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Entrevista con Nortec Collective: Bostich + Fussible

Entrevista con Nortec Collective: Bostich + Fussible

La vida en 1999 era bastante cerrada. Los jóvenes se clavaban en un género y no salían de él e incluso odiaban a todo aquello que no los representara. Justo ese año, en Tijuana, nació un proyecto que cambiaría esa forma tan cerrada de ver la vida y es justo decirlo, la vida sin Nortec Collective no sería la misma.

Tijuana, la esquina del mundo, donde la frontera une culturas y divide sueños. Ahí fue donde dos jóvenes disc jokeys y productores de música electrónica, sentados en una cantina se les ocurrió la idea de mezclar esos sonidos electrónicos que tanto amaban, con la música banda, esa que suena por todo el norte de México y que apasiona a millones.

El año era 1999. En esos tiempos la música electrónica comenzaba a ser uno de los géneros más relevantes del globo. La banda, por su parte, llevaba décadas siendo el estilo dominante de toda una región, no aspiraba a ser mundial, se contentaba con el dominio absoluto de su territorio. A nadie se le había pasado por la cabeza que ambos estilos, culturas y géneros pudieran llegar a fusionarse: hay que recordar que en esos años el rockero era solo rockero; el eskato, eskato; el rapero, rapero y el que escuchaba banda, ni siquiera era tomado en cuenta por el “alternativo” citadino amante de la vanguardia.

“Hoy es muy común que los estilos se fusionen. Que la música electrónica tome elementos de la música folclórica del país o región donde se está creando. Sin embargo hace 20 años nunca se había hecho”, explica Ramón Amezcua aka Bostich co-fundador de Nortec Collective, una de las agrupaciones más importantes de la escena electrónica y alternativa mexicana.

El Dandy del Sur

Ramón conoció a Pepe Mogt aka Fussible mientras ambos buscaban hacerse de un nombre en la escena nocturna de Tijuana. Muy pronto comenzaron a hablar de hacer algo juntos y a reunirse en su oficina: una cantina llamada El Dandy del Sur. Fue ahí donde se les ocurrió que podían fusionar la música banda con los beats electrónicos que creaban y ponían en sus presentaciones:

“Todo empezó cuando me invitaron a una boda y para mi fortuna o desgracia a lado de mi mesa estaba tocando una banda norteña. Debo aclarar que en ese tiempo no me gustaba para nada la música norteña, con Fussible tocaba más que nada música electrónica orientada al acid house y viajes de ese estilo. El caso es que aunque al principio no me sentía muy cómodo después, ya con unos tragos encima, me cayó el veinte de que eso era lo que teníamos en casa y se me ocurrió que podía deconstruir esa música, fusionarla con lo que hacía y convertirla en algo de mi agrado”, recuerda Pepe.

Esto fue el génesis de algo que cambiaría la manera de ver los géneros regionales en nuestro país. Una idea, una simple idea que se concretó cuando Pepe logró conseguir pistas de grabaciones de esos conjuntos norteños y empezó a experimentar con ellas.

El primer impacto y el golpe de suerte

Es difícil imaginarse cómo era la música hace dos décadas, sobre todo si naciste a finales de los 90 y toda tu juventud la viviste expuesto a todo tipo de géneros y estilos a través de Internet. Sin embargo intentaremos explicarlo, o mejor, por qué no dejamos que la experiencia de Nortec nos lo explique.

“Cabe mencionar que para cuando decidimos fusionar estos dos estilos, nosotros ya gozábamos de una carrera medio reconocida en la escena y tocábamos en todo el país en raves para cientos o miles de personas, incluso habíamos empezado a salir al extranjero. Pero cuando Nortec nació, todas esas personas que nos seguían, se fueron y pasamos de tocar ante miles a tocar para decenas, sin embargo tuvimos la suerte de que entre esas decenas encontramos gente que sí entendió lo que queríamos hacer y nos apoyó en la parte de el arte, visuales, etc”, recuerda Pepe.

Una vez establecidos como colectivo, comenzaron a trabajar en su primer disco, que editaron bajo su propio sello: Mil Records, nombre que le dieron porque solo iban a editar mil copias de ese disco. Decidieron que en lugar de venderlo, era mejor regalarlo a gente que realmente pudiera aprovecharlo. 

“Resulta que esa estrategia funcionó y una de las copias llegó a manos de Camilo Lara que a su vez se lo dio a Chris Blackwell de Island Records y él nos dio a conocer en el mundo. Creo que se puede decir que realmente ahí es cuando empieza la historia de Bostich y Fussible”, explica Ramón. “Y pasamos de 40 personas, a miles otra vez”, complementa Pepe.

Es curioso cómo funciona la vida. Una vez que su primer disco llegó a los oídos adecuados, las puertas se empezaron a abrir en el mundo. Su primer show fue Coachella y de ahí tocaron en cuanto festival europeo de música electrónica los invitara, la mayoría en Europa.

La influencia de Tijuana

No sé qué tanto sepan de Tijuana pero se trata de una ciudad relativamente joven que creció gracias a la ilegalidad. Me explicó, se fundó a finales del siglo XIX pero vio su primer auge cuando a los gringos se les ocurrió la fabulosa idea de prohibir el alcohol. Como ciudad fronteriza, Tijuana sirvió como punto de encuentro para mafiosos, políticos, policías y cualquier estadounidense que quisiera echarse un buen trago, jugar en los casinos y buscar compañía femenina.

Todo esto ayudó a formar la identidad de la ciudad; fiesta, sexo, música, baile, noche, identidad que quedó marcada hasta estos días.

“En 2008 quisimos plasmar todo lo que era Tijuana en un disco. La violencia, el caos, la fiesta. Eso nos ayudó a terminar de consolidar el sonido que ya teníamos y representarlo todo en Tijuana Sound Machine, explica Ramón.

Este es precisamente el disco que consolida a Nortec dentro del público mexicano y traspasando la barrera de la música electrónica ya que se volvió común escucharlos en fiestas rockeras o que el colectivo se presentara en festivales como Vive Latino o el Rock nos Une, siendo el primer acto de esta naturaleza en colarse en estos escenarios de manera continua.

A partir de 2009, todo fluyó para Nortec. Tocaron en Bellas Artes, recorrieron el mundo e incluso trabajaron con Cirque Du Soleil, pero esto no fue lo que más les impactó.

Creo que el momento más importante en nuestras carreras fue cuando tocamos en la apertura de los Juegos Panamericanos en el estadio Omnilife. Pudimos presentarnos ante los ojos del mundo y representar a México mientras combinamos la música con visuales y performance de primer nivel”, explica Pepe.

Retiro y celebración de 20 años

Hace unos años Bostich y Fussible decidió dejar de presentarse bajo el nombre de Nortec. Esta decisión la tomaron justo después de sacar Motel Baja, disco que completaba la trilogía que iniciaron con Tijiuana Sound Machine y continuaron con Bulevar 2000.

“Sentimos que esa parte de nuestra carrera estaba completa por el momento y queríamos experimentar más con nuestros proyectos personales, no queríamos que se tornara algo repetitivo”, comenta Pepe.

Sin embargo en 2019, año en que se cumplieron dos décadas del inicio del colectivo, Ramón y Pepe, decidieron que querían regarle un detalle a sus fans.

“Para celebrar decidimos que era buena idea lanzar un vinilo con los que creemos son los sencillos más representativos de Nortec, esto más que una reunión se trata de un regalo para todos nuestros fans que nos han seguido desde siempre”, detalla Ramón.

No es una reunión porque no traemos nada nuevo, si quisiéramos una reunión como tal tendríamos que trabajar en música porque no nos gusta solo vivir del pasado”, completa Pepe.

Cabe aclarar que esta entrevista se realizó el año pasado, antes de que se anunciara que en efecto Nortec volvía a los escenarios y que incluso formaría parte del cartel de Vive Latino, siendo incluso uno de los estelares del festival. De lo que no hay noticias es de que estén trabajando en música nueva bajo el nombre de Nortec Collective, sin embargo no es algo que se pueda descartar en un futuro cercano. 

Por lo pronto solo nos queda disfrutar del legado de este par de soñadores que superaron los prejuicios (empezando por los propios) y lograron cambiar la historia de la música en México ya que sin ellos no habría un mercado para bandas como IMS o Kinky, o quizás no estaríamos bailando banda o reggaeton con una playera de Sex Pistols. Me quedo con la frase de Pepe: “no somos los únicos pero fuimos los primeros”.