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División Minúscula en el Teatro Metropólitan

División Minúscula en el Teatro Metropólitan

Cortesía
OCESA

29/Oct/2017

Detalles

Organización

Producción

Ambiente

Lugar

Teatro Metropólitan

Artista(s)

Voces cursis que nunca se callan e incendian corazones.

Ayer, las luces del Teatro Metropólitan recibieron a la banda originaria de Matamoros, Tamaulipas, División Minúscula, para que los cientos de fans saciaran su sed auditiva con el antídoto musical que encuentran en cada canción. Dicha sed, sigue fiel desde hace más de quince años y anoche no fue la excepción.

Antes. Exactamente a las 19:40 H, el trío español de powerpop, Correos le daba la bienvenida a los asistentes con “Todo el mundo necesita un corazón”. Con atractivos arreglos electrónicos en “Canción de cuna” y “No creas las promesas”, los originarios de Donostia incitaron a pararse del asiento con ese par de temas bailables. Así, después de unas cuantas canciones más, entre las que destacan “Jóvenes” y “Animal salvaje”, Correos agradecía al público mexicano por el recibimiento y a División Minúscula por la invitación.

Más tarde. Minutos después de las 20:20 H, Javier y Kiko Blake, Alex Luque, Efrén Barón, Ricci Pérez y Bucho aparecieron en el escenario con los primeros acordes de “Humanos como tú”, para abrir la celebración de la mejor forma.

“Miss terrorista”, “Cada martes” y “Juego” fueron las siguientes en el set list, antes de darle paso a “Frenesí” y al headbanging que provocó “Negligencia (El último linaje de hombres lobo)”.

La emoción y la euforia eran cada vez más palpables, pero “Sed” y “Diamantina” fueron el combo perfecto para que ambas sensaciones se potenciaran. Inmediatamente, los acordes de la guitarra acústica con la que inicia “Préstame tu piel”, penetraban los oídos de los presentes, quienes no dudaron en acompañar a Javier Blake mientras cantaba “¡Hey, hey, hey! No seas tan egoísta y préstame tu piel, otra vez”.

Pausa política. El momento reflexivo lo imprimió “Sin nombre”, antes de que Javier dijera que División nunca se ha caracterizado por hacer canciones que hablen de política, pero que dicha canción era necesaria.

El rock maduro de “Cazador de sueños”, del disco División (2012) y el punk de “Betty Boop”, del álbum Extrañando Casa (2001), dejó en evidencia la evolución de la banda, pues marcaron un contraste entre el último y el primer disco.

“Muchas gracias”, fueron las palabras de Javier, para que, sin tiempo que perder, el público enloqueciera con una versión lenta de “Sognare”. Ideal para regresar al 2007 y con él, una ola de sentimientos, recuerdos y amores que sin duda inundaron la mente y tal vez los ojos de algunos.

Cada vez se hacía más de noche y temas como “Cursi”, “Señales” en versión acústica, “Me tomé una pastilla...”, “Año nuevo”, la cual, de hecho, pocas veces la tocan en vivo y “Veneno es antídoto (S.O.S.)”, no podían faltar en la presentación.

“Salud, quiero brindar por todos ustedes, por venir, por estar vivos”, mencionó el hombre que nunca envejece sin importar cuántos años pasen, es decir, Javier Blake, para interpretar la nostálgica dupla “Las luces de esta ciudad” y “Sismo”, en la cual, tras deshacerse en agradecimientos a los asistentes, presentar a la banda y recibir miles de aplausos, él y la banda abandonarían el escenario.

¿Eso era todo? ¡No! División Minúscula regresaría al escenario en compañía de Luis Fara de Quiero Club, para realizar un homenaje al fallecido músico Tom Petty, con un cover de “Free Fallin’”, que cuenta con la frase “I’m gonna leave this world for a while”. Ad hoc. Después, para gusto de una petición que se escuchó a lo lejos en la voz de una gran cantidad de fans, la banda tocaría “Simple”, seguida de “Tan fuerte, tan frágil”.

Después de más de dos horas y media de rock, Javier Blake tomó el micrófono por última vez para decir “Esta es su canción”: “Voces”, que solo vino a reafirmar el hecho de que “somos las voces que nunca se callan, somos el fuego que nunca se apaga”. ¿Mejor manera de cerrar la noche? ¡Imposible!

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