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Festival L4tido 2017

Festival L4tido 2017

De la esperanza al éxito, hay un L4tido.

El sol. Las sonrisas. Los amigos pidiendo la primera ronda de chelas; los penachos en la cabeza; los outfits vistosos, excéntricos y cómodos, eran una clara señal de que no seria un día común. El latido de un público ansioso de música sonó distinto; unísono y alegre. Todas las emociones se conjugaron en un sólo lugar: L4tido. Un festival amable. Lleno de amor y paz.

La primera edición del festival es producto de la idea de un grupo de jóvenes emprendedores y visionarios. Se propusieron entregar a la banda de Guanajuato y municipios aledaños (Irapuato, Silao y León), una experiencia musical con bandas de primer nivel. Situación complicada en esta parte del país (hasta ahora).

Con un line up encabezado por Natalia Lafourcade, Bomba Estéreo, Enjambre, Los Amigos Invisibles y más proyectos de convocatoria nacional como Little Jesus, Los Románticos de Zacatecas y Rey Pila, queda claro que este proyecto es una apuesta seria y decidida. La misión de difundir la cultura y la música más allá de las grandes ciudades queda refrendada.

La sede fue el Parque Guanajuato Bicentenario, ubicado entre la capital del estado y el municipio de Silao. L4tido brindó a los asistentes una gran comodidad.

La estructura del venue parecía construida para albergar el festival. Fácil acceso y distribución precisa de sus cuatro escenarios: “Pulso”, posicionado en un espacio llamado Domo Electrónico, un lugar apartado que emula un pequeño planeta donde las luces de neón y el humo creaban una atmósfera sideral. “Picnic”, el más pequeño de todos, responsable de albergar a las propuestas independientes de gran calidad: Wet Baes y Juan Castelazo, sólo por mencionar un par de actos. Los escenarios gemelos “Peace” y “Love”, gracias a su tamaño y ubicación precisa, brindaron una excelente visión a los asistentes.

La gran calidad del sonido con el que contaron todos los escenarios es un aspecto digno de destacar y ovacionar. Los músicos lucieron a plenitud gracias a la pulcritud y lucidez manifiestas en el audio. Algo que otros festivales de mayor renombre y convocatoria no se preocupan por ofrecer y, en el peor de los casos, no reparar para ediciones posteriores.

Otro aspecto sobresaliente es la puntualidad con que se cumplió el programa. Se respetaron los tiempos de las bandas y la espera de los asistentes; el personal del festival siempre estuvo atento y evitó contratiempos.

Da gusto encontrarse en un espacio donde perdura la buena vibra y la camaradería. El público fue tratado de gran manera. Los fanáticos que pagaron un boleto para poder ver a sus bandas favoritas, disfrutaron de un ambiente agradable y festivo de principio a fin. Aunado a esto, las personas del staff, gente de seguridad y voluntarios, también se llevan un aplauso por mostrar amabilidad en todo momento; tanto con los asistentes como para con la prensa e invitados.

En ocasiones, cuesta trabajo encontrarse con una mayoría de opiniones positivas y pocos aspectos negativos; sin embargo, L4tido salió airoso gracias a su buena organización.

Además de la música y, tomando en cuenta que es su primera edición, la oferta periférica fue amplia: se ofrecieron talleres de instrumentos prehispánicos, demostraciones culturales, bazar con productos elaborados por diseñadores locales y, una amplia variedad de food trucks. La multiplicidad de opciones es una evidente señal de que el festival estuvo bien planeado.

Las emociones vividas en el Parque Guanajuato Bicentenario fueron musicalizadas a través de los sonidos tribales de Sotomayor, la combinación tropical de Budaya y, una descarga de sintetizadores a cargo de Rey Pila (acto que cada vez suena mejor).

La energía fue aumentando conforme transcurrían las horas, prueba de ello fue el placentero viaje a los ochentas que Wet Baes se encargó de armar. Clubz hizo lo propio, conquistó a propios y extraños con rolas como “Popscuro” y “Golpes Bajos”.

Por su parte, Los Románticos de Zacatecas, con su singular estilo y carisma se adueñaron del atardecer. Cedieron el escenario a Little Jesus que, con sus riffs pegajosos, provocaron los primeros saltos colectivos entre el público.

Enjambre asumió la responsabilidad de recibir a la noche; fresca y tranquila. La banda, con su experiencia, volvió a deleitar a su fiel base de fans, los consintió con éxitos como “Visita” y “Cámara De Faltas”. Cerró con rolas nuevas, “En Tu Día”, por ejemplo.

Sin tiempo para dejar descansar a los sentidos, los asistentes se rindieron ante la presencia de Natalia Lafourcade. Siempre se compromete a dar un show completo, lleno de talento y emotividad, donde no pueden faltar canciones como “Hasta La Raíz” y “Amor de Mis Amores”.Se notó la gran respuesta del público ante la convocatoria.

Posteriormente, los chicos de Bomba Estéreo detonaron todo su arsenal de ritmos latinos en el escenario. Uno de los actos más esperados del día.

Las actividades iban llegando a su fin, Los amigos Invisibles pusieron a bailar a todo un escenario ocupado a su máxima capacidad. No se olvidaron de la clásica “Mentiras” y, aprovecharon para las novedades como “Dame El Mambo”.

No cabe duda de que el Festival L4tido dejó un buen sabor de boca con su primer año de realización. Se hace notar, desde el primer momento, que el proyecto es tomado con seriedad y que es posible remar contra corriente. La prueba infalible de este factor se notó en los comentarios positivos en redes sociales; artistas y público quedaron satisfechos por igual.

Es difícil poder despedirse de un lugar que te dejó marcado por sus encantos. La experiencia fue inigualable, uno se sintió como en casa. El latido unísono y alegre durará por mucho tiempo y, permanecerá vigente hasta su segunda edición. Con una sonrisa en el rostro y la sensación de haber vivido una experiencia completa, el Festival L4tido le demuestra a Guanajuato y a sus alrededores que cuando se quiere, se puede.

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