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Tommy Ramone, el diseñador, los otros Ramones y los toquines

Tommy Ramone, el diseñador, los otros Ramones y los toquines

“Cuando la palabra punk se introdujo en los diccionarios, estaba destinada a los Ramones”, Rodney Bingenheimer.

¡¿Qué el punk tiene raíces húngaras?! ¡¿Y la iconografía de uno de los bastiones punketos, es mexicana, en serio?! Sí, son sugerencias disparatadas, lo sé, ¿pero acaso el punk no es eso? Su fortuna, hecha a base de atroces sonidos, insensatas letras e inauditos personajes; ha sido derrochada en una bacanal de riffs enfurecidos. De modo que no deben causar sorpresa las preguntas arriba lanzadas.

Los frutos, prohibidos, de la migración. 

Los migrantes pueden ser para muchos la ralea de una nación, las sobras de un país; para otros, terminan siendo los arrimados. En este paraje que llamamos tierra, las migraciones han tenido diversos alcances con las más inverosímiles consecuencias.

Buda y Pest

Uno de los fundadores de Ramones, Tommy Ramone, nació el 29 de enero de 1949, en Budapest, Hungría, bajo el nombre de Támas Erdélyi, sus padres, fotógrafos, judíos sobrevivientes al holocausto, tras estallar la revolución húngara en 1956, huyen con sus dos hijos hacia la frontera con Austria. Después embarcarían hacia los Estados Unidos de Norteamérica. La familia Erdélyi, primero se establece en el South Bronx, después se mudan a Brooklyn  y, finalmente se asientan en Forest Hills, en Queens. En este último barrio, la primera persona que conoce Tommy, es a Monte Melnick, compañero en la secundaria y con quien integraría dos bandas, Triad y Butch1, Monte, tocaba el bajo; años después, sería tour manager de Ramones. En aquel  entonces, Tommy se hacía llamar Scott Thomas. Años después, entre ambos construyen el Performance Studio.

¡Viva Chihuahua! ¡Ajúa!

De Chihuahua para el mundo, el diseñador que concibe el logo de Ramones, una parodia de la imagen presidencial estadounidense, Eduardo Arturo Vega2, nace el 13 de octubre de 1947. Desde muy pequeño tiene muy claras sus referencias musicales. A los ocho años, escucha en la radio a Elvis Presley. En los inicios de los años 60, radica en lo que entonces llamaban D. F. En este Distrito Federal, escuchaba a The Rolling Stones y a Bob Dylan. Tras algunos viajes a San Francisco, llega a Nueva York por primera vez en 1969, para hacer, de esa vieja ciudad de hierro, su hogar definitivo a partir de 1971, año en el que se establece en un loft de la East Second Sreet, por este piso, que sería su hogar hasta el último de sus días en 2013, pagaba trescientos dólares mensuales3. La morada de Arturo Vega, decorada con sombreros mexicanos y charolas de peces llenas de viejos cigarrillos, les parecía de lo más kitch a quienes se adentraban en ese surrealista escaparate. La relevancia del chihuahuense trasciende a Ramones, pues a principios de 1976, Debbie Harry y su banda, Blondie, ensayan en esa parcela mexicana asentada en Nueva York, en la ya mencionada, segunda calle este4.

El primer encuentro cercano del Ramone tipo, de Arturo Vega, fue con Dee Dee, a finales de 1973 y principios de 19745, en donde este último comentó que estaba armando una banda. El tipo ese de apodo raro, Di Di, visitaba a Pam, quien vivía un piso arriba del mexicano. Es así como todo surge. Douglas Glenn Colvin, nacido un 18 de septiembre de 1952, quien después de leer un artículo acerca del luchador Gorgeous George, en una revista apilada sobre algunas otras con el deshonesto nombre de Playboy, toma el mote de Dee Dee6, no siendo suficiente con el rebautizo, no contento con ello, e inspirado por la película A Hard Day’s Night, y tras escuchar que Paul McCartney se hacía llamar Paul Ramone7, toma el falso apellido del bajista Beatle.

Tiempo después, quien naciera el 19 de mayo de 1951, Jeffrey  Hyman, es decir, Joey Ramone, viviría con Arturo por algunos años. De niño, Joey escuchaba los juegos de los Yankees en un pequeño radio rojo con sintonía en la amplitud modulada8. Su primer LP comprado, uno rock and roll, por cierto, fue Runaway with Del Shannon9.

Arturo Vega, estuvo presente en más de dos mil doscientos conciertos de Ramones, atestiguó el primero, sucedido en el Performance Studio, el 30 de marzo de 1974, en el que tocaron, como pudieron, es decir, fatalmente, siete canciones ante una audiencia de 30 personas10. Del mismo modo, depuso su mexicana existencia en el primer concierto Ramonero en esa pocilga llamada CBGB, el 16 de agosto del mismo año11. También estuvo en los de México, y por supuesto que en el último, el del 6 de agosto de 1996, en el Hollywood Palace. Además de vender las playeras con el logo de su autoría, era suya la dirección artística y se hacía cargo de las luces en las presentaciones en vivo. Arturo, únicamente se ausentó en dos de todos esos conciertos. Igualmente, en los primeros tiempos de Ramones, erigidos ya como grupo, no así como generadores de dinero, esperaban, como cachorritos, a que Vega regresara del restaurante en el que trabajaba, para que les diera de comer, generalmente, postres muy azucarados12. Por estos motivos, es que Arturo Vega, ha sido llamado el quinto Ramone.

Las sobras de un perro andaluz

A los 18 años de edad, Tommy trabajaba como ingeniero para un guitarrista de Seattle, el grupo de este último, Band of Gypsys, grababa algunas de sus sesiones, el líder de esos gitanos, Jimi Hendrix13, echaba a equilibrar su suerte entre infusiones de guitarra y pócimas lúdicas. El de Budapest, sin crédito en sus labores, abandona ese trabajo de estruendosa psicodelia y consigue empleo en una compañía de cine, en donde tomaría largos descansos para inmiscuirse en la obra de otro migrante que infundía temor, no por su apariencia física, sino por el contenido de sus producciones cinematográficas, Luis Buñuel14. En este rompecabezas surrealista, todo cobra sentido, el húngaro, el mexicano, el sueño americano, e incluso un no mencionado museo de Ramones, ¿en dónde más si no en Ecatepunk*?

En la etapa adolescente, mientras cursaba la preparatoria, Tommy y su amigo-vecino, John Cummings, quien a la postre mudaría de nombre al de Johnny Ramone, forman Tangerine Puppets. Con Juanito Ramón, no solo harían ruido dizque tocando música, entre otras erratas, asistirían a ver a The Beatles, en el Shea Stadium, con una bolsa llena de piedras que fueron lanzadas al escenario15. De ese modo, John, Johnny, Juanito, o ese hijo desobediente, como sea que gusten llamarlo, lanzó los pedruscos al cuarteto de Liverpool, para finalmente cumplir un sueño que tuvo desde los cinco años, ser jugador de beisbol, anhelo con toda la pena abandonado, pues no quiso desde esos años muy mozos, quitarle el largo a sus cabellos16. El interés del joven Cummings por la música, quien nació el 8 de octubre de 1948, surge después de ver el espectáculo televisivo de Ed Sullivan, en 1957, donde un joven de Memphis, que movía las caderas que daba gusto, entre otras cosas, a las jovencitas, cantaba el más dulce de las piezas del rock and roll. Los dioses del frustrado beisbolista, fueron, Bo Diddley, Dick Dale y Eric Clapton en su era Cream17.

El punk no es como lo pintan.

El templado de Ramones, Tommy, declaró en 2003 para Mickey Leigh. “Nunca fue divertido estar en Ramones, que es lo más triste de todo, porque debería haberlo sido. Probablemente lo fue cuando tocamos en el Performance Studio, y tal vez en algunos de los primeros conciertos en CBGB18.

Tommy reconoció algo en los otros Ramones que ellos mismos no vieron en sí mismos. Ese era su genio: tenía el corazón y la idea, pero no la cohesión”, declaró David Fricke a Everett True, escritor del libro, Hey Ho Let’s Go: The Story Of The Ramones, en 2002. Es probable que por estos motivos, Tommy decidiera separase del grupo después de grabar tres discos como baterista, en 1978, año en el que fue reemplazado por el integrante de The Voidoids, Ed Stasium, quien integrado con los neoyorkinos, fue bautizado como Marky Ramon. Para el cuarto larga duración, Road to Ruin, asiste a sus camaradas como productor. Un sexenio después, regresaría en el mismo puesto para el álbum, Too Tough to Die.

Los toquines.

A tres mil kilómetros de distancia de la Ciudad de México, y a treinta de San Diego, Tijuana fue elegida por un grupo de emprendedores norteamericanos, para fundar una madriguera que dejó memorias improbables e inadmisibles, el Iguana’s, abierto en el año de 1989, específicamente, el 5 de mayo, donde Jane’s Addiction, hizo de las suyas. El recinto, además de albergar borrachos, cobijó, con jorongos multicolores, a bandas como Nirvana, Nine Inch Nails y Sonic Youth19, entre una larguísima lista. El bar tijuanense establecido en la avenida Revolución sin número, abrió puertas y botellas de tequila a Ramones, para que el 23 de junio de 1989, fuera el primer concierto de los neoyorkinos en la República Mexicana.

Tres años más tarde, el promotor Carlos Hernández20, llevó a Ramones a tierras defeñas. En la mira de los organizadores y las (des)autoridades, oscilaban dos recintos para los conciertos, la Plaza de Toros México, y el Toreo Cuatro Caminos21, la balanza punk, se inclinó por la más pequeña. Las autoridades, al identificar qué clase de muchachitos eran Ramones, y quiénes eran sus parroquianos, desistieron de esas plazas taurinas y les asignaron el ex balneario olímpico, en Pantitlán. Las dos fechas designadas, fueron el 26 y 27 de septiembre de 1992. La venta de entradas al delirio, se llevó a cabo en lugares tan disímbolos, como el Chopo y la tienda de discos Supersound**.

Antes de los punketos recitales, en tan majestuoso palacio, se efectuó la rueda de prensa en un hotel sobre la avenida Paseo de la Reforma, aquí, abundó la siempre atinada desorganización mexicana. Joey, Johnny, Marky y C.J. Ramone, quien reemplazó a Dee Dee desde 1989, acomodaron sus escuálidas existencias como pudieron, pues el sobrecupo de reporteros y colados, entre ellos el luchador, Vampiro Canadiense22, atiborraba el salón designado. La velocidad atronadora en la batería y los alborotadores riffs, tomaron ventaja a las preguntas de los periodistas, transmutando en las siguientes respuestas. “No hemos cambiado. Eso no quiere decir que nos estancamos musicalmente; simplemente hacemos lo que Ramones ha hecho por 18 años”23, “Los ocho años de Reagan y Bush acabaron con la riqueza del país, con el medio ambiente. Hay una gran pobreza en Estados Unidos y creemos que la gente merece otra cosa. (…) Lo que causa problemas no son las letras del rock, evidentemente, sino los políticos”, “Nos etiquetan como punks, pero básicamente somos rock”24. Y eso fue lo que demostraron ante dos mil quinientas25 mojadas, moneadas, drogadas y ebrias personas que encumbraron el salón de usos múltiples del ex balneario olímpico. Sobre estas dos presentaciones, C. J. Ramone declaró. “Eso fue una locura, absolutamente maniacos, fanáticos rabiosos, salvajes”26.

¡Adiós amigos!***

El presagio de la pieza que abre el último disco de Ramones, “I Don’t Want To Grow Up”, lanzada en el año de 1995, dio su primer mordida seis años más tarde y se llevó al más allá, a Joey; uno después, a Dee Dee; y dos años posteriores, a Johnny. Tommy, por su cuenta, no pudo hacerle al escapista como su paisano, Harry Houdini, y murió en el 2014. Desde entonces, aúllo a la luna, coreando, “Sha – La – La – La – La, Sha – La – La – La – La”.

 

1 Gaines, Donna. 2018. Why The Ramones Matter, University of Texas Press. Pág. 46.
2 Yardley, W. 2013, junio 11. “Arturo Vega, Shepherd for the Ramones, Dies at 65. The New York Times. Recuperado de https://www.nytimes.com/2013/06/12/arts/music/arturo-vega-spokesman-and-designer-for-the-ramones-dies-at-65.html
3 New York Said Podcast. Fecha desconocida. “Arturo Vega shares his Journey to the Ramones and Beyond”. Obtenido en https://www.newyorksaid.com/arturo-vega/
4, 5, 12 True, E. 2002. Hey ho let´s go: the story of The Ramones, Omnibus Press, London. Pág 41 y 42.
6, 7 True, E. 2002. Hey ho let´s go: the story of The Ramones, Omnibus Press, London. Pág 21.
8, 9, 15, 16, 17 True, E. 2002. Hey ho let´s go: the story of The Ramones, Omnibus Press, London. Pág 15, 12, 18, 16, 17.
10, 11 True, E. 2002. Hey ho let´s go: the story of The Ramones, Omnibus Press, London. Pág 37, 40.
13, 14 True, E. 2002. Hey ho let´s go: the story of The Ramones, Omnibus Press, London. Pág 25
18 McNeil, L. (2014, 14 de julio). Tommy Ramone: His Story as Told to Legs McNeil. Billboard. Recuperado de https://www.billboard.com/articles/news/6157546/tommy-ramone-legs-mcneil
19 T. Hall M. (2016, 3 de agosto). Aunque duró poco Iguanas dejó huella. San Diego Red. Recuperado de https://www.sandiegored.com/es/noticias/123883/Aunque-duro-poco-Iguanas-dejo-huella
20, 22 Redacción. Septiembre 27, 1992. “Los Ramones presentan disco… ¡de pura palabra! El Universal [México, D.F.] espectáculos, pág. 16.
21, 26 True, E. 2002. Hey ho let´s go: the story of The Ramones, Omnibus Press, London. Pág 362.
23 Estevez Arreola, Alberto. Septiembre 27, 1992. “Nosotros no hablamos de política: grupo los Ramones. Excélsior, [México, D.F.] espectáculos, pág. 10 E.
24, 25 Gutiérrez, Socorro. Septiembre 27, 1992. “Son rockeros quienes hacen algo por la tierra: Los Ramones. La Jornada, [México, D.F.] espectáculos, pág. 45.
* Casa Club Ramones. Inaugurada el 12 de mayo de 2013, en Piedra Grande, Ecatepec, Estado de México. Estaba programado que Arturo Vega inaugurara lo que él mismo llamó “museo”, no asistió imposibilitado por una enfermedad, que le causó la muerte casi un mes después. Al fundador de la casa club, Alejandro Garrido, se le puede encontrar en el Tianguis Cultural del Chopo.
** Para conocer más, ver documental, “Just Like Heaven: La historia de Supersound, de Pilar Ortega.
El 2 de julio de 1993, Los Ramones se presentan en concierto en el gimnasio Juan de la Barrera.
*** Nombre del último disco de estudio de los Ramones.

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