111427
¡Feliz cumpleaños número 50, Noel Gallagher!

¡Feliz cumpleaños número 50, Noel Gallagher!

Noel Gallagher: 50 años creando y... odiando.

Me pregunto si Noel Gallagher algún día recibirá un título nobiliario, y si así fuera, ¿lo aceptaría? Alguna vez leí en la reseña sobre una de las presentaciones de Oasis en México que el autor (cuyo nombre no recuerdo) comparaba a la banda con El Tri, siendo Manchester el equivalente a Ciudad Neza. Cierta comparación puede resultar absurda para los puristas, pero conociendo el entorno en el que Noel comenzó su ascenso al olimpo rockstar, puede resultar, hasta cierto punto, acertada.

Siendo roadie de los Inspiral Carpets y consumiendo música de The Beatles a modo de ácido fólico, Noel encontró en la guitarra la herramienta perfecta para sobresalir ante el panorama poco alentador de su territorio natal que, como en historias de otros músicos ingleses, los condenaría a ser empleados de trabajos monótonos que los volverían locos.

El Reino Unido, tierra fértil para el desarrollo musical, donde el ímpetu creativo te lleva de los pubs, empujando cases hasta dos noches en Knebworth, hasta ser el centro de atención de medio millón de personas en el clímax de la batalla por la supremacía del brit pop. “Sad Life” diría Noel esa misma noche después de que Liam Gallagher parafraseara el tema “Parklife” de Blur, el eterno rival que se vería mancillado por el accionar de Oasis, su convocatoria, sus escándalos internos. Pero, sobre todo, por su música.

50 años después de su nacimiento, Noel reposa en la alteza creativa absoluta, con un legado que implica que una de sus canciones sea el himno de unificación después de un terrible atentado en su lugar de origen. Sigue alimentando nuestro inconsciente musical con sus viejos himnos y su fresca inspiración bajo el mando de The High Flying Birds. No podemos dejar a un lado su constante modo de despotricar contra casi todo: los integrantes de su banda, géneros musicales, la biblia, los planes de remodelación de su esposa...

Nadie sale librado de la filosa daga de Noel cuando se trata de hablar de música en entrevistas. Hasta el mismo Brian Wilson ha sido víctima de tal lengua viperina, aunque a veces se le puede dar cierto dejo de razón: "I have difficulties with people who don't write their own songs, who've got a team of songwriters who work for your record label."

Noel Gallagher inició una revolución desde su cama, como dicta una de sus canciones más entrañables. Sentado al filo del colchón, guitarra, pluma y una libreta, jugando con acordes, sentimientos a flote, en pleno síndrome de abstinencia por cocaína: la furia convertida en esperanza. Porque, muy en el fondo, puede ser benévolo siempre y cuando esté en el estudio o frente a la multitud como en aquel célebre unplugged en el que muchos entendimos que él era el acero primordial en Oasis. De ahí una de sus frases más célebres: “Si dices que tu banda es la mejor del mundo, la mitad del mundo te lo creerá”.

"The Chief", como lo conocen sus roadies, sucumbió una noche justo antes de tocar en el Teatro Metropólitan. Me tocó ser testigo del caos y de cómo debía informarse la cancelación del show. Más que el enojo del público, entiendes la fragilidad de una persona, aquellos que crees inmortales un buen día pueden enfermarse del estómago. Al siguiente día, obviamente dijo que había sido una mierda cancelar, pero que haría lo mejor que pudiera. Lo logró, como siempre, con sus guitarras Gibson en los hombros y los ojos cerrados, volando alto de nueva cuenta, sin mirar atrás, reventando la supernova que seguirá iluminando su camino.  

(Da clic en la imagen para revivir la presentación de Noel Gallagher en el Teatro Metropólitan)

No es una revista, es un movimiento.