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¡Cállate Morrissey!

¡Cállate Morrissey!

¿Alguien tiene idea de lo que debemos hacer con Morrissey?

El cantante británico cumple 60 años y a pesar de toda la experiencia, su carrera sigue siendo un mar violento en el que la polémica y los ataques muchas veces superan a lo musical. Esa actitud franca y tajante siempre ha sido una arma de doble filo, pero con toda la práctica, el músico ya debería dominar su posición en el ojo del huracán o simplemente salir de ahí.

Con los años, las declaraciones de Morrissey se han vuelto más ofensivas y aberrantes. El interprete parece ajeno a su lado humano y de la misma realidad. Su incapacidad de sentir afecto o comprender el dolor de una tragedia es lo que le permite al británico comparar una masacre en Noruega con el consumo de animales en la comida rápida sin ningún problema.

Claro, también hay que decir que muchas de las causas por las que pelea Moz tienen un impacto beneficioso. Al músico le podemos aplaudir sus ataques a la realeza británica, a figuras políticas como Margaret Thatcher, su lucha en favor de los derechos de los animales y su apoyo al veganismo, que cada vez parece más necesario. Muchas de sus opiniones nos dejan con un muy mal sabor de boca.

La mesura es justo lo que necesita el cantante, pues puede hablar sobre el maltrato animal sin equipararlo con el abuso infantil o ataques terroristas. Puede que al músico no le afecten las tragedias humanas, pero le haría bien contar hasta 10 antes de hacer una declaración.

Pero en la lista de los errores de Moz no solo hay opiniones polémicas, también el cantante ha hecho comentarios que promueven la discriminación y el sexismo. Decir que los chinos son una subespecie y sospechar sobre los casos de víctimas de acoso sexual en la industria del entretenimiento son cosa aparte. También, su apoyo al brexit como medida contra los inmigrantes es algo que soportar.

El racismo y la misoginia no tienen justificación, sin importar quién seas, así que si alguien decide no volver a escuchar su música es totalmente justificable. Pero ¿Qué hay de aquellos que no logran soltar y quieren mantener la música de Morrissey en sus vidas?

Este texto es un triste intento por hacer recapacitar al músico británico, en realidad es un llamado a todos sus seguidores. Cada vez se hace más difícil llamar a Moz uno de nuestros ídolos, pues nos llueven preguntas de amigos y familiares sobre lo que pensamos de sus recientes acciones. En realidad, como fans no tenemos que estar de acuerdo con sus declaraciones y mucho menos justificar comentarios que sin duda son desagradables. La única solución es aprender a vivir con su presencia: disfrutar de su música sin avergonzarnos e ignorar sus ideas políticas. Aún así, a veces surge la necesidad de gritar: ¡Cállate Morrissey!

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