185635
A 25 años del ‘Odelay’ de Beck

A 25 años del ‘Odelay’ de Beck

18/Jun/2021

Sonidos multicolores como una piñata que renuncian a las etiquetas y generan un collage musical.

La variedad de estilos musicales que existen es tan amplia como los sentimientos. Aunque la mayoría tienden a centrarse en uno o un par de géneros también hay quienes prefieren tener una visión más extensa. El ejemplo más claro es Beck y la manera en que ha fusionado géneros en apariencia opuestos. Todo cabe cuando se sabe acomodar y sus álbumes lo confirman. Inclusive en una misma canción puede pasar de la celeridad a la pasividad en unos cuentos segundos. 

Todo parte de los orígenes del rubio nacido en Los Ángeles gracias a que sus padres son artistas y desde pequeño lo adentraron en la música. Por lo mismo, cuando tomó la decisión de abandonar sus estudios siendo un adolescente para cumplir su sueño de ser cantante recibió total apoyo. No fue sencillo aunque hubo un claro cambio de planes.

La idea original era tocar la guitarra acústica como los viejos músicos de blues y country pero después de probar suerte en Nueva York se dio cuenta que no era suficiente. Eran los finales de los ochenta y la cultura del hip hop lo impactó al nivel de buscar hacer lo mismo que Public Enemy pero con pocos recursos y contra los prejuicios existentes hacia un güero que aspiraba a rapear.

Producto de esa inercia fueron publicados dos discos que tuvieron un impacto menor pero lograron captar la atención de quienes buscaban alternativas distintas al grunge y la música techno de la época. Aunque todo cambió cuando en 1994 se lanzó un tercer material con el sencillo “Loser” que se posicionó como el nuevo himno del rock alternativo.

Música sin géneros ni clasificaciones

Aunque lo difícil no es alcanzar la cima sino mantenerse en lo más alto. Para Beck no fue tan complicado y la llegada de su quinto LP de estudio el 18 de junio de 1996 lo ratificó como uno de los voceros oficiales de la última década del siglo 20. 

Todo comienza con “Devils Haircut" y una afilada guitarra que recuerda a los grupos de rock psicodélico de los sesenta. Aunque sí hay influencias tomadas de 13th Floor Elevators a los pocos segundos el barco da un giro de timón para llegar a los terrenos del pop amigable. Además también se distingue por el uso de sampleos que van desde Pretty Purdie hasta James Brown. El complemento para el tema es un video dirigido por Mark Romanek, quien después cobraría más relevancia al trabajar con Johnny Cash, Nine Inch Nails y Jay-Z.

El tono festivo del álbum se mantiene en "The New Pollution" con un ligero homenaje al pop francés de mediados del siglo pasado. Inclusive el video promocional, dirigido por el propio cantante, contiene claras referencias a Serge Gainsbourg. La paleta de tonalidades multicolores recuerda la época de los bailes ye-yé y las mujeres con elaborados peinados.

"I got two turntables and a microphone...”

Aunque tal vez el punto más alto del disco se encuentra en “Where It's At” y todo parte de la alianza en la producción con los Dust Brothers. Los encargados del Paul's Boutique de Beastie Boys repiten su estilo de utilizar breves fragmentos de viejas piezas para conseguir un estilo vanguardista. Un teclado ejecutado por Money Mark, sonidos robóticos y un coro pegajoso como chicle, la mezcla es tan efectiva que ha sido catalogada como una de las mejores canciones de la década.

Al beber de tantas fuentes el resultado final es tan colorido como una piñata. Si el rock & roll nació de una fusión de estilos es natural que algunas personas trasladen esa ideología en su trabajo. En lugar de permanecer estacionado en un género Beck ofrece un viaje de ida y vuelta por las distintas formas que puede adoptar la música. Si la vida está llena de contrastes entonces lo mismo puede ocurrir con los sonidos.

No es una revista, es un movimiento.