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Will Butler — Generations

8

Will Butler
Generations

Merge Records / 2020

Artista(s)

Will Butler

Una mirada introspectiva a la vida y una reflexión para el futuro.

El multiinstrumentista Will Butler no solo tiene habilidades para reflejar millones de sentimientos en sus melodías; con sus letras sabe narrar historias. De esta manera, Generations se vuelve un discurso, en el que la tarea más importante ha sido captar todo aquello que lo rodea, desde árbol genealógico hasta el contexto social actual. Así, al considerarse como una persona con y de poder, dar un mensaje a aquellos que lo necesitan y comenzar a generar un pequeño cambio.

La voz de Butler por momentos es temblorosa, pero adquiere firmeza y, aunque es la parte más importante del álbum, la sonoridad es la que ayuda a enfatizar el mensaje, otorgándole emoción. A lo largo de los temas nos damos cuenta de la dualidad, la luz y la oscuridad que habita en el mundo y por lo cual, no todo puede ser perfecto. Del folk, jazz, y pop, pasa al rock y un poco de garage hasta los sintetizadores que tienen presencia en cada tema.

La elección de los singles fue buena, pues nunca se espera que comience un tema perturbador y agobiante como “Outta Here” que trata de sacarnos de la realidad. “Bethlehem” eleva la velocidad hasta llegar a la euforia; los sintetizadores son sutiles y los coros enfatizan la voz tratando que trata de alcanzar su punto máximo. “Close My Eyes” trae tranquilidad y al mismo tiempo recuerda al trabajo realizado con Arcade Fire, un tema ensimismado y en el que los coros son tenues para transmitir un tono esperanzador entre silbidos.

Con “I Don’t Know What I Don’t Know” los sintetizadores presentan un lado oscuro y crudo, pues ascienden y se integran, tal como una lucha interior. La contraparte llega entre palmadas con “Surrender”, un tema optimista en el que el teclado la hace parecer un jingle, pero no todo es alegría, ya que los sintetizadores mantienen el equilibrio con un lado sombrío.

La experimentación siempre tiene lugar y se encuentra en temas como “Hide It Away” y “Hard Times” que poseen una esencia ochentera y que, a primera escucha, pudieran parecer caóticos por la fuerza y energía de los sintetizadores. Estos tratan de fusionarse, dejando la vía libre a una voz abrumadora y llena de ecos.  “Promised” se aligera con una vibra synthwave que muta al pop. Un tema vivaz que carga las dos facetas expuestas a lo largo del álbum, y que con atención recuerda a Reflektor de Arcade Fire.

“Not Gonna Die” es una canción semi acústica, en el que el piano indica el final del camino y el bombo imita los latidos del corazón hasta tomar fuerza y despegar para desencadenar en el final. La batería es simple y sabe acentuar los momentos adecuados. El saxofón desata notas de euforia y libertad.  Por último, “Fine” contiene un discurso que remonta a décadas pasadas, al estilo de jazz nos quedamos en los años 20. Sin estar tranquilos y con la incertidumbre de los tiempos complicados que vivimos, debemos tener en cuenta que lo importante es la huella que dejemos para las siguientes generaciones.

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