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Wild Nothing — Indigo

7

Wild Nothing
Indigo

Captured Tracks / 2018

Artista(s)

Wild Nothing

Una inalcanzable búsqueda por encontrar la nostalgia perfecta: Indigo.

Sin importar los géneros que nos gusten, es común que añoremos cierta música de una etapa en particular de nuestra vida, y constantemente, la escuchamos. Dicen que recordar es volver a vivir, y es que con estas canciones volvemos a sentirnos como si estuviéramos en ese tiempo e instante del pasado. Pero qué de aquella música que sin que la hayamos escuchado con anterioridad, nos genera una profunda sensación de nostalgia, de regresar a un lugar, pero sin tener claridad de a dónde.

Así es la música de Wild Nothing, banda estadounidense liderada por Jack Tatum, quien desde hace una década ha logrado mezclar varios estilos desde el dream pop con toques de post punk y el shoegaze para tener su propio sonido. La carrera de la banda se ha desarrollado con leves altibajos, siendo posiblemente el segundo LP: Nocturne (2012) y el cuarto disco: Indigo (2018), los puntos más sólidos de esta trayectoria.

Precisamente, este nuevo disco trata de agarrarse de aquellas increíbles piezas del 2012 como “Nocturne”, “Paradise” o “The Blue Dress”, para tratar de dar un salto, con ciertos tropiezos, hacia una nueva dirección. El disco abre bien con “Letting Go”, una canción accesible de rock con una guitarra alegre y un corro pegajoso que se eleva por los cielos. “Oscillation” sigue sobre la misma vena, pero con la distinción de tener más instrumentación, cosa que podemos observar en este nuevo material en donde si bien no hay mucha sofisticación, se ve que la banda trató de elevar la producción después del álbum Life of Pause (2016). Sigue “Partners in Motion”, un bocadillo repleto de distorsiones y unas trompetas que nos dan unas sensacionales vibras ochenteras.

Hasta aquí nos queda claro qué va este disco, que bien podría ser interesante para los fans de la banda, pero para quienes estén buscando un sonido nuevo, no lo encontrarán aquí. Esto se hace más evidente con las siguientes canciones “Wheel of Misfortune” y “Shallow Water” que se pierden como baladas tiernas en medio del disco. Por fortuna, el álbum toma un segundo aire al llegar a “Through Windows” con un cambio de ritmo agradable y distorsiones que nos dan la sensación de estar surcando sobre un lago. “The Closest Thing to Living” es otro esfuerzo de hacer una pieza con más producción, que resulta satisfactoria con varios juegos en la voz de Tatum y coros que se entremezclan mientras la melodía va en ascenso. Una canción que varía a lo común de la agrupación y que resulta convertirse en una grata sorpresa.

Después de un dulce interludio llamado “Dollhouse”, llegamos a “Canyon on Fire” que demuestra un poco más de intensidad y virtuosidad en un agasajo de reverbs. “Flawed Translation” es acompañada de forma excelente por unos violines que refuerzan la corta pero cariñosa letra de un futuro amor. Por último, tenemos “Bend”, casi un suspiro, con un sensacional verso: “any time of night“ que se repite una y otra vez, como si fueran los últimos rayos del verano que no quisieran dejar de existir.

Si bien Wild Nothing no está tratando de ser innovador o dar un giro en su carrera, se agradece que siga manteniendo un estándar de calidad y arropando a sus fans con las mismas suaves canciones de siempre. Esperemos que pronto podamos escuchar en vivo este nuevo disco en nuestro país.

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