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Pond — Tasmania

8

Pond
Tasmania

Marathon Artists / 2019

Artista(s)

Pond

Vibraciones electrónicas y pop apocalíptico. Pond y su octava transformación.

Pond ya es un referente en la escena neo psicodélica que ha invadido el planeta por aproximadamente una década. Lagartos conquistando el mundo, automóviles impala revolviendo nuestros sentidos, oscuros ángeles aniquilando el desierto y claro, un Nicholas “Paisley Adams” Allbrook que ha demostrado en repetidas ocasiones ser un frontman de altura. Grandes agrupaciones alterando la realidad. Se agradece vivir en esta época donde la música brota de cualquier continente, ciudad y poblado. Australia, obviamente, un consolidado referente del género que nos hace volar.

Para mí Pond ya no es “la banda del ex integrante de Tame Impala“. Ya suena hasta forzado tratar de compararlos. Allbrook y Kevin Parker limpiaron asperezas hace mucho tiempo, y que Tasmania vuelva a tener a Parker como productor de cabecera es una prueba ferviente de la mancuerna que han creado de manera creativa y expresiva. Dos gigantes de la industria colaboran, y debemos estar contentos por ello.

El álbum puede ser considerado como una continuación de The Weathermaterial del 2017 que hizo evolucionar a los australianos integrando más sintetizadores, vibraciones que se expanden y contraen, así como sonidos más aletargados. Aunque el esfuerzo y la calidad de producción es, de verdad sublime, el material nunca atrapa tu atención por completo. Las 10 canciones que integran Tasmania son buenas, pero ninguna termina por hipnotizar. Destellos de Bowie y Prince, hasta me atrevería a decir que el Currents sigue dando vueltas en la cabeza de Kevin Parker y se nota. Pero no existe aquel momento dorado que emociona y nos hace querer repetir una y otra vez. Eso realmente suele ser un problema y el declive del álbum.

“Daisy” y “Sixteen Days” son el preámbulo del registro. Un LP con letras pesimistas que se aminoran con los bajos pop y los ligeros sintetizadores. Este podría convertirse en el álbum más político, melódico y auténtico de Pond. El primero de los temas mencionados, una oda a la psicodelia y su adaptación en el siglo XXI. Hay que decirlo, ya no es el mismo sonido de los 60. Ha mutado y se acopló al desastre en el que vivimos. La segunda, un clásico instantáneo de la agrupación.

El tercer momento de Tasmania lo toma el track que le da nombre al disco. Ya se escucha a un Nick más suelto en la voz, bajos más distorsionados y sonidos intergalácticos. Sin lugar a dudas, este es un punto clave de todo el recorrido. “The Boys Are Killing Me” es un vibrante y encantador tema. Contiene una marea sutil que sube y baja. Olas que se disparan con grandes teclados que proyectan la mente en el espacio. “Hand Mouth Dancer” lleva una atmósfera de los 80 con un intro de ciencia ficción. Pond sabía exactamente cómo quería que sonará esta producción.

Y así como critico que el disco no atrapa, hay que destacar “Burnt Out Star”, pieza de ocho minutos y que tal vez, sea lo mejor de Pond en años. Una canción íntima, que toma su tiempo y te envuelve con calma. No hay ningún desperdicio y todo conjunta a la perfección. “Shame” y “Doctor’s In” nos regresan a las voces repletas de reverb, cajas de percusión y sintetizadores espaciales. El cierre, también algo que se debe aplaudir.

Es cierto que Pond toma riesgos, suele ser una entidad hermética que siempre sorprende. La innovación, su paso aventurado por el pop, la frescura que se renueva y el continuo crecimiento es digno de elogio. No creo sea su mejor disco, pero si es el sonido más limpio que se le ha escuchado a la banda desde su concepción. Si eres amante del Currents, seguro te llevarás un grato sabor de boca. De lo contrario, puede que te fastidies un poco. De cualquier manera, es algo que se debe escuchar obligatoriamente. ¡Siempre disfruta el viaje!

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