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of Montreal – Innocence Reaches

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of Montreal – Innocence Reaches
of Montreal – Innocence Reaches

Polyvinyl / 2016

Artista(s)

of Montreal

La ventaja de tener múltiples personalidades.

20 años después de integración como grupo y con 14 discos grabados en su currículum, of Montreal se rehusa a vivir de recuerdos. Decantado descaradamente hacia sonidos alegres con los que uno podría amanecerse bailando, Kevin Barnes busca interpretar a su manera el espíritu festivo que distingue a la música contemporánea.

Las guitarras psicodélicas de discos como el anterior Aureate Gloom (2015) y el confortable dream pop proto beatlesco de Lousy with Sylbianbriar (2013), se sumergieron en agua corriente para explorar ahora terrenos mucho mas instalados en el EDM. Para que no exista confusión en este punto, el tema que abre el disco, Let’s relate”, descarga una energética melodía perfectamente bien combinada con la voz robotizada de Kevin. Los sintes como cómplices de su transmutación.

Sin embargo, incapaz de desprenderse de esa naturaleza rock pop que desde hace más de dos décadas impregna su mente compositiva, of Montreal también muestra una cara más brit popera. My fair lady” da cuenta de ello. Por momentos pareciera que estamos oyendo al Blur de finales de los 90, por el juego de armonías en el bajo como por el fraseo del vocalista.

La explosión guitarrera, aunque no por eso menos bailable, tiene cabida en “Les chants de Maldoror”. Ahí sí estamos hablando de figuras musicales mucho más familiares del garage neoyorkino. Incluso la batería cobra un protagonismo especial. La canción, a diferencia de aquellas donde la electrónica domina, desprende un aroma vintage. A la mitad explota un delirante, estruendoso y extenso solo de guitarra tan característico del grunge que desconcierta a quienes se hayan quedado con la impresión de las primeras canciones de Innocence Reaches, que se acuestan en texturas mucho más suaves.

Muchas cosas pueden decirse de of Montreal. Incluso que es varias bandas inserta en el ADN de una sola. La musicalización minimalista de un corte como “A sport and a pastime” contrasta deliciosamente con la grandilocuencia de “Chaos arpeggiating”, una especie de balada que transita por varios escenarios. Algo que hay que destacar es la generosidad de Kevin para regalar melodías, incluso en los puntos menos digeribles del disco, que se quedan a vivir en la memoria de quien lo escucha.

El álbum, aunque ambicioso, no aburre con ningún exceso de arrogancia. Al final, se tratan de 20 años de historia y catorce discos en el currículum. A estas alturas of Montreal ya no necesita demostrar nada a nadie. Lo que hace lo hace por el placer de sonar.

Tener múltiples personalidades es un síntoma de locura, ¿pero quién dijo que la locura no es un privilegio de unos pocos?

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