Favoritos

Haz click en la banderilla para guardar artículos en tus favoritos, ingresa con tu cuenta de Facebook o Twitter y accede a esta funcionalidad.

163805
Caribou — Suddenly

7

Caribou
Suddenly

Merge Records / 2020

Artista(s)

Caribou

05/Mar/2020

El amor y la melodía, según Caribou en su tambaleante continuación a Our Love.

Con Suddenly, el nuevo álbum de Caribou, recordé una historia. 

Solíamos escuchar Our Love completo. Sentados desde el balcón mirábamos la ciudad y tomábamos una cerveza. A veces no decíamos nada. Los beats eran las palabras. Así pasaron semanas que después se hicieron meses y que no llegaron a solidarizarse en años. Aunque el álbum es de 2014, el cuarto de la carrera de Dan Snaith como Caribou, lo escuchábamos mucho tiempo después de haberse estrenado. Y lo hicimos durante un período considerable. En sus 10 temas hay sonidos vibrantes y agradables. Un día algo se rompió y fue imposible volver a repararlo. ¿Qué fue? Aún pienso en ello. Fui yo quien decidió dar todo por terminado. Descubrí unos mensajes que me hicieron perder la confianza. Es imposible coser con hilos rotos. Pero en su intento de recuperar esas tardes en que nos desvanecíamos en la música me mandó una canción de ese disco, “Back Home”. Leí lo que decía y me sentí triste. “¿Cómo podemos reparar nuestro amor?, ¿Por qué hemos escogido esto? Puedo hacer mucho para arreglar lo que no fue dicho”. “Back Home” es hermosa, es desamor, pero también es una declaración de amor que se intenta reparar. Yo no pude. Pero queda la postura, Caribou es amor.

En Suddenly, Dan Snaith regresa después de seis años con algunos de sus mejores sonidos y ritmos pegajosos que acostumbra usar. Formaciones de electrónica alucinante. Y también explora composiciones que no suele frecuentar. Soul, dance, rock, hip hop y pop mezclados en una licuadora del genio canadiense que arroja melodías brillantes. Pura armonía. En “You and I” suelta el primer hit que dedica a una persona que ha muerto. Un pop virulento que inmediatamente contagia al escucha. Notas brillantes. Electrónico. En sus coros sale talento de Snaith para retrotraer el tema y darle un rewind. Luego lo descompone en otra cosa, en un dance sorpresivo con una voz infantil que grita de emoción y un requinto que retuerce la composición. “Puedo intentarlo, pero es tan frustrante, se siente como un agujero adentro que no se aleja, puedes tomar tu lugar en el cielo, yo encontraré la forma de continuar aquí abajo”. Caribou es amor. 

En el corte de apertura, “Sister”, se aproxima a las causas femeninas sosteniendo que es el “hermano” quien debe mejorar, mientras le asegura a la “hermana” que él está cambiando. Una balada con ecos del universo sonoro de Dan Snaith. Desconcierta porque no es habitual esta estructura en su catálogo. Se entiende por el mensaje. Un mensaje de calidez y solidaridad tiene que ser honesto en su forma, sincero, puro. Caribou es amor.

“Sunny’s Time” y “New Jade” prueban que se reinventa en cada producción. No se parece así mismo, aunque guarda una familiaridad con su mundo-audio. El tintineo armonioso en canciones desequilibradas. Suddenly es vertiginoso. Es dinámico. Ambos temas provienen de beats hiphoperos atrabancados. “Es como un nuevo primer beso, puedes comenzar a sentir alegría, porque no vas a extrañar algo que no has tenido”. Reafirma el autoestima en “New Jade”. Caribou es amor. 

Y así como en la historia que recordé fue imposible reconstruir de nuevo con algo que se había fracturado, es complicado que estos hits alcancen para poner Suddenly a la altura de Our Love o de Swim. El último golpe que puede sostener el álbum es “Never Come Back”. Eso sí, es brillante. Es adictivo. Éxtasis garantizado. Dance rítmico a lo pop con un coro repetitivo y una voz fragmentada que únicamente dice una sílaba. Disloca el cerebro. Si en Our Love pedía al amor que volviera de nuevo a casa, en “Never Come Back” asegura que no necesita a la otra persona, que seguramente esa otra persona encontrará a alguien más y estará bien. Caribou es amor. 

Y ahí se acaba el álbum. Después siguen unos temas que pasan indiferentes, que por más que uno presta atención y les da vueltas es casi imposible seguirles el paso. Lo cual me recuerda el final de la historia.

A veces no es suficiente con la voluntad, los buenos deseos, a veces no hay material para trabajar. Después de escuchar la canción que me había mandado, “Back Home”, decidí que por el bien de ese cariño que aún nos conservábamos era mejor poner un alto. Para qué destruir lo poco que quedaba. Así decido detener el nuevo álbum de Caribou en “Never Come Back”, hasta ahí está bien, para qué quitar la buena impresión que me ha dejado.

 

No es una revista, es un movimiento.