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Entrevista con A.Chal

Entrevista con A.Chal

A.Chal: de trap, R&B, norteñas y sonidos andinos.

Lo universal en la música es un valor intrínseco que hace posible que en las distintas partes del mundo las manifestaciones sonoras puedan parecerse entre sí y formar puentes virtuales que unen y conectan a escuchas y artistas en todo el orbe. Aunque todo esto ha sido exponenciado por las plataformas digitales, redes sociales y servicios de streaming en los tiempos recientes, la realidad es que los intercambios culturales (y musicales específicamente) siempre han existido y han creado en los corazones de millones de personas la cercanía con géneros nuevos e inexplorados en las distintas latitudes.

Alejandro Chal es una clara prueba de esto. Mejor conocido como A.Chal, la historia de Alejandro es una llena de retos, incertidumbre y unas ganas enormes de comerse al mundo. “Siempre supe que iba a ser mi vida alrededor de la música, aunque hubo tiempos en los que peleaba con mis padres… incluso mi papá a los 13 me botaba de la casa porque yo solo quería hacer música, lo que no sabía era la responsabilidad que conlleva el ser un músico. Creo que eso es algo muy grande que he encontrado en todo este tiempo y me hace sentir que voy por buen camino”. Vestido con una chamarra de piel, una cadena con un dije religioso, unos pantalones negros y unos AF1 blancos con detalles en rojo que me aseguraba compró apenas un día antes en una tienda de sneakers en Reforma, A.Chal y yo conversamos de distintas cosas, en un tono bastante ameno y siempre con esa honestidad que se palpa entre dos extraños.

La música del peruano se cataloga de buenas a primeras como un trap al uso, pero en realidad es un tanto más compleja: con fuertes influencias rítmicas del R&B además de un guiño directo a la música andina en alguna de sus producciones, el sonido de este joven cantautor es un único en su tipo. “¿Sabes?, nunca quise hacer la música que hago y que dijeran: ‘Ah, esto es música indígena y música trap’, sino que fuera más orgánico y que de esta manera se empezara a ver a la música indígena de mi país de otra manera”. Pero va más allá de eso, Alejandro quiere que su arte conecte con quien lo escucha de una manera profunda. “Si pudiera dejarle algo a quienes me siguen sería el que crean en sí mismos, que no se derroten, que al final si tienes o no tienes algo en la vida deberías de pensar en ti mismo como si nada de eso importara, como si al final pudieses hacerlo todo. Quisiera compartir eso con los niños, que sepan que tienen que estar aware of themselves, pero que eso no sea el punto que define todo. Tú eres único, tienes herramientas que puedes usar, pero no dejes que las herramientas te usen a ti”.

Con respecto de lo que viene para él adelante fue bastante conciso y claro. “Ahora estoy terminando un álbum, supuestamente es mi primer álbum oficial. No quiero pensarlo demasiado antes de sacarlo, pero al mismo tiempo quiero enfocarme ahora mucho en los detalles y para mí es muy obvio el ir a un nivel muy alto así que tengo que ser muy real conmigo, no soy un joven de 20 años que va a hacer pura música para muchachitas, que pega y demás. Quiero ir más allá y por eso veo a gente como Bob Marley, Luis Miguel, Prince, (Michael) Jackson y eso ha tomado tiempo… para que el talento sea más grande y más latente. Odio decir a global superstar, pero quiero ser un artista global”.

Con el pasar de los minutos se notaba a una persona mucho más relajada y que buscaba las respuestas con menos preocupación y con más espontaneidad. Alejandro emigro a los cinco años de su natal Perú a los Estados Unidos, hecho que lo marcó y le dio una identidad bastante peculiar. “De la cultura hispana no sé suficiente como creo que debería de saber, pero el hecho de crecer en lugares como NYC o Boston me hicieron apreciar un poco más el ser peruano. No creo que nadie tenga que ser un role model, pero siento que tengo que ser educado o ser más cercano y no sé si es una cuestión de ser latino, pero es lo que me forjó como soy y la manera en la que crecí”, porque al final no todos fueron buenos tiempos y el estar solo en un ambiente tan hostil como lo puede ser el país del norte en una época tan importante como lo es la infancia se puede convertir en algo complicado. “Mis amigos y yo no teníamos nada en común, pero me aceptaban. En New York o Boston no había ningún peruano y aunque mi mamá se quejaba de mis amigos, ellos eran los únicos que me aceptaban allá”.

Lo que EXOTIGAZ significó en la carrera del de tierras Incas podría ser equiparable a lo que en su momento resultó de un EP titulado So Far Gone de un artista canadiense que no necesita presentarse, guardando las respectivas distancias, claro. La cuestión es que EXOTIGAZ pegó con fuerza y lo hizo después de ser impulsado por las diversas colaboraciones de A.Chal con artistas como 2 Chainz, C. Tangana o Nicky Jam. Pero el éxito no es gratuito, pues Alejandro ha creado una base de fans seria, entregada y sedienta de más música por parte del de Perú, todo esto gracias a su carisma, lo real de sus letras y la entrega en cada trabajo. “Quiero hacer música con gente real, porque creo que yo soy real. He visto artistas de ranchero en México que bajan con sus fans a cantar y conectan con el público muy fuerte. Yo quiero hacer eso con quien me escucha, ¿sabes?”.

Palabras más palabras menos, lo platicado con A.Chal me dejó un recuerdo grato. A veces es complicado charlar con la gente que mantiene su máscara por delante, pero en esta ocasión ni máscaras ni complicaciones fueron partícipes de la conversación y gracias a ello me voy con una frase que quedará en mi memoria por bastante tiempo, estoy seguro. “Haz de cuenta que nada existe, que eres como el resto… así vas a llegar más lejos de lo que crees”.

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