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Natalia Lafourcade en el Auditorio Nacional

Natalia Lafourcade en el Auditorio Nacional

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Auditorio Nacional

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La nueva abanderada mexicana: Natalia en el Auditorio Nacional.

Ayer, una noche parda, un tanto fría y más desolada, daba inicio a la última etapa del año, una de las más mexicanas por la típica celebración que acepta a la muerte como parte de la vida. Así, el Auditorio Nacional albergó una vez más a Natalia Lafourcade, quien detuvo ese periodo de descanso, que ella misma dijo era indefinido, para apoyar a la causa del CDSJ, un centro para la música típica de su tierra natal; el evento contó con una gran variedad de artistas, de distinto género y edad, lo que hizo de la noche una gran celebración a la música mexicana.

La gente llegaba de a poco; por allí, un violinista amateur interpretaba canciones de la veracruzana y el artista de moda, José José. En punto de las 20:30 H, Un Canto Por México comenzó con Los Cojolites, un ensamble jarocho que fue parte de todo el concierto, interpretaron “El Balajú” y “Serenata Huasteca”, misma donde saltó la mujer de la noche. El primer invitado al escenario fue el tlaxcalteco Carlos Rivera, quien se ha convertido en chile de todos los moles; el dueto con mariachi de “Mexicana hermosa” hace resaltar que la música mexicana no solo es interpretada por los mayores; le siguió “Veracruz” y una nueva colaboración en escena para “La Llorona”, con Ángela Aguilar y Aida Cuevas, ambas muy ovacionadas.

Llegó el turno de los amados Macorinos, que han acompañado a la cantante por este viaje descubriendo México y fueron la mano derecha de Natalia en el tren de Musas; “Alma mía”, una canción romántica y muy significativa; “Luz de Luna”, todavía con Los Macorinos y Aida Cuevas. Los boleros “Tú me acostumbraste” y “Soledad y el mar” se interpretaron con maestría por la artista y el gran equipo de músicos que la acompañaban, entre ellos una orquesta, Los Cojolites y mariachi. Luego, el himno de agradecimiento a los ex amores, “Lo que construimos” y aquel que la hiciera ganar premios y reconocimiento como artista, “Hasta la raíz”.

Una agradable sorpresa para todos quienes de pubertos amamos el ska y bailar en el slam, pues en escena apareció Panteón Rococó para cantar “Un derecho de nacimiento”, poniendo a la gente de pie y generando un gran ambiente. Un cambio drástico se dio cuando Lafourcade expresó lo orgullosa que se siente por las tradiciones mexicanas, la celebración irónica de disfrutar la muerte en estas fechas tan importantes para la mayoría de nosotros; de nuevo al escenario subió Carlos Rivera, con el que cantó “Recuérdame”, que realizaron a dueto originalmente para la película de Disney, Coco. El silencio era abrazador y ambos artistas fueron el único centro de atención.

Otro icono de la música mexicana moderna, Pepe Aguilar, apareció por sorpresa para entonar una de las clásicas de Pedro Infante, “Cien Años”, una canción romántica y por demás pensada para aquella que amamos; “Una Vida”, un nuevo track, presentado por primera vez en vivo, que habla sobre un amor imposible, incluso aferrado, lleno de vivencias y recuerdos. Una colaboración más con el uruguayo Jorge Drexler, quien se tomo unos minutos para leer unas palabras que dijo haber escrito backstage sobre esta velada, para después cantar a dúo “Para qué sufrir” con la veracruzana.

Con entereza, dedicación y sentimiento llegó “Soy lo prohibido”, seguida de otra visita especial de la chilena Mon Laferte para cantar “La trenza” y su number one hit, “Amor completo”; se habló de la situación político- social que se vive en el país de los Andes, pues recordemos que la veracruzana también tiene raíces chilenas por su padre. Por si el ambiente decaía, el as bajo la manga fue “Tú sí sabes quererme”, una canción que hizo explotar Musas Vol. 1, seguida de “Sembrando flores” y “Mi tierra veracruzana”, todas al lado de Los Cojolites.

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