60508
Un encuentro de nicho, una fiesta de todos

Un encuentro de nicho, una fiesta de todos

Oscar
Villanueva

20/Nov/2014

En vísperas de la mega marcha, y a sólo unas cuantas cuadras del zócalo, el hermoso y elegante Teatro de la Ciudad fue el escenario perfecto para el show de jazz-improvisación que inauguró la serie de conciertos que conforman la segunda edición de Bestia.

Este encuentro musical busca convertirse en un universo sonoro que da espacio a propuestas arriesgadas que representen lo mejor del rock, el hardcore, el metal, el jazz y la improvisación. Para esta noche, el festival seleccionó un lineup espectacular conformado por los talentosos Han Bennink, Terrie Ex, Marc Ribot, Ray Anderson y Bob Stewart.

El concierto comenzó puntual, sin embargo, durante los primeros veinte minutos aún había gente que entraba y salía o se cambiaba de lugar, lo cual fue un poco molesto ya que al hacerlo hacían ruido que perturbaba la atmósfera.

Los primeros en apoderarse del escenario fueron Ray Anderson y Bob Stewart, que dieron una cátedra de jazz y demostraron un carisma bastante tierno interpretando temas como “Sugar Finger” y “Monk's Mood”, original de Thelonious Monk, de quien ambos músicos son grandes admiradores.

Un momento para recordar fue cuando Stewart contó que un día escuchó una tuba en el Spanish Harlem de Nueva York que lo sorprendió y que posteriormente descubrió lo que era la música banda y comprendió todo.

Para finalizar interpretaron la alegre “Someday” del Sweet Chicago Suite de Anderson y su Pocket Brass Band. El tema hizo que la gente los despidiera con fuertes aplausos y rechiflas, envueltos en una atmósfera completamente alegre.

Tras no más de cinco minutos, en los que se apagaron y prendieron las luces, apareció Marc Ribot vestido completamente de negro. Su presencia generó fuertes aplausos y se alcanzó a escuchar la voz de un hombre emocionado que gritaba ¡Marc Ribot! ¡Marc Ribot! cual adolescente fanática de Justin Bieber o cualquier otro teen idol producto de la mercadotecnia.

El músico se mostró ensimismado, pero a pesar de su nulo contacto con el público, su talento hizo que la interacción no se extrañara. Prueba de ello es que tras finalizar su show acústico, muchos le dieron una merecida ovación de pie.

Para terminar la noche, la propuesta más experimental de la jornada se apoderó del escenario del teatro que estaba prácticamente lleno y fue así que Han Bennink y Terrie Ex mostraron de qué están hechos; bastó el sonido de su batería y su guitarra para que el público ahora si dejara estallar la emoción. Su interpretación fue por mucho la memorable de las tres.

REDACCIÓN:

Cris
Winters

FOTO:

Oscar
Villanueva

No es una revista, es un movimiento.