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Galería NRMAL 2016: Lo que no se vio

Galería NRMAL 2016: Lo que no se vio

Jaime
Fernández / NiñaPapalote Barbosa @ninapapalote

14/Mar/2016

Además de disfrutar de la música, en Nrmal 2016 nos encontramos con comida, amigos y muchas sorpresas.

Sí, fuimos a Nrmal para ver por primera vez a Slowdive en nuestro país, ¿cómo sonaría? Sí, no nos podíamos perder a Battles en directo, ¿el nuevo disco sería suficiente para que llamara nuestra atención? Sí, Fading Frontier nos gustó, pero ¿cómo podría Deerhunter reconquistarnos después de su visita al Indie O Festival de Puebla en 2010? Estas y más interrogantes se abalanzaban en nuestros cerebros mientras nos encontrábamos en la tercera edición del festival en la Ciudad de México.

Para saber en términos estrictos lo que pasó en cuanto a música se refiere, pueden visitar reseña y galería del día 1 aquí y día 2 aquí; habiendo dicho esto, me dedicaré a contarles sobre aquello que tal vez se perdieron por no moverse de las vallas de seguridad con tal de ver a Rachel Goswell de cerca.

Para los que llegaron temprano ambos días, debió existir una finalidad: ya sea conocer a más bandas, estar mucho tiempo con sus amigos, comenzar a beber desde la una de la tarde, en fin..., haya sido cual haya sido el motivo, muchachos, lo hicieron bien. Por ejemplo el sábado, a eso de las 4:00 p.m. nos encontramos con el mismísimo Jaakko Eino Kalevi quien se paseaba como Juan por su casa a los alrededores del festival.

Claro que aprovechamos (shout out para Sergio Olivares, quien ayudó en la realización de este clip) para tomarnos que la foto que el video que pedir el autógrafo. Como el finlandés, muchos otros miembros del talento disfrutaron del Nrmal cual si fueran simples mortales como nosotros (just kiddin'). 

Así, nos topamos con los japoneses de Acid Mothers Temple en el área de mercancía oficial; Baltazar en el show de Batlles; Gnučči entregándose desde las gradas al shoegaze de "esloudaif"; Empress Of llorando en el brazo de su novio por razones desconocidas cuando terminó su show; y según nos contó nuestro reportero, los de A Place To Bury Strangers vendían unos lentes con vista tridimensional en tan solo 10 pesos.

Entonces..., la pasábamos muy bien con los amigos, nos gustaba la inclusión de la cerveza Goose Island por primera vez en el festival y nos dio miedo una activación extrema de Virgin Mobile. Digo extrema, porque se trataba de aventarte desde un trampolín hacia un colchón inflable y esperar no morir. Exageramos, la gente parecía pasarla bien.

Por otro lado, hablemos de la comida y el martirio que fue ir el sábado por un chistorripan a eso de las 5:00 p.m. Era obvio que estaría lleno, digo, a la gente le da hambre cuando ha bailado y cantado y gritado y blah blah mucho tiempo, pero uno en su ser egoísta quiere que se le atienda a la primera. Y bueno, eso no es posible dentro de una oferta que tiene menos de 15 foodtrucks. Eso sí, lo que probamos (una torta de rib-eye, un chistorripan y una tostada de pollo encacahuatado) estuvo rico. 

Finalmente, Spotify nos invitó a su cabina de luces estroboscópicas con música cortesía del playlist oficial de Nrmal, para disfrutar de un viaje como el que muchos se pusieron, sólo que sin necesidad de drogarnos. Si entraste y posteaste tu foto con el hashtag #SpotifyNrmal, puedes buscarte en sus páginas, dijeron que las subirían. Y si no lo hicieron, búscate en la galería de nosotros, capturamos momentos de romance, diversión, destrucción y muchas otras cosas que terminan en "ión".

¡Nos vemos el otro año, Nrmal!

REDACCIÓN:

Cyn
Salazar

FOTO:

Jaime
Fernández / NiñaPapalote Barbosa @ninapapalote

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