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Así vivimos HIPNOSIS 2018

Así vivimos HIPNOSIS 2018

Bruno
Muñoz

11/Oct/2018

Fotos Bruno Muñoz

Mira a detalle toda la experiencia de HIPNOSIS 2018.

Nuestro principal interés en un festival es la música, los artistas que vamos a ver. Pero no sabíamos que había algo más, que la esencia de un festival no depende tanto de los actos, sino del entorno, la gente que te rodea y el aire que se respira.

No se trata de crear un buen ambiente con actividades fabricadas y distracciones baratas. Logramos, por nuestra cuenta, crear esa experiencia de la que tanto se habla, el escenario perfecto para alejarnos de lo común y vivir un momento especial.

Desde los camiones ya se percibía algo bueno. El sonido de las latas nos acompañó todo el camino. La gente se conocía, venían de toda la república. Es probable que muchas de las caras nuevas vinieran a ver a sus bandas favoritas, pero ya estaban formando parte de una comunidad que comenzó con la primera edición de HIPNOSIS, y que fue creciendo hasta duplicarse.

Al llegar, un camino enlodado nos dio la bienvenida. Aquellos que siguieron las recomendaciones y llevaron sus botas, pasaron sin problemas. Los despistados de tenis blancos se veían angustiados, pero pronto lograron la resignación.

El lugar es hermoso, no tengo otra palabra para describirlo. Espacioso, con los árboles cubriéndonos y nada que nos pudiera distraer. La anterior locación, era una maqueta en comparación. Debo confesar que me tranquilizó no ver militares, ni tener a la Ciudad de México respirándonos encima como la vez pasada.

Las barras estaban llenas, Tuborg agradó el año pasado y volvió a repetir en este. A la gente le llama la atención, es algo nuevo y diferente. Es buena y supongo que HIPNOSIS se trata de probar cosas distintas, así que es una gran combinación.

La gente estaba animada, conociendo bandas de la escena mexicana y acercándose a todo lo que HIPNOSIS tenía que ofrecer: se sentaban en un pequeño montículo, muy a lo Woodstock, a escuchar como pinchaban discos; se acercaban curiosos a comprar en el bazar; e incluso se aventaban de la enorme tirolesa de Aeroméxico. Me puse a pensar en el slogan, “La música te hace volar”; tiene sentido.

Cerca de terminar el día, cuando los zapatos ya estaban irreconocibles y nuestros pantalones llenos de lodo, parecía buena idea ir a la terraza de Winston para ver el atardecer. Las nubes no ayudaron mucho, pero sí se tenía un buen lugar para ver a las bandas. Además había un monopie en el barandal, disponible para todo el que trajera cámara. Vi a varios con tenis blancos en ese lugar, creo que se era su espacio seguro.

 

No es una revista, es un movimiento.