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A 30 años del 'Badmotorfinger' de Soundgarden

A 30 años del 'Badmotorfinger' de Soundgarden

Entre la potencia del heavy metal y la libertad del rock alternativo.

En una hipotética lista con los mejores nombres de bandas de rock de la historia sería imposible dejar fuera a Soundgarden. Mientras que no solo se trata de un apelativo que impone respeto sino que se complementa con el trabajo de uno de los máximos exponentes del movimiento llamado grunge. El resultado es una agrupación de gran importancia que no ha recibido todo el reconocimiento que merece y en muchas ocasiones ha vivido a las sombras de sus compañeros de generación Nirvana y Pearl Jam.

Cuando Seattle se convirtió en el centro del mundo.

Todo se remonta a la friolenta ciudad de Seattle a inicios de los ochenta. El lugar estaba lejano a la calidez de Los Ángeles o la intelectualidad de Nueva York. Tan solo se trataba de un espacio en el noroeste de Estados Unidos que parecía lejano de todo y con un futuro incierto. 

En medio de ese panorama tres jóvenes se unieron con la intención de formar una banda de rock. Todos mantenían vidas promedio con trabajos mediocres y sin nada que perder. Su inspiración era el hardcore punk de la época con Black Flag y Circle Jerks como máximos representantes. Mientras que como lo menciona Kim Thayil en el libro Everybody Loves Our Town: A History of Grunge (Faber & Faber, 2017), su máximo ídolo siempre ha sido Tony Iommi de Black Sabbath. Por lo mismo, inclusive cambió la afinación de su instrumento para conseguir el mismo sonido demoníaco que el músico inglés. Es un rasgo en común que mantiene con Buzz Osborne de The Melvins.

De la formación original hubo cambios importantes. En un inicio Chris Cornell era baterista y cantante. Sus propios compañeros vieron que tenía una gran voz pero no dominaba los ritmos y le dijeron que solo se enfocara en una actividad. Mientras que después de una intensa búsqueda un experimentado Matt Cameron se unió para formar un poderoso cuarteto.

Con dos álbumes previos que obtuvieron un discreto reconocimiento, todo cambiaría el 24 de septiembre de 1991. Fue el día que llegó a las tiendas de discos un álbum con una misteriosa portada que a la fecha resulta hipnótica. De los ojos nace el amor pero se consolida con los sonidos que hay en su interior.

La voz más aguda de la Generación X.

El tercer LP de Soundgarden abre con Rusty Cage y unos riffs de Thayil que dan pie a una pieza que de forma paulatina aumenta en intensidad. Es un huracán que arrasa con todo lo que encuentra a su paso como el que llevó a Dorothy a la tierra de Oz. No hay tiempo para descansar porque de inmediato se enlaza con "Outshined", una composición con un sonido pantanoso como el viejo blues que interpretaban los esclavos en los campos de algodón pero con una batería de heavy metal. Es la combinación idónea que incita al headbanging y no solo escuchar la música sino vivirla.

Por su parte, si algo demostró el cuarteto es que de toda su generación es el que se encontraba más cercano al metal de finales de los sesenta. La voz de Cornell guarda cierta similitud con la de Robert Plant de Led Zeppelin. Donde mejor se aprecia es en Jesus Christ Pose" y su ritmo acelerado como una cabalgata que anuncia el fin del mundo. Además el bajeo del debutante Ben Shepherd se acerca a lo hecho antes por Blue Cheer.

Mientras que más allá del poder también destaca una predilección por la psicodelia. En Somewhere y "Searching with My Good Eye Closed" se aprecia un gusto por la experimentación y alargar las canciones que de su generación solo Screaming Trees había intentado. Con esto, se consigue un balance entre furia e introspección que se extiende por los 57 minutos del material.

Siendo un fruto de la Generación X y la época en que predominaban las extensas melenas y la ropa holgada, Soundgarden ha logrado superar la complicada barrera del tiempo. Su máximo reconocimiento llegaría después pero a la fecha Badmotorfinger se mantiene como uno de los trabajos mejor conseguidos de la última década del siglo pasado.

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