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A 25 años del lanzamiento de 'Milk & Kisses' de Cocteau Twins

A 25 años del lanzamiento de 'Milk & Kisses' de Cocteau Twins

A 25 años de su última creación.

Han pasado 25 años desde que Cocteau Twins nos dio un disco de estudio. Si bien no sabían que sería el último, es un álbum que evidencia el peak creativo al que llegaron en casi 20 años de formación. Milk & Kisses es un álbum que concentra las atmósferas más etéreas pero también las más pop con las que el grupo escocés nos ha agraciado. Tal vez, si no nos hubiesen dejado cuando estaban preparando un nuevo álbum, los habríamos visto publicar el pop más ruidoso que ahora se espera de artistas mucho más mainstream. Cocteau Twins ha provisto de bases sonoras a más de una generación de creadores pop, desde el más experimental ruidismo hasta el pop más bailable, como se puede escuchar en la música de Bad Bunny y Kali Uchis (para referencia, escuchar “Trellas” y “Loner”, respectivamente). Son las atmósferas creadas por la voz de Elizabeth Fraser las que proveyeron de una particularidad innegable a esta banda que pudo tenerlo todo.

Milk & Kisses es un disco que tuvieron que hacer casi como una obligación, ya que estaba en su contrato con el sello Fontana Records. Un álbum en el que retornan a las capas de guitarras distorsionadas y a las letras cantadas nuevamente bajo ese idioma creado por Elizabeth, a diferencia de Four-Calendar Café, donde había dejado esta técnica un poco de lado. Los singles escogidos fueron “Violaine”, una canción que demuestra su apertura hacia el pop más radiable de la época; y “Tishbite”, un tema que contiene el blueprint, toda la energía y personalidad alternativa y dulce de la banda.

El álbum también incluye “Rilkean Heart”, un homenaje al por entonces nuevo amor de Elizabeth, Jeff Buckley, ávido lector del poeta Rainer Maria Rilke. Una producción de 10 canciones que, sin saberlo, sería el gran resumen del sonido que Cocteau Twins nos entregó desde el inicio: etéreo, guitarrero y ruidoso, atmosférico, de baterías cadenciosas, lleno de melodías dulces y letras muchas veces inentendibles, pero que calan hasta lo más profundo del alma. Una producción que condensa todo lo conocemos de la agrupación, que casi se reúne en el 2005 para un show en Coachella, que al final no se dio.

A veces, como fans, esperamos que nuestras bandas favoritas sigan haciendo música para siempre. Pero hay algo que tenemos que entender, y que al parecer no es tan obvio. Las personas detrás de las bandas forman relaciones entre ellas, y lo más común es que esas relaciones terminen para siempre, tanto que ni siquiera una relación de trabajo puede ser viable. Pertenecer a una banda que tiene éxito no puede amarrarte por el resto de tu vida a ella si tu bienestar está de por medio. Desde aquí, un abrazo eterno a Elizabeth Fraser, a su liberación y a la felicidad que consiguió.

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