Foro: Lunario del Auditorio Nacional

Stars en el Lunario

Tras seis años de su última y única visita a nuestro país, Stars confirmó que de nueva cuenta pisará un escenario mexicano.

El recinto elegido en esta ocasión es el Lunario del Auditorio Nacional, donde la banda presentará oficialmente su nuevo disco, No One Is Lost, ante sus fans.

Los boletos ya están disponibles a través de Ticketmaster y taquillas del inmueble.

Little Jesus en el Lunario

Para continuar con la promoción de su primer material, Norte, y su edición especial en japonés, Little Jesus llegará al escenario del Lunario del Auditorio Nacional para ofrecer una de las mejores fiestas del 2015.

Invitados especiales, canciones de ayer y hoy, además de tres diferentes cambios de vestuario es lo que promete la agrupación más galardonada en la pasada entrega de los IMAS.

Los boletos ya están a la venta en las taquillas del lugar y Ticketmaster.

Big Big Love y The Risin’ Sun en el Lunario

La disquera independiente Pedro y el Lobo, que ha colaborado con el Lunario para la serie de conciertos Ordinary People (Balmorhea, Alexi Murdoch, The Album Leaf), curo una noche especial en la que presentará a las bandas capitalinas Big Big Love y The Risin’ Sun.

Los boletos ya están disponibles a través de Ticketmaster, en taquilla del Auditorio y en las oficinas de Pedro y el Lobo (Cuautla 161-3, Condesa), con un costo de $150 en preventa y $180 el día del evento.

Una noche tropical con Caloncho

Ante un Lunario lleno, Caloncho puso el toque tropical a una fría noche decembrina. La cita estaba pactada a las 21 horas y Vanessa Zamora fue la artista invitada, quien, con un sonido que mezcla el pop y el indie folk, nos habló al oído de amor y desamor.

Como era de esperarse, “Correr”, tema de Fantasía, su primera producción, fue de las más aplaudidas. Probablemente otro telonero no hubiera quedado tan a la medida, pues con cada canción Vanessa nos preparaba para la velada que seguía.

Minutos antes de las diez de la noche las luces se apagaron mientras en las pantallas aparecía la imagen de un plátano; era tiempo de escuchar lo mejor de Fruta, material que puso en los reflectores de la escena musical mexicana a Caloncho.

“Los Animales” fue una de las canciones con la que inició la presentación del sonorense, que notablemente emocionado se dijo agradecido con los asistentes por haberle permitido hacer su sueño realidad.

Le siguió “Julia”, durante la cual Vanessa Zamora subió al escenario acompañarlo en las vocales, teniendo como resultado una versión que hizo a todos moverse al ritmo de la canción.

“Pasa el tiempo” y “Bésame Morenita” fueron algunas de las canciones que más emocionaron, pero no fue sino hasta que sonaron las primeras notas de “Chupetazos” cuando el público se volvió totalmente loco. Gritos, aplausos, declaraciones de amor hacia Caloncho se escuchaban mientras desgarraban sus gargantas coreando “nipple contra nipple" o "acostados de cuchara”.

Hasta ese momento, el ambiente se había mantenido alegre pero un tanto tranquilo, ad hoc con las sensaciones que evocan los temas de Caloncho evocan, hasta que comenzó a sonar “La Chora”, canción que puso a todos a brincar y bailar mientras se cuidaban de no ser golpeados por plátanos o naranjas que eran lanzados desde el escenario por un plátano enorme. Una escena un tanto extraña, pero que le dio el empujón que necesitaba la noche para convertirse en una verdadera fiesta.

Ya en la recta final se escuchó “Palmar” mientras enormes pelotas playeras recorrían el público. Sin embargo, el cierre estuvo a cargo de “Loco”, canción para la que Caloncho contó con la participación de Siddhartha.

Sin duda, este fue el año de Caloncho y lo terminó, al menos en el D.F., con un concierto que deja más que claro por qué se ha vuelto uno de los músicos más queridos de la escena independiente.

Un desborde de sensualidad a media luz: Rhye

Desde que se anunció la visita de Rhye a México la venta de boletos fue incrementando poco a poco, por lo que para el día del concierto estuvieron completamente agotados. Desde temprano, los asistentes fueron llegando al recinto. Mientas comentaban sobre cómo había estado su día, salían a fumar o compraban bebidas en el bar, lentamente comenzaron a ocupar posiciones desde la zona general.

 

Rhye

 

Pasadas las 9 comenzó la presentación de Lo-Fang, artista dotado de habilidades que conquistó a la multitud con un set de media hora compuesto canciones de su álbum debut Blue Film. Matthew logró dar inicio a un ambiente tranquilo y etéreo, lleno de contemplación, atmósfera perfecta para albergar el tan esperado momento .

La espera fue corta; el recinto se tornó a media luz y comenzaron a salir los 5 músicos que acompañan en todas las giras a Milosh. Algunos no podían contener su emoción, pero otros, como nunca puede faltar, fueron para tener una noche de plática y alcohol, lo cual para ciertas personas se tornó desagradable e incluso provocó reclamos.

Todo mejoró a partir de “Woman”, pues lo que Mike buscaba era conectar con el público. Luego de interpretar “3 Days” y “The Fall”, el músico advirtió que se trataría de una noche tranquila, a media luz, y sobre todo, agradeció a quienes que se encontraban ahí.

Es sabido que Milosh se mantiene en un constante movimiento creativo, por lo que crear e improvisar música no es ningún problema. De esta manera, creó dos temas exclusivos para esa noche. El violonchelo, violín, trombón, bajo, guitarra, batería y teclados jugaron un papel importante en cada pieza del rompecabezas, que desde un inicio se fue colocando elegante y delicadamente.

Un requisito de la velada: el silencio. Era lo único que pedía Rhye y lo único que no le otorgaron, pues constantemente se escuchaba “shhh” y no paraban de burlarse discretamente por la petición del canadiense.

El primer punto alto de la noche fue con “Last Dance”, que desde el inicio coreó el público. Mike no podía ocultar su felicidad y prolongó el tema a tal grado que se convirtió en una fiesta llena de bailes cadenciosos bajo el impresionante solo del trombón.

Posteriormente continuó con “Shed Some Blood”, “Verse” y “Major Minor Love”, cuyos acordes e interpretaciones pulcras y precisas evocaron al éxtasis y admiración; incluso el violinista invitó al público a que se les uniera con aplausos para amenizar aún más la noche.

Asimismo, Milosh tuvo la oportunidad de tocar algo de su más reciente producción, Jet Lag, de la cual preguntó si alguien conocía su existencia. “Bueno, esta canción es para esos 25 que sí conocen mi álbum”, comentó y dio paso a “Hear In You”.

La noche estaba casi por concluir. Mike advirtió que para los últimos temas llevaría de la cúspide al momento más bajo, pero de una buena forma, así dio inicio “Hunger” y tras bailes sensuales, la tranquilidad retornó al Lunario para que sonase “Open”, que al terminar se escuchó una voz de fondo que rompió el silencio con “Estoy tan jodidamente feliz de estar aquí”.

Finalmente, Milosh y sus músicos reverenciaron a la asistencia como forma de agradecimiento y salieron del escenario.

Klaxons en México

Tras compartir un mapa en el que señalaban 3 ciudades de nuestro país con su logo, Klaxons confirmó que visitará México a principios del próximo año para presentar su más reciente álbum de estudio, Love Frequency.

Las fechas confirmadas son:

  • 28 y 29 de enero - Lunario del Auditorio Nacional, Ciudad de México
  • 30 de enero - Teatro Estudio Cavaret, Guadalajara
  • 31 de enero - Escena, Monterrey

Para el D.F. y Guadalajara los boletos ya están disponibles a través de Ticketmaster, mientras que para Monterrey están a la venta a través de Superboletos.

El Lunario se rindió ante Chet Faker

No importó el tráfico, la lluvia o el tener que guardar energía para el primer día de uno de los festivales más importantes de la Ciudad de México, el pasado viernes 11 de octubre un llenísimo Lunario cayó ante los pies del australiano Chet Faker.

Minutos después de las 10 de la noche el concierto dio inicio no sin antes recibir a Nicholas James Murphy, mejor conocido como Chet Faker, con gritos y aplausos, lo que hizo que desde su primera aparición, el australiano se mostrara agradecido y contento por ver la respuesta del público.

Built on Glass es el primer álbum de estudio de Faker y la excusa para visitar por tercera ocasión nuestro país; de ahí, que el setlist que presentó incluyó algunos de sus primeros grandes éxitos como “I’m into you”, “1998” y “Drop the Game”, las cuales pusieron a todos a bailar con el particular sonido de Chet, beats electrónicos mezclados con ritmos del R&B que dan como resultado una música llena de groove.

Sin embargo, no fue sino hasta que sonó “No Diggity” cuando el público se entregó totalmente al australiano, quien para esta ocasión opto por una sencilla camisa blanca que contrastaba con su característica barba y con sus movimientos en el escenario, recordaba a un titiritero que movía cuidadosamente los hilos de cada uno de los beats para poner a todos a bailar.

Como parte de la presentación, Chet Faker se dio la oportunidad de improvisar. Pidió a los presentes un poco de silencio al avisar que crearía una canción justo ahí. Y así fue. Ante los ojos de casi mil personas, Chet seleccionó beats, loops y notas del teclado para crear una nueva pieza.

Lamentablemente, no todos los presentes apreciaron lo que sucedía, pues fue en este momento cuando el ritmo que el concierto había tenido bajo y varios aprovecharon para platicar y ordenar más bebidas.

Cabe mencionar que el look predominante entre los asistentes del género masculino fueron los gorritos beanie y largas barbas, probablemente para ir en el estilo del artista arriba del escenario.

En varias veces Chet Faker dejaba los sintetizadores para interactuar con el público, quien se volvía loco cada que el australiano hablaba, ya fuera para preguntar quien había ido a su primera tocada en México o quien tenía su nuevo álbum.

Un Lunario agotado, un público eufórico y un músico que transmitía la energía que le da el hacer música, eso fue la tercera presentación de Chet Faker, un concierto que seguro quedará en la lista de lo mejor del año.

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Francisca Valenzuela: Tajo Abierto en el Lunario

La noche de ayer el Lunario del Auditorio Nacional fue inundado por franáticos, como se hacen llamar los seguidores de la cantautora chilena Francisca Valenzuela, quienes disfrutaron de un ecléctico y muy animado show en el que entonaron a todo pulmón las canciones de Tajo Abierto y algunas más de su producción anterior, Buen Soldado.

Con las expectativas por las nubes, el concierto dio inicio con "Tajo Abierto", que rápidamente desató la emoción entre los presentes. Le siguió "No Esperen Mi Regreso”, que puso a bailar a todos con ese ritmo pegadizo y la letra que coreaba "vine aquí a conocer".

La noche continuó con "Perfume De Tu Piel”, que a pesar de tratarse de una canción melosa tiene un ritmo bastante bailable; la ecléctica "Siempre Eres Tú”, en la que Fran demostró que tiene una voz privilegiada, cantando enérgica y desenfadada "siempre eres tú el que me aleja y no quiere volver". El momento sensual llegó cuando el calor del Lunario hizo que la chilena se quitara el saco y se soltara el pelo, arrancando suspiros acompañada de una serie de silbidos y gritos.

Uno de los puntos más altos de la noche llegó de la mano de las invitadas Daniela Spalla y Ximena Sariñana, quienes acompañaron en el escenario a Valenzuela para cantar "En Mi Memoria” mientras ella estaba al piano, además de “Afortunada”. Posteriormente, el poder chileno se complementó con la presencia de los conocidos hermanos Durán de Los Bunkers, que conmocionando a los presentes al entonar una versión mucho más pesada de “Peces”, canción escrita por Francisca a los 13 años.

Valenzuela derrochó energía, talento, sensualidad, elegancia y sencillez; se apoderó del escenario y era difícil quitarle los ojos de encima. Canción tras canción, era aplaudida, coreada y le llovieron los halagos. Fue por eso que tras haberse retirado del escenario, regresó, no una sino dos veces. Finalmente, interpretó “Esta Noche”, una canción que no suele tocar en vivo y que regaló al público mexicano, agradeciendo la entrega y prometiendo volver muy pronto a México.

Activista, defensora de los derechos, promotora de la igualdad y en contra del mal gobierno, así es Francisca Valenzuela, una artista disciplinada y metódica que tiene todo el girl power y una legión de seguidores fieles que se siguen sumando a las filas de su música y sus letras profundas. Que haya Francisca Valenzuela para rato.

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A Love Electric + John Medeski: Destruyendo cerebros

Producido por Hernán Hecht, motor rítmico no sólo del mismo A Love Electric, sino de una cantidad enorme de incansables proyectos de la escena nacional e incluso internacional, el cuarto disco del ahora simplemente llamado A Love Electric no tardó mucho en estar listo y distribuirse a todas las tienditas musicales a sólo un año de estrenar Naked Beat, cobijados esta vez por Intolerancia.

El Lunario fue el lugar elegido para cumplir con el protocolo de presentar ante medios, amigos, fans y demás colados el calientito platillo plateado, recién salido y listo para darnos un atascon y empacharnos con el material vibrante y sonante de esta producción más otros grandes éxitos de sus pasadas entregas, además de toda la magia que pueda salir de sus creativas mentes musicales.

El show empezó sin demoras y no escuchamos palabra alguna ni para decir buenas noches, solamente nos dejamos golpear por los densos acordes adornados de una gran cantidad de distorsión y demás efectos locos. “Hollow Ego” fue la primer rola en llegar a nuestros expectantes oídos y sonó tan fuerte, ruidosa y destructiva que Todd rompió una cuerda de su guitarra tras una alucinante improvisación. “Son of A Hero” fue la segunda en aparecer, pero la primer pieza que compartieron del nuevo disco.

¿Recuerdan como eran las versiones de estudio del Naked Beat? Pues olvídenlas, todo lo que habíamos escuchado se fue al averno y nada suena igual gracias a los arreglos de John Medeski. Por ejemplo, “Lift Me” apenas se podía distinguir, parecía más una improvisación digna de la época eléctrica de Miles Davis.

En relación a Medeski, aprovecho para preguntar ¿Qué hace en A Love Electric? Sabemos que esta agrupación tiene buenos contactos, nada mas hay que detenerse tantito para ver quienes han colaborado con ellos, tanto en vivo como en estudio; por otro lado, toda canción tiene ciertos vacíos que pueden ser llenados en cualquier momento en una improvisación o arreglo, pero John Medeski no solo llena esos espacios, sino que va más allá. Destruye y construye nuevas líneas muy a su manera; es impresionante su calidad como músico y verlo golpear su Hammond te vuelve loco.

Es imposible mencionar todo lo ocurrido ayer en el Lunario. Las nuevas canciones suenan increíbles y puede usted comprobarlo comprando el disco o persiguiendo una tocada en vivo de esta poderosa agrupación.

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La poderosa voz de Ely Guerra

El pasado 18 de julio, en medio de una noche lluviosa, muchos corrían a las afueras del Lunario para poder llegar al concierto con el que la bella y talentosa Ely Guerra presentaría su nuevo álbum, El Origen, y celebraría 20 años de trayectoria.

Con recinto totalmente lleno, las luces se apagaron minutos después de las 9:00 de la noche para dar paso a Nicolás Santella, quien comenzó a tocar el piano mientras la figura de una elegante y seductora Ely aparecía para comenzar formalmente con un recital que estuvo plagado de diferentes emociones.

El primer tema que se escuchó fue “Solamente Una Vez”, con el cual la cantante regiomontana mostró los verdaderos alcances de su potente voz en una presentación que apenas iniciaba.

La audiencia reaccionó inmediatamente y a lo largo de toda la velada no dejó ovacionar, expresar su cariño y lanzar piropos a una Ely emocionada que aprovechó las pausas entre cada canción para interactuar con aquellos que acudieron fielmente a verla en vivo.

La cantante siguió deleitando a sus fans con “Peligro”, “El Mar”, “Vereda Tropical”, “Espinita” y “Tu Boca”, temas que han marcado su vida de alguna forma, aunque la mayoría de ellos han quedado fuera de sus discos y conciertos hasta ahora, es por eso que esta ocasión fue tan especial.

Ely se la pasó derrochando sensualidad y talento, además de demostrar que un piano y una voz son más que suficiente para estremecer al público. Aunque no fue una tarea fácil y es algo que muy pocos son capaces de conseguir.

Por momentos, Ely permaneció sentada en un banco en medio del escenario, aunque la mayor parte del tiempo estuvo de pie. Durante las breves pausas que hacía también hablaba de sexo, el amor y la pareja, aportándole algo de su carisma a cada cosa que platicaba.

La emotiva noche bohemia continuó con “Para Hacerme Perdonar”, “La Llorona” y “El Preso Número 9”, la cual fue convertida en una marcha fúnebre y dejó atónitos a muchos. El inminente final del concierto fue anunciado con "Mi Playa", "Colmena", "El Duelo", "El Triste" y "Júrame".

Las canciones de Guerra pusieron un ambiente muy especial que es poco usual en sus presentaciones y que ayudaron a recordarnos sus orígenes, así como su primera etapa en la música. El tema elegido para cerrar una velada que resultó inolvidable fue "Quiéreme Mucho”, uno de los más conocidos y representativos. Fue un gran concierto, muy distinto a lo que estamos acostumbrados la mayoría de los que hemos visto en vivo a la intérprete.

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