La elegancia sonora de Altocamet

La banda argentina Altocamet se encuentra en nuestro país por primera vez. Actualmente, la agrupación está formada por Adrián “Canu” Valenzuela en voz y guitarras, Pedro Moscuzza en la batería, Mariana Monjeau en los teclados y coros, además, como músico invitado estará Fernando Nalé quien fue bajista de Gustavo Cerati. Indie Rocks! tuvo la oportunidad de platicar con ellos sobre sus expectativas en México y una parte de su historia.

“Varios amigos nos han comentado cómo es el público mexicano y creemos que vamos a ser bien recibidos. Nos han dicho que son muy cálidos, y quizá nuestra propuesta pueda llegar a interesarles, así que vamos a brindar lo mejor de lo nuestro”, explicó Canu.

En cuanto a su sonido, es difícil de encasillar pero ellos así tratan de definirlo  “Es una mezcla de rock, pop y electrónica con otros subgéneros. Al principio hacíamos un poco de drum & bass, trip hop; nos gusta el ambient, el dub, también bandas de rock tradicionales, es una mezcla de todo lo que escuchamos.”

Altocamet es una agrupación con más de quince años y los cambios son inevitables en cualquier aspecto de la vida, Pedro nos cuenta un poco cómo han sobrevivido a ellos: “Siempre hemos estado los tres (Pedro, Adrián y Mariana) pero hemos tenido varias formaciones. Con Canu estamos desde el primer ensayo, Mariana llegó en el primer disco; nos hemos peleado, separado. Cuando uno es mucho más joven que ahora, piensa ¿Llegaremos al segundo disco?, y hoy tenemos esa tranquilidad de saber que queremos seguir haciendo esto.” Mariana es la única mujer dentro de la banda y lo disfruta: “La relación es muy buena, es lindo, antes estaba Loló que hacía coros pero ahora soy la única" rememoró  entre carcajadas.

Dulce calor es su más reciente producción y recuerdan el proceso para llegar a él con una sonrisa: “Fue un disco al que le dedicamos mucho tiempo y mucha pasión, es un material que tiene mucha sofisticación musical y sonora pero se buscó una simplificación en cuanto al mensaje. En cuanto a las formas líricas, es un disco que habla de amor” mencionó Canu para que en seguida Pedro profundizará sobre la grabación: “Trabajamos con un productor inglés (Graham Sutton) con el que ya habíamos colaborado en el disco anterior, Mitad del Viento, pero en esta grabación ya éramos amigos, ya había confianza y se logró un mejor sonido.”

Los futuros planes de Altocamet  son varios: “Tenemos planeado hacer un disco de remixes de Dulce Calor, es algo que hacemos con todos los discos. Está en camino un DVD que es una especie de antología de todos nuestro videoclips, junto con un CD compilando temas de todos los discos. También ya están grabadas varias canciones como para un disco nuevo que iremos desarrollando a lo largo del año que viene. “

Por último la banda mandó un mensaje al público mexicano: “Queremos invitar a todos que vengan a escucharnos, ojalá les guste la música que hacemos. Hace diecisiete años que queremos venir a México, estamos muy contentos y ojalá disfruten el show.”

Altocamet se estará presentando este sábado 1 de diciembre en el Tiangui Cultural "El Chopo".

Slash: ¿un ícono desgastado?

Hace alrededor de 20 años, el fervor que causaba Guns N' Roses era inaudito. Se trataba de una banda que apelaba a todo lo que un adolescente podría convertir en un imaginario contra el aburrimiento: además de sus letras explícitas, un look glam descomunal y canciones de agresividad posmoderna, sus riffs de guitarra parecían preñados tanto por Jimmy Page como por Syd Viscious o Joe Perry.

No sé cuántos caímos bajo el hechizo, pero en mi caso, fueron 20 años los que pasaron para escuchar a Saul Hudson, mejor conocido como Slash, en directo. Apenas bajando del metro, era evidente que hasta los comerciantes de piratería intuían que, ese martes, se presentaba no una estrella consagrada, sino un ícono del que podría vender incluso réplicas tepiteñas de su sombreo de copa. Apenas crucé la pista del Palacio de los Rebotes, recordé que 20 años atrás, mi edad me prohibió asistir al único concierto que los Guns ofrecieron en Mexico, cuando OCESA apenas esbozaba que los conciertos serían un negocio interminable.

Con una chela caliente y espumosa en mano, vi aparecer a Slash al frente de sus Marshalls Signature, con su Les Paul bien ajustada debajo de la cintura, su sombrero de copa y una banda que apenas competía con él en carisma. Sinceramente, desconozco los temas del disco que interpreta junto a Myles And The Conspirators. A pesar de que Slash es el hombre responsable de que yo sea guitarrista, hace mucho le perdí la pista, quizá cuando lanzó el aún disfrutable Slash's And The Snake Pit. Sin embargo, todos a mi alrededor estaban actualizados y parecía disfrutar del nuevo repertorio.

En lo personal, comencé a retorcerme hasta la llegada de "Nightrain", canción de vena zepelinezca que viene en Appetitte For Destruction, su obra maestra. Y así ocurrió la noche: dos o tres canciones del nuevo proyecto, intercaladas con himnos generacionales que retorcían los cuellos de todo tipo de personajes: Godínez, metaleros atemporales, pubertos, cougars, nostálgicos de vanguardia, familias y hasta el desprestigiado Kalimba, que bailaba con las escalas pentatónicas de Saul.

Entre las poco afortunadas composiciones de los Myles, lo que valió la pena fue escuchar las canciones del Appetite, como "Roquet Queen" (con un solo de guitarra que se extendió por varios minutos),  o "Mr. Brownstone", esa apología de la heroína que tanto gustaba a Dave Mustaine antes de limpiar sus venas. Entre los puntos álgidos, resaltaría lo predecible: Slash adaptando su Gibson en una extensión de Nino Rota, con la clásica versión de El Padrino, esa que nos estremecía en los noventa, cuando nos asombraba cualquier intromisión del rock en terreno ajeno.

Sinceramente, las canciones de los conspiradores sonaban muy poco inspiradas, o mejor aún, como meros émulos del heavy ochentero, con riffs predecibles, letras eternas sobre lo mismo y poses impuestas por el alcalde de LA. Como fan irredento de Slash, su presentación me pareció un tanto aburrida, pues los íconos se desgastan, no así los clásicos, como fue el caso de "Welcome to the Jungle", cantada muy bien por el bajista, "Sweet Child O' Mine", canción que Slash odiaba a muerte desde su nacimiento, y la canción por la que empecé a tocar la guitarra: "Paradise City", himno post country que, para bien, envenenó mis dedos hace dos décadas, cuando ser músico, parecía una empresa realmente independiente.

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nuevo video de Apolo

Apolo presenta el video oficial de "Guajura", el cual fue dirigido por Paco Ibarra y grabado en el parque ecológico Los Dinamos.

El video desarrolla el mito de una tribu indígena de Chihuahua, Guarijí, en el que está inspirada la canción: "Se trata de la historia de 'Wuajura' quien en algún tiempo vivió en el cuerpo de una mujer bella y seductora. Como castigo, un hechizo cayó sobre ella convirtiéndola en serpiente y condenándola a vivir en el fondo del río que abastece de agua a los Guarijíos (en el Río Mayo). La leyenda cuenta que cuando los nativos de esta tribu se acercan al río o pozo para beber agua, la mujer Wuajura de nuevo cobra forma y usa sus dotes para encantar y seducir; de este modo, formando un gran remolino los envuelve como serpiente llevándoselos al fondo del agua eternamente con ella."

El Reverendo ya no da miedo

A mediados de los noventa, Marilyn Manson nadó contra corriente para encender las alarmas y alertar al mundo entero sobre el estado de coma en el que parecía estar la sociedad en general. Adoptó el papel de un reverendo que, tras reflexionar en las palabras dictadas por la cristiandad, decidió enfrentarlas, juzgarlas y evidenciar la falsedad que se escondía en ellas.

Su discurso era muy claro: que la gente destruyera sus ataduras mentales y comenzara a pensar por sí mismo. Por supuesto las alarmas fueron encendidas, y la sociedad le tuvo miedo, mucho miedo.

Durante la segunda mitad de la década, Marilyn Manson contó con la inteligencia y creatividad suficiente para darle un vuelco a la industria musical y de paso sacudir más de un conciencia. La lucidez y subversión propias de sus tres primeros álbumes no dejaban duda de que Bryan Warner (nombre que indica su registro de nacimiento), sabía lo que hacía con la firme convicción de traspasar los límites de lo políticamente correcto para develar la hipocresía social que se vive en nuestra sociedad actual.

Sin embargo, para el nuevo siglo las cosas cambiaron. Los discursos transgresores habían perdido filo y su trascendencia se acortó considerablemente. The Golden Age of Grotesque marcó el inicio de la espiral descendente de la creatividad. Eat Me, Drink Me , y The High End of Low  continuaron la espiral de un Marilyn Manson alejado del ingenio y la iluminación que se le conocían. Todo parecía indicar que ya no tenía nada que ofrecer y que todo había quedado dicho y hecho.

Sin embargo, para este año Manson decidió voltear a sus orígenes y lanzar un nuevo álbum que rescatara el sello característico de la casa; y con ello recuperar algo de lo que se había perdido en los últimos años. Born Villain, lanzado bajo el sello Hell, etc, fundado por él mismo, es la placa con la que el Reverendo intentó recobrar su forma y regresar a los tiempos de la agresividad  y provocación inteligente.

Aunque en definitiva Born Villain no alcanza los niveles logrados con discos como Antichrist Superstar o Mechanical Animals (aunque a estas alturas eso ya parece imposible), es de aplaudir el regreso que tiene al sonido industrial bajo el que nació el concepto de Marilyn Manson: "Hey, Cruel World" y "Overneath The Path Of Misery" son grandes muestras de esto. Aunado a ello, a lo largo del disco se pueden distinguir ciertos riffs resonantes que, en conjunto con algunos coros melódicos y la voz más en forma del propio Manson, recuerdan aquellas viejas glorias del grupo: para prueba "The Flowers Of Evil" y "Slo-Mo-Tion".

Born Villain no es un mal disco. De hecho es agradable y disfrutable, sin embargo el mayor problema es que no hay nada nuevo detrás de él y al escucharlo se tienen bastantes déjà-vu y la sensación de que lo que estamos oyendo ya lo hizo alguien más. Es un buen disco, pero hay mucha fórmula y sabores que ya se han probado. Sin embargo se reconoce en él un intento (tal vez un tanto mediocre, pero intento al final) de volver a los inicios y retomar las riendas perdidas. Cuando eso suceda tal vez afirmemos que Marilyn Manson ha recuperado su lucidez y peligrosidad, pero hoy está más que claro que, a diferencia de antaño, “El Reverendo” ya no da miedo.

Hurt: nueva producción de Meketrefe y Priscila

Sicario Music nos presenta el nuevo material producido por Meketrefe (Sicario) y Priscila (Quiero Club); Priscila Gzz vs Fratelli Riviera vs Johnny Cash - Hurt (Meketrefe Mashup), track inspirado en la version de "Hurt" de Jhonny Cash y el dance italiano de Fratelli Rivera, esta combinacion de generos junto con la voz de Priscila Gzz, le dan vida a una de las canciones del nuevo live act que esta presentando juntos.

9° Corredor Cultural Roma Condesa en el Foro Indie Rocks!

Como parte del 9° Corredor Cultural Roma Condesa celebrado el 23, 24 y 25 de noviembre, en las instalaciones del Foro Indie Rocks! se presentó la exposición Bestiario, la cual fue curada por Ku Colectivo donde  25 artistas y diseñadores expusieron sus obras, teniendo una gran afluencia de visitantes.

Y como la fiesta no podía faltar, la clausura estuvo ambientada por la celebración del Day Off donde Disque DJDGD y DJ Sabo pusieron a bailar a todos los presentes, acompañando la música con una deliciosa hamburguesa, amigos, pero sobre todo con un buen ambiente.

Agradecemos la oportunidad y el espacio otorgado por parte del Corredor Cultural Roma Condesa y a todas las personas que se dieron cita.

Legowelt: la celebración de la historia de la música electrónica reciente

Legowelt

The Paranormal Soul

Clone

2012

A veces no es fácil tener en claro que el sentido original de las cosas se desvirtúa; ¿en qué momento los regguetoneros decidieron convertirse en hooligans? ¿Cuándo la música electrónica se volvió el fondo más inocuo para la pista sonora de los bares? ¿Qué pasó por la mente de los Dj´s para ambicionar ser los nuevos rockstars? ¿Alguien se acuerda todavía de cuando se promovía aquello del P.L.U.R? ¿A dónde quedaron la paz, el amor, la unidad y el respeto?

Gente como Paul Oakenfold se pertrecha detrás de un show de Madonna para aburrir al público; Steve Aoki se comportan como si fuera un chamán y convoca multitudes que corren el riesgo de morir aplastadas. La electrónica más barata y chafa como banda de sonido de cierto tipo de yuppies que se comportan como springbreakers eternos. ¿A  qué debemos este tipo de cosas?

Toda corriente artística –y la música no es la excepción- está conformada por ética y estética. Lamentablemente, la electrónica comercial y de masas olvidó que requiere de ciertos principios que la sustenten y ordenen su comportamiento, es decir, carece de ética. Se limita a ser un espectáculo multimedia que obnubila los sentidos pero que carece de discurso. Es sencillo, tiene forma pero no tiene fondo. Es un fenómeno hueco.

Ya casi nadie se acuerda que hace 25 años en ciudades como Detroit el movimiento techno era una arista más de una escena subterránea; reflejaba los deseos de una minoría de obtener cierto tipo de esparcimiento alejado de los modos típicos de la sociedad del espectáculo, que siempre privilegia lo escéptico y descafeinado. Figuras como Derrick May y Carl Craig picaron piedra para reconquistar la noche y ejercer así incluso un derecho ciudadano. Bien sabemos cómo terminó un proyecto tan loable en un principio como el Love Parade berlinés; fue devorado por el marketing y convertido en una marca comercial más hasta su decrepitud.

Es por ello que brillan con luz propia aquellos involucrados en conservar el verdadero sentido del movimiento clubbing y se aferran a sus ideales fundamentales. Cierto, hay hedonismo pero también un principio de búsqueda y exploración. No se trata pues de la corriente dominante, pero existen reductos donde se sigue librando la batalla. Allí están Nueva York, Londres, Berlín, Colonia. No olvidemos Escandinavia que es una potencia en la materia y por supuesto Bélgica y Holanda.

Precisamente de aquel país es que procede Danny Wolfers, que como se estila entre quienes no se aferran al ego y la personalidad tiene muchos alias, pero el principal de ellos es Legowelt. Pertenece a la escena de La Haya y desde allí ha labrado una carrera llena de congruencia pues tras el éxito de Disco Rout se echó un tanto para atrás para que el asunto mediático no lo consumiera.

Con entera libertad y sin que lo dominé la nostalgia ha editado un disco en que se celebra el pasado para recordar lo mejor de aquel momento en que los raves estallaron con toda intensidad y modificaron los usos sociales. The Paranormal Soul  es un disco en que se celebra el legado de Underground Resistance, Aphex Twin, Global Communication y The orb, desde una perspectiva personal de su creador.

El hombre se basa en la contundencia de algo llamado “Rave Till Dawn (Edit) para mirar al pasado desde un presente todavía intenso. Es por eso que hay acid house puro y duro, pero también pasajes techno sin que por ello parezca música vieja, todo lo contrario.

Un tipo incansable y que ha participado en proyectos como Orgue Electronique, Macho Cat Garage, Mr. Clavio y Catnip muestra que además de componer piezas tan eficaces para extensas sesiones de baile también tiene sentido del humor. Por eso están allí: “Elements of Houz Music” y “Renegade of A New Age”. Disfruta retomar cosas que han ocurrido para darles un sentido actual.

En sus 12 cortes pasa por algo como la Intelligent Dance Music (IDM) para luego concentrarse en el sonido rave. Es en suma un gozoso resumen de lo que la electrónica de calidad fue y debería de seguir siendo. Gracias a creadores como Legowelt la fiesta todavía no termina. ¿Alguien sabe dónde será el after?

BESO NEGRO, LAS COSAS AL GRANO

Una noche de copas sin dormir, se descompone el radio del coche y así - sin música- Miguel Calderón, Julián Lede y Eduardo Pacheco empiezan a gritar. De tanto hacerlo (“como una escultura” en palabras de Miguel) sale la frase: Te escarbo el hueco. “Empezamos a gritarlo a los cuatro vientos, fue la primera vez que entonamos algo juntos y decidimos juntarnos a ver qué salía.”

Así nació Beso negro con una nueva apuesta musical en la que tres hombres de diferentes generaciones - y personalidades contrastantes - crean un espacio común donde convergen  sus gustos y le dan voz a este nuevo proyecto.

Eduardo, Miguel y Julián llegaron vestidos de negros a la entrevista con Indie Rocks! Inevitable no preguntarles por qué Beso negro, un nombre que a todas luces hace ruido: "porque cuando uno da un beso negro inmediatamente todo queda al desnudo, entonces ya no hay ninguna barrera que romper; las cosas al grano” comentó Miguel Calderón, líder de la banda.“Beso Negro es un proyecto que llevaba tiempo en el cajón”, cuentan Miguel y Julián quienes ya llevaban dos años en el intento pero por una u otro razón no terminaba de consolidarse, hasta que finalmente se encontraron a Pacheco quien terminó de darle forma al proyecto: “A mí me gusta producir, les dije que mejor grabáramos y yo les tocaba la batería pero después nos involucramos y me volví parte del grupo” comentó Pacheco.

Al contrario de lo que muchos pudieran pensar, los integrantes de Beso negro se definen a sí mismos como unos románticos “le cantamos a la mujer del pasado, a la mujer que nos ha dejado con el corazón sufriendo, y al universo” añadió Miguel,  y aunque su primer sencillo “Te escarbo el hueco”  dice a gritos todo lo contrario, Julián comentó que su sencillo es más bien un paréntesis “se trata de abrir la puerta a patadas, había que entrar con todo, dura poco y tiene varias características”

Y así, abriendo puertas a patadas, Beso Negro lanza su primer EP que será presentado oficialmente este viernes 30 de noviembre en Bahía Bar. El EP, homónimo, incluye seis canciones “Corta la Basura”, “Te escarbo el hueco”, “Normal”, “Tráfico”, “Huele a mujer” y “Espectro”.

“Te escarbo el hueco” es una canción más de garaje, “las otras canciones del EP son algo así como baladas, otras más movidas… De pronto suena a rock descompuesto” aseguran los miembros de la banda.

Julián, Miguel y Eduardo no han dejado de trabajar y ya tienen listo el video del que será su siguiente sencillo: “Normal”, el cual se grabó en una casa en ruinas, antes  y después de que ésta fuera remodelada; Miguel nos platicó sobre el tema: la empecé a escribir por un adolescente que conocí del que pensaba sería el Einstein del mundo intelectual o artístico, sin embargo  es una persona que se volvió normal, (…) Pensé que iba a ser un parte aguas y un día me lo encontré y toda esa energía quedó enterrada, mi conclusión fue que se volvió normal.”

Desde historias obscuras como “Espectro”, sobre una persona que anda deambulando sin identidad, sin raíz, perdida y atrapada,  hasta historias sobre los amores del pasado como “Huele a mujer”, Beso Negro trae una nueva propuesta de música que no cabe en una definición.

A pesar de las diferencias entre los integrantes de la banda, cada quien hace lo suyo, mientras Miguel se concentra en las letras de sus canciones, Pacheco se centra en la producción y en sacar la música con Julián, para después darle juntos el sello final.

Respecto al proceso de creación, Miguel comentó: “Nuestra música es una expresión personal, potente, que rompe los protocolos; pero la música no es como las demás artes, o te genera algo directo o no, y a mí eso me interesa. Sin embargo, creo que es divertido escribir una letra que no te guíe de la mano de principio a fin, que te haga partícipe” a lo que Julián agregó “es una cuestión de meterle el acelerador a fondo y energía a la gente que está muy ahuevada.”

Con cierto repele a las fotografías y a las redes sociales, los integrantes de Beso Negro se muestran entusiasmados y a partir de la presentación del disco de este viernes en el Bahía Bar se disponen a iniciar con la promoción y “todo lo que corresponde.”

Después de sus respectivas incursiones en otras agrupaciones, los integrantes comentaron que Beso Negro será una banda “sin fecha de caducidad” o al menos eso es lo que esperan.

Festival Indio Emergente en Puebla

Es cierto, desplazarte de una ciudad a otra para asistir a un concierto no es tan sencillo, mucho menos cuando no tienes familiares o conocidos en la sede. Este no fue nuestro caso pero tampoco se dominan todas las calles de una ciudad ajena por más googlemaps que se tenga. Elegimos ir al stage Puebla para vivir el Festival Indio Emergente, cuyo objetivo consistió en presentar bandas internacionales en tres sitios del país, y por supuesto, hacer salir a los chilangos; darle variedad el asunto.

Para empezar son horas de camino, ya no minutos (aunque bueno, si se pone un tráfico de quincena más puente en el DF, ya estuvo que sí fueron horas), después están los gastos obvios (transportes, hospedaje, comidas y chelas). Entiendo que se intente acercar otro tipo de música (no pop, no banda) a otro tipo de audiencia pero ¿qué pasa cuando el número de los asistentes es menor a lo esperado? En Puebla calculamos que no se rebasaron las 800 personas en ningún día del festival (incluyendo a la gente de producción) y al parecer, nos platican, fue el mejor escenario de los tres. Tan sólo de pensar en los gastos que implicaba trasladar a los artistas y a su equipo de una ciudad a otra, da pie para imaginar que fue una especie de experimento mal comunicado pese a la grandiosa oferta: posibilidad de escuchar distintas propuestas musicales.

La receta de los dos primeros días fue la misma: DJ set, una banda, intermedio con el pinchadiscos y cierre con las otras dos agrupaciones. Pato Watson amenizó la primera noche (eso sí, tal como lo recalcó Feist en su momento, increíble estar entre un volcán y una pirámide, cosa que como mexicanos podemos pasar por alto al estar acostumbrados a vivir entre ruinas). En seguida Ana Tijoux, quien se atrevió a enfrentar al frío de Cholula con todo y la linda panza de embarazada un tanto descubierta. Tijoux pedía a las 100 personas que estábamos ahí levantar las manos al cielo así como alzar la voz en contra de la injusticia con esos versos de protesta. Anita se fue y Pato Watson regresó para hacer tiempo en lo que instalaban los instrumentos de Band of Skulls; increíble este trío inglés que llega en un momento preciso, demostrando que con un bajo, una guitarra y una batería es más que suficiente (y de paso dejar atrás los sonidos inorgánicos y sintetizadores tan de moda). Con cada "gracias" demostraban su alegría de estar en México. Abrieron con el golpeteo de la batería entonando "Sweet Sour" y continuaron con su set list de poder y melancolía como "Lay My Head Down". El número de asistentes aumentó con Passion Pit, sin duda esta era la banda por la que los jóvenes que habitan en Cholula sacrificaron un viernes de embriaguez; muchas parejas besándose, grupos de amigas coreando, actitud protagónica del vocalista en un show plano y ciertamente pegajoso.

Segundo día, misma dinámica. Pero esta vez las mujeres estaban a cargo (a excepción del DJ set con André VIII) de la noche con una gran actitud. Empezando con las española Annie B Sweet, que al ver sus show y su estilo dirige nuestra mente hacia Russian Red. Ya saben, una mujer española con voz bella interpretando en inglés, guitarra acústica en algunos momentos pero en este caso acompañada por cuatro músicos; gran actitud por parte de todos los miembros del equipo que incluso no querían dejar de tocar. Una breve y desinteresada intervención en el intermedio a cargo de André VIII para dar paso a la inglesa Kate Nash y a sus tres compinches féminas. Gritos, alaridos y guitarrazos. Kate Nash bajó del escenario y compartió el micrófono con un hombre del público para regresar y decir "Now we know each other better" y continuar con su show. Concluido el acto de la guapa intérprete de "Do-Wah-Doo", fue el turno de la canadiense Feist.

Ya con sus 36 años de vida, la compositora demuestra su madurez en el escenario, sólo que en esta ocasión no se presentó con todo su equipo de músicos -sólo aparecieron dos- por lo que sonaron versiones distintas de sus canciones, lo cual redescubre al artista aunque esto imposibilite a que los fanáticos no lograran corearle dada la improvisación.
Leslie interactuó con un público ligeramente complicado, pues bien intentaba armar coros con el público pero estos se escuchaban my bajito. Sin embargo ella seguía demostrando su léxico en español contenía más palabras que el típico "gracias". Se escuchó "My Moon, My Man", "So Sorry","The Bad In Each Other","1,2,3,4" entre otros clásicos. La noche con más frío de las tres, concluía en manos de Feist.

Tercer y último día: domingo; poca gente. De los tres DJ sets que aparecieron en este festival, The Zombie Kids fue el memorable ya que detrás de su sonido house progresivo había cuatro sujetos bebiendo y a ratos cotorreando mientras jugueteaban con las consolas. Actitud sobrada por parte de The Zombie Kids para este domingo. Siguiente, Descartes a Kant presentando el proyecto de su material Il Visionare Lunatique: los seis con vestimenta especial de tintes circenses. Una Sandra y una Dafne como protagonistas del performance en donde aventaban globos, lloraban, se aventaban panques con merengue, los masticaban sin temor a ser juzgadas;"pinches mujeres locas" decían por ahí los poblanos, pero lo curioso es que el público seguía ahí de pie interesado. Sin duda una propuesta nacional que hay que verlo en vivo y a todo color, pues una cosa es el disco y otra el show. Ofrecieron un villancico creepy y qué bien les sentaba. Sandra, líder de la banda, agradeció el comportamiento del público. Dafne por otro lado, comentaba que para tener más de este tipo de festivales en el interior de la república ¡hay que asistir!

Portugal The Man fue el tercer acto de esa noche y fueron bien recibidos; poca gente pero se veía que justo ellos estaban intereados en verlos. Sin tanto movimiento en el escenario ni interacción con el público pero lograron capturar la atención de los demás. Finalmente The Shins, cinco hombres maduros que fueron de los más ovacionados en este festival e interpretaron temas como "Simple Song","Phantom Limb" y "New Slang"  mientras detrás de ellos colgaba una manta con la portada de su álbum más reciente, Port of Morrow.

Así fue como entre  globos de cantoya liberados en cada acto, vendedores de cerveza hostigando con la compra del producto, maquinitas de videjouegos, paninis, café, mezcal y bandas no tan mainstream se vivió el Festival Indie Emergente en Puebla. Esperamos que la marca no desista en hacer esta modalidad de festival para el próximo año.

¿Qué tal Querétaro y Guadalajara?

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