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Quiero Club — Oportunidad de oro

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Quiero Club
Oportunidad de oro

Casete / 2018

Artista(s)

Quiero Club

Oportunidad de oro: La decisión de volver a ser los elegidos.

El año 2004 ahora se ve muy lejano en el recuerdo colectivo de los mexicanos, cuando nuestro país estaba experimentando una época de cambios con Vicente Fox como presidente, cuando la oposición logró terminar con el dominio de cierto partido político que durante décadas tenia afianzado el poder. Mientras tanto en el fútbol, los Pumas ganaban el bicampeonato de la primera división de la mano de Hugo Sánchez, mismos que fueron vistos en alta definición, gracias a la primera transmisión televisiva en HD.

Hoy en día poco se habla de lo que significó ese año para la escena musical independiente en nuestro país, que gracias al esfuerzo de sus músicos y muchas ganas de tocar donde fuera y como fuera, sembraron las bases para abrirse camino en el gusto de los escuchas, ansiosos por descubrir propuestas frescas. Es aquí donde resuena el nombre de Quiero Club, que son ejemplo claro de la transición de primerizos a referentes de un movimiento.

El trio regiomontano conformado por Priscila González, Luis Fara y Boscop Benavente regresa a la actividad con Oportunidad de oro, un trabajo que muestra en su contenido la amplia madurez de la banda, que se conjuga con nuevas experimentaciones electrónicas a manera de teclados estridentes. Resulta curioso percibir en ciertos momentos la evocación a los viejos tiempos, pequeños guiños al pasado que la banda ha impreso en esta nueva placa, haciéndose parecer a la posible oportunidad de oro que en aquel lejano 2004 tuvieron cuando nos sorprendieron con “Backstage Drama” y “Let Da Music”.

El momentáneo enigma de “No hay semilla” muestra al Quiero Club más innovador, en su punto máximo; sin embargo, basta seguir con “Teorías” y darse cuenta que de un trance a una melodía de esas que te cambian el día, solo hay un paso. Lo versátil de sus armonías, la lírica característica y excelentes arreglos hacen de esta pieza un verdadero single. Por otro lado, encontramos un temple más calmado en algunos tracks, como en “La gloria” que resalta la voz de Priscila al grado de adquirir un agradable protagonismo.

La inclusión de detalles sonoros de tintes futuristas se manifiestan constantemente, ejemplo de ello son “Paso en falso” y la genial “Los cuatro puntos”, la conjunción puntual entre los inicios de la banda y su actualidad. Su núcleo energético perdura en un ritmo pegajoso difícil de igualar, siendo esta una de las mejores canciones dentro de la trayectoria de la agrupación. Resaltando también el amplio dominio de un pop enérgico que si bien siempre ha estado dentro del estilo de los regiomontanos, en cada álbum va en constante evolución. Por eso en Oportunidad de oro se escuchan las emociones que quizás le faltaron a El Techo es el suelo, pero la producción y el manejo de los arreglos va en un constante ascenso que es difícil consolidar.

Las ultimas dos cartas fuertes del disco son “Estado sólido”  ad hoc para ir cerrando el telón, que muestra un lado más intimo en su composición; y “City Freaks” cargada de más referencias encaminadas a Nueva América, muy perceptibles para los fans más clavados. Al final las once canciones ofrecen al receptor un coctel de sonidos ya familiarizados con su consiente y la posibilidad de encontrar nuevas vibraciones en el resto de sus componentes.

Está claro que la oportunidad de oro solo se presenta una vez, bienaventurados los que la aprovechan y forjan con ella un futuro prometedor. Muestra de ello es la trayectoria que Quiero Club ha ido tejiendo a lo largo de los años, y con este disco ratifican que llegaron para quedarse, mantener un sonido fresco y sostener una escena que los vio nacer en el añejo 2004. Nadie dijo que ser los elegidos seria cosa sencilla.

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