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Deftones — Ohms

9

Deftones
Ohms

Reprise Records / 2020

Artista(s)

Deftones

Implorando al cielo por salvación.

Tonos sintéticos que resultan en reminiscencia, porque ante todo lo creado, tal vez encontremos una comparación. Y desde sus primeras notas creemos que Ohms es un disco más de Deftones, banda que ha salido avante ante las etiquetas mediáticas, superando a las bandas de su generación que se vieron estancadas, y diferente ante la música que avalan las listas y los premios obtusos. Pero al avanzar los segundos nos adentramos al vertigo del desprendimiento por la nostalgia, y al descubrimiento que tanto nos alienta. 

Es así como “Genesis” encuentra su condición de vida nueva, y en el principio Chino Moreno creó el cielo, y la tierra se cimbró con los riffs de Stephen Carpenter, y el desorden y vacío encontró su cauce energético gracias a la batería de Abe Cunningham, el espíritu de Chi Cheng guía las líneas de bajo de Sergio Vega, y Frank Delgado separó con sus ambientes sonoros la luz de las tinieblas. 

“Ceremony” y el devaneo en palm mute entre las 9 cuerdas de una guitarra ESP hecha a la medida, un canto a la ilusión que nos fue arrancada, tragedias que no son estadísticas, cosas que nunca fueron ciertas del todo, palabras que se llevó el viento, las mentiras que caen por su propio peso: “The world we shared, it was never there”. “Urantia”, la calma intermitente que evoca el sonido envolvente que bien describen 12,995 puntos que forman la figura de unos ojos que miran al cielo invocando una verdad, una esperanza, una solución. “Error” para ensordecer con su distorsión y provocar que queramos brincar dentro de nuestro encierro obligatorio gracias a su ritmo, la energía que nunca falta, la creación que nunca falla. 

“The Spell of Mathematics” es quizá el tema que mejor escribe este nuevo punto de inflexión en el sonido de Deftones, y esa ansiedad por la experimentación antes que la presión por generar hits, o en este mundo de likes, la simpatía de las nuevas generaciones. Los fans de por vida sacarán sus propias conclusiones, y esperemos que una nueva legión de adeptos se una a las filas de los blancos corceles, como bien dijo Abe Cunningham: “nuestra música es para quien quiera tomarla”. 

“Pompeji”, una oda al creador que nos hizo a su imagen y semejanza y que después deja que brindemos en su honor en el infierno. Y de nuevo se aprecia la mística de re-invención, muy atrás quedó la furia adolescente de Adrenaline, la dependencia a la cocaína trazada en White Pony, la superación de la tragedia que envolvió a la banda, lo que tal vez nunca escucharemos de Eros. La madurez creativa y personal de cada integrante se suma para crear una obra discográfica sólida y sin pretensiones. 

“This Link is Dead” y la alteza de la experimentación y su constante, como si Duran Duran hubiera sido más influenciado por Black Sabbath que por el encanto del synth pop, Morrissey portando una playera de Cannibal Corpse, un fan de Slayer llorando mientras canta “Drive” de The Cars, y asimismo esas reminiscencias tan opuestas, se reflejan en esta maquila de Deftones, y ese eterno forcejeo por etiquetarlos como rock o metal. 

“Radiant City” y su groove que evoca los grandes tiempos de Pantera, “Headless” y su inicial ambiente sonoro que nos lleva al darkwave, y luego a los riffs, y a esos coros de Chino Moreno, el ángel caído y renegado, cuyas formas y matices vocales se pueden apreciar perfectamente en este tema: un poco de flow, algunos murmullos, lamentos a modo de complemento, y Terry Date, cual matemático en busca de la fórmula perfecta, moviendo las palancas en la consola de producción y colocando correctamente los efectos sonoros cual pinceladas de un cuadro impresionista. 

“Ohms”, el grandioso último tema, irónicamente fue la primera muestra que tuvimos de este disco, un auténtico diamante bruto que brilla aún recién descubierto de una sucia y polvosa mina, una luz necesaria en estos tiempos de oscuridad, un momentum de catarsis absoluta, porque ya no somos esos adolescentes que le creían a Papa Roach, que esperaban más de Limp Bizkit, que gradualmente se sintieron decepcionados por Korn, y que en Deftones siguen encontrando los ruidos, mensajes y gritos necesarios para liberar esa ansiedad que tanto nos aqueja, y que se agudiza en tiempos de incertidumbre. La salvación que tanto nos hace falta.

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