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C. Tangana — El Madrileño

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C. Tangana
El Madrileño

Sony Music Entertainment España / 2021

Artista(s)

C. Tangana

El Madrileño, una inclasificable confección musical de alta costura.

Lejano ha quedado el estreno de “Un Veneno”; un tema publicado a finales del 2018 y que fuera la primera incursión de Antón Álvarez Alfaro a.k.a. C. Tangana por reinterpretar la música tradicional mestiza.

Tiempo en que Antón se acompañó de la desafiante personalidad del músico y cantaor flamenco, Niño de Elche, y eligiesen al bolero como el ritmo elegido para contarnos sobre los placeres de la perversa bohemia y la euforia de sentirse una estrella encumbrada por el éxito. Una estrella a la que su coronación le supo a poco; le supo a veneno.

Ese año probé de golpe aquella alquimia musical que me dejó un sabor que no supe digerir rápidamente. Una extraña sensación, puesto que mi visión de Tangana aún le concedía un lugar como rapero indiscutible y estaba lejos de imaginarlo como una figura folclórica.

Dos años y pico después, “Un Veneno” recibió el tratamiento en donde se añadió la participación del bolerista puertorriqueño, José Feliciano. Un g-mix que quizá no sostenga la experiencia 100% inédita de escuchar un track nuevo, pero que si enarbola su carácter como el tema pilar que cimentó y sostiene la construcción creativa de El Madrileño.

Un álbum editado el pasado 26 de febrero bajo el soporte de Sony Music Entertainment donde se añadieron múltiples sonoridades españolas y latinas trabajadas bajo el ingenio musical de Cristian Quirante Catalán a.k.a. Alizzz y la añadidura del también multi instrumentista, Víctor Martínez, que en conjunto supieron aterrizar, traducir y dirigir el olfato instintivo y visceral de C. Tangana.

"Sólo leyendas"

Así definió Kigo (manager de Tangana) al ensamble de robustas participaciones de Eliades Ochoa, La Húngara, Jorge Drexler, Kiko Veneno, Toquinho, Niño de Elche, Gipsy Kings, Nicolas Reyes, Tonino Baliardo, José Feliciano, Ed Maverick, Omar Apollo, Adriel Favela, Carin León, Pepe Blanco y Andrés Calamaro; presencias que impregnaron de legitimidad a este inaudito experimento sónico.

Y quizá, el reunir a figuras consagradas en otros escenarios y épocas musicales suene sencillo con una discográfica multinacional apostando por tu cabeza. Pero lograr hacerlos congeniar de manera fructífera hizo de El Madrileño un punto de cruce en favor del intercambio multigeneracional musical.

Puesto que, por un lado, tenemos a exponentes como Eliades Ochoa, La Húngara o Toquinho ─ que para el fandom juvenil de Tangana podrían sernos totalmente desconocidos─ y que ahora captan nuestra atención, volviéndose posibles referentes a los cuales podemos prestar oído (si nuestra inquietud lo permite).

En un escenario alterno, cualquiera de las figuras invitadas de mayor trayectoria pudo rehuir ante lo redundante que significaría colaborar con C. Tangana y la ruidosa sobreexposición mediática que vive gracias al boom del reggaetón o el mal llamado movimiento ‘urbano’ (escenas donde se le vincula y que suelen causar escozor, marginación o poca aceptación entre las audiencias de otras corrientes sonoras).

Por esta razón, es de valorarse que la veterana generación de músicos colaboradores permitiera involucrarse en un ejercicio de propuesta experimental que busca elevar la conversación en torno a la actual oferta de música pop en español.

Moldear, tejer, zurcir, remendar…

E insistir que este match colaborativo fue producto de la insatisfacción de un ecléctico rapero que buscó desafiar a sus propios límites artísticos para crear una experiencia que permitió cohabitar a las identidades del cante flamenco, el son cubano, la bossa nova, el bolero, la rumba flamenca, las bulerías, el pop rock, el techno, la música de marcha y hasta el corrido.

En un esfuerzo por desmitificar la construcción que Tangana ha hecho de sí mismo, revisar los discursos de los que años antes se valía, cuestionarlos para permitir contradecirse, implosionar y encauzar su camino a la trascendencia.

 

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Una postura más revitalizante que (por ahora) se resiste o es más selectiva a la hora de someterse al juego del panorama internacional que no para de ofrecer fórmulas genéricas en busca de encantar a un público fácil e inmediato.

Lados B

Por ello, me pareció útil brindarle atención a los temas imperdibles que no fueron los focus tracks de El Madrileño, pero que mantienen la misma riqueza en su propuesta como: “Los Tontos” junto a Kiko Veneno, una figura española de culto que en 1977 tuvo la misma inquietud de fusionar la tradición flamenca con los movimientos efervescentes de la época: el doliente canto del blues, la insolencia del punk y la excentricidad del rock progresivo.

Con ese antecedente, hace sentido que C. Tangana estableciera un puente de conexión con Kiko para crear un himno dedicado al reencuentro del coraje de todas esas almas cansadas de ser pisoteadas que están por cobrarse el dolor acumulado. A la par que recuperan el polémico estandarte del flamenco fusión para deslizar el canto español sobre una sutil presencia de cuica brasileña.

Otro cautivador resultado ocurrió con la presencia del músico y cantante, Eliades Ochoa, figura innegable del son cubano que goza de una encumbrada trayectoria junto a Buena Vista Social Club y en solitario.

En el que, Eliades recibiera la invitación de Antón, tras un encuentro accidental en Cuba, que culminó con la recuperación de “Lola” un tema compuesto por Fernández Salvador pero que inmortalizó el cantaor gitano de rumba catalana, Antonio González “El Pescailla”, y que fue incluido en “Muriendo de Envidia”.

De está manera, el sonero cubano aunado al nuevo registro vocal de C. Tangana, rematasen este canto a la complicidad del amor eterno a ritmo de cadencias salseras.

O su acercamiento al corrido en “CAMBIA!”, un guiño hacia el tópico popular sonoro que nuestro país irradia hacia el exterior, mismo que ya fue aprovechado por una ola de artistas no mexas que han irrumpido fugazmente al circuito del regional mexicano.

Donde Tangana hizo lo propio para ofrendar un resultado más estudiado y mejor logrado (en contraste a las canciones de sus similares extranjeros) con una pieza de corte existencialista y deconstrucción individual bajo el soporte de Carin Leon y Adriel Favela.

Asimismo, no podría olvidar hacer mención a las piezas más vistosas y brillantes que dejaron a su fandom expectante y sediento de poder escuchar lo que El Madrileño tenía por contar.

Como el hito definitivo que resultó ser “Nunca Estoy”, el primer corte de todo el repertorio de Tangana en certificarse como número 1 en todos los charts españoles. Pues incluyó el mítico coro de “Como quieres que te quiera” de la estrella y compositora gitana, Rosario Flores, para crear un vínculo en común con el público ibérico popular y así captar la atención de los oídos más renuentes a la figura de Antón.

Estrategia que terminó por afianzar la confianza en los argumentos musicales que aún generaban dudas en su propio equipo creativo y que resultó un completo acierto para este proyecto.

Y poder encumbrarse con la embriagante “Tú Me Dejaste De Querer” junto a La Húngara, Niño del Elche y el adictivo requinto bachatero de Harto Rodríguez que resultó en una dolorosa rumbachata dedicada a los corazones en guerra que no han parado de desangrarse tras la partida de esa persona que parecía ser especial.

Entre herencias y legados

Para el momento en que este texto fue terminado El Madrileño lleva una semana respirando en los ecosistemas digitales de consumo musical internauta. Donde navega a buen puerto y sin temor a hundirse ante los señalamientos de apropiación cultural que ya ha recibido antes, que es necesario que existan y que se logran divisar con el arribo de este material.

¿Alguien estará exento de no adecuar expresiones culturales, políticas, sociales y artísticas en construcción de su identidad? Tangana no se oculta de hacerlo y la audiencia colectiva allá afuera tampoco debería. Hoy estamos anclados a este álbum, pero mañana llegará otra obra que también adoptemos a nuestra visión personal.

La lectura que me deja este álbum radica en que, así como validamos estás alteraciones también tenemos que ser capaces de profundizar y dar su lugar a las raíces que inspiran a estos nuevos ensayos sónicos.

Que ya es tiempo de leer con más incredulidad a etiquetas como la del 'genero urbano’ o cualquier término creado por los canales de venta y distribución musical que empaquetan y limitan la libertad de las expresiones musicales y las ramificaciones que vayan germinando en su camino.

Bajo este statement es que prefiero no asignar alguna etiqueta a El Madrileño, en harás, de mantener libre a la inclasificable confección musical de alta costura con la que fue tejida.

En la que, C. Tangana nos presentó el actual alcance creativo que puede establecer junto a la complicidad de Alizzz y Víctor Martínez. Un clímax artístico que quizá en un futuro pueda (o no) desechar para mantener activa su búsqueda infinita por renovarse y postergar su consagración como nuevo referente de la música popular en español.

No es una revista, es un movimiento.