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Entrevista con The Field

Entrevista con The Field

28/Mar/2016

El toro del techno desde el espacio.

En el principio existió el mito, así se justificó la existencia; después llegó la ciencia y creímos que era la verdad; sin embargo, la verdad siguió deshilvanándose para formar otras verdades. En la mitología griega, por ejemplo, Aldebarán es un toro en el cielo perseguido por el cazador Orión y sus dos perros, el Can Mayor y el Can Menor. Una persecución interminable para explicar la forma de las estrellas. La ciencia, por su parte, afirma que Aldebarán es la estrella más brillante de la Constelación de Tauro, ubicada a 65 años luz de distancia de la Tierra, con un brillo 425 veces más que el sol. Numerología supuesta a partir de datos no confirmados. En una justificación ciencia-mitología, Aldebarán es conocida como el Ojo del Toro, porque ocupa precisamente ese lugar en las representaciones pictóricas de la Constelación de Tauro. Su nombre procede del árabe al-dabarán, traducido como “la que sigue”, por ser acompañante del cúmulo de estrellas Pléyades de esa misma constelación. “La que sigue” en inglés es "the followery The Follower es el nombre del quinto álbum de The Field que hace referencia a dicha estrella, Aldebarán, el Ojo del Toro, el toro espacial.  

Tres años después de Cupid’s Head, la joya del sello Kompakt, el sueco Axel Willner, libera seis nuevas piezas de su minimal techno, cuya producción le ha tomado más tiempo del habitual. "Tengo una regla, sacar un álbum cada dos años, pero no funcionó esta vez. Comencé demasiado tarde, y también, dado el estado actual del negocio de la publicación de álbumes, todo se retrasó. Sentí muchas ganas de comenzar a hacer música como The Field pero fue un proceso muy lento. Tuve problemas para entrar en un ambiente creativo", compartió a Indie Rocks!

Diez años después de formar parte de la escena, su propuesta experimenta una paradoja: ser lo mismo y ser algo nuevo. Desde Alemania, nos dijo que “[esta entrega] es muy parecida a lo que hago, pero al mismo tiempo muy diferente. Primero porque no soy la misma persona que hace dos años y segundo porque este es el segundo disco que hago sin ningún invitado. Se siente como ir de regreso al principio, pero en otra versión”.

En los nuevos temas The Field continua su tradición de no usar letras, sólo sugerirlas en susurros electrónicos de forma sensual y misteriosa. Sobre este punto señala: "Siempre he sido débil por las vocales, especialmente si no dicen nada. Es un uso cosmético y también una forma de crear una ilusión, los escuchas y yo podemos construir algo con eso en lugar de quedarnos con lo que te dicen normalmente las letras".

The Field - 1
Siguiendo el eje rítmico de los cuatro álbumes anteriores, The Follower, "el toro espacial del techno", tiene dos momentos: en el primero se encuentran las piezas con potencia, que te atrapan y llevan con ellas porque hay una promesa de llegar muy alto hacia el final y el segundo, que se concentra en las sensaciones momentáneas, lo que sucede entre un punto del track y otro, pero no en los intermedios en que ocurren los cambios de ritmo, sino en el campo donde todo yace quieto. En donde el toro no se mueve, sino que mira al horizonte.

Producidos en su estudio (Alemania), los seis tracks fueron mezclados con Sam Barker (Machine Love) y masterizados por Jörg Burger (Triola); el artefacto, este nuevo trabajo, es el que se siente más sólido hasta la fecha. Los temas funcionan como un todo y por separado, la narración tiene congruencia, hay una oferta, una promesa, una ilusión y un placer en la constancia del loop; con diferentes momentos entrelazados, yuxtapuestos y manteniendo ritmos variables.

En respuestas escuetas Willner da claves para comprender The Follower, aunque no es claro. Por ejemplo, esconde el sentido del álbum. “El tema es el que los escuchas le den”. También, revela qué clase de juguetes usó en esta creación, “un secuenciador Elektron Octatrak, el drum machine analog Rythm, un sintetizador roland sh-101 y un jx-3p, un sintetizador modular Eurotrack y un bajo", y explica que “nunca he pensado los temas, comienza como un momento que la mayoría de las veces crece en algo distinto al del principio. Me gusta cuando en el proceso me pierdo en un viaje, tú te pierdes y pierdes algo del control durante el trayecto. Me gusta comenzar rápido y después que todo se vaya haciendo más lento”.

Adentrarse en las capas de sus temas que oscilan entre 10 y 15 minutos toma tiempo. A veces, años después de que se haya producido el encuentro entre la música y el cerebro, se siguen descubriendo más y más instrumentos en medio de los vapores sonoros, de las percusiones, del bajo, de los sintetizadores, de los otros sintetizadores y de los otros sintetizadores y de los susurros vocales.

“Lo estático es bueno en un tema, siempre y cuando se vea interrumpido. No he alcanzado el loop que pueda continuar sin necesidad de una contraparte o de un cambio”, agrega Axel sobre cómo construye sus temas para conseguir que haya elementos nuevos en cada escucha.

¿Viajarás con la banda completa para tus shows?

No, es muy complicado logísticamente, porque los otros dos chicos viven en Suecia. Tienen trabajos durante el día y no creo que pudieran ajustarse al tiempo requerido.

¿Qué es The Field, un concepto, una plataforma, un proyecto?

The Field es el campo de la música adonde voy y elijo.

The Follower es el toro del techno que corre en el espacio en busca del mismo destino de los escuchas que lo montan. Ojalá lo encuentren.

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