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El Último Vecino: La primera vez

El Último Vecino: La primera vez

Fotografía: Bruno Muñóz Tittel

Inolvidable es aquél momento en que te pega una banda por primera vez, aunque también raro. No sucede muchas veces en la vida, pero cuando pasa te envuelve en un mundo sónico distinto, un lugar nunca antes explorado, y a partir de ese momento, no vuelve a ser lo mismo. Es insuperable. De eso reflexiono con 4 catalanes dentro de un elevador antes de despedirlos en su regreso a España.

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Poetas escondidos, creadores de sentimientos a partir del sonido, en Barcelona, a orillas del mar mediterráneo, se esconde una mezcla musical que rescata sensaciones de años pasados, de otra década, y las combina de tal manera que resulta inigualable en el presente. Llegaron a nuestro país a dejar boquiabierto al Festival NRMAL, se llaman: El Último Vecino.

Gerard Alegre siempre estuvo atraído por comunicar ideas a través de la música, al no resultar como él esperaba, comenzó a crear sus propias canciones, de donde nace el proyecto actual.

“Quería hacer algo propio, sin importar lo que los demás pensaran u opinaran. Comencé a componer algunas canciones que, quizá mostraban un muy remarcado sonido a mis influencias, sin embargo no tuve problema en que la gente lo notara de esa manera”, reconoció el frontman.

Precisamente un punto muy marcado al hablar de El Último Vecino son las influencias. Algunos mencionan a The Drums, otros New Order, Hombres G, y hasta SIZE ha salido a comparación. Ellos me arrojan sus sonidos clave, que van desde David Bowie, El Último de la Fila y Héroes del Silencio, hasta hip-hop noventero. Gerard y compañía aprovechan para hablar de su influencia estética y lo agradable que parece México en ese aspecto.

“Es diferente a Barcelona donde todo parece estar muy limpio y cuadrado para los turistas. Acá me parece increíble que sea una ciudad muy viva. Sales a la calle y hay gente vendiéndote cosas por todos lados. Pareciera que si termina un negocio, no importa porque al rato estás sacando algo nuevo”, se asombró Alegre.

El catalán vocalista de la banda, encontró en nuestro país un lugar que lo cautivó, a excepción de las veces que federales armados pasaban cerca de ellos, factor que los descontrolaba. Me comenta que cuando eso sucede en España es porque algo pesado ha sucedido. Con un poco de contexto aprendido de la situación política en México, pasaron a hablar de las maravillas encontradas en el público que los recibió.

“Son un público apasionado que les interesa la música. En el concierto en el Centro Cultural España, pensé que no les había gustado. Todos estaban atentos, mirándonos. Y cuando el show terminó nos sorprendió la enorme ovación. Aparte de que preguntan cosas muy técnicas de la música como de ‘¿y cómo toco esto o el otro?’ cosa que a Bernat (guitarra) le ralla”, destacó Gerard.

Otro punto clave son las letras de la banda. ¿Qué existe detrás de ellas? Al preguntar acerca de este tópico, todos inmediatamente voltean a ver al líder y creador de la banda. Él es el que las escribe”, me menciona Manuel (batería), quien me platica del sencillo “Culebra, Columna y Estatua”.

“Personalmente soy amante de los animales, sin embargo en la escala de ellos consideraría a la culebra como el más bajo. Entonces, el tema es como decir ‘quiero que seas feliz, aunque sea sin mi’, siendo un soporte: columna, siendo una estatua que se esconde detrás, y finalmente siendo una baja criatura”, describió Gerard.

Quizá nunca será igualado el momento en que Alegre, Valls, Castells y Leal escucharon a David Bowie por primera vez, o en el que yo escuché a su grupo por primera ocasión. Lo que sí puede suceder es la sensación que seguirá creciendo a la par de Él Último Vecino, quienes ya planean crear nueva música, emociones y sentimientos.

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