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La Femme en El Plaza Condesa

La Femme en El Plaza Condesa

Cynthia
Flores @cherryflores_

04/Oct/2017

Detalles

Organización

Producción

Ambiente

Lugar

El Plaza Condesa

Artista(s)

Amor y paz a la francesa con La Femme.

¿Cómo mantener la fiesta viva después de tiempos de crisis, dolor y luto nacional? ¿Hasta qué punto es prudente volverse a poner los zapatos de baile y calentar los ánimos después de varios días de alerta e incertidumbre con respecto al país, los amigos cercanos, las construcciones, calles y vidas dañadas? Sin duda, el sismo ocurrido el 19 de septiembre pasado marcó un antes y después anímico en México y gran parte de la población no sabe cómo proceder con sus vidas. Pero, como bien cantó Fergie en el soundtrack de El Gran Gatsby versión millenial: “un poco de fiesta nunca ha matado a nadie”.

Había mucha expectativa ansiosa, aunque cautelosa, entre el público mayoritariamente joven que se dio cita el día de ayer para ver a La Femme, un conjunto de punk psicodélico, synthpop, surf rock, originario de Biarritz, Francia que se ha ganado los corazones del público mexicano desde que surgieron en 2010. Con apenas dos discos bajo el brazo, Psycho Tropical Berlin (2013) y Mystère (2016), La Femme es ahora uno de los referentes obligados de bandas alternativas que hipnotizan y trastornan al mismo tiempo que ponen a zapatear y taconear al escucha.

El perfil de la banda y El Plaza Condesa pusieron muchos focos rojos en la preocupación colectiva del respetable ya que, días antes, se había catalogado al recinto como “zona de peligro.” Por un lado, nadie sabía qué esperar y, por otro, muchos esperaban desquitar un poco del estrés y adrenalina acumulados con justa razón.

La respuesta, por fortuna, fue enormemente positiva. A medida que se iba llenando el lugar, Ex Lovers, banda originaria de la CDMX, tuvo el enorme reto de ser la banda abridora para comunicar un mensaje de “vamos, está bien disfrutar de la música otra vez”. Fue así como Fossy, Kasko, Rodo y Juchi despertaron el interés y algunas sonrisas entre los asistentes con su rock con tintes de country y rockabilly, del que se disfruta mejor en carretera. A pesar de la insistencia de algunos para que cedieran el turno a la banda principal, Ex Lovers cumplió su cometido de calentar pies y gargantas y enseñarle la puerta a cualquier mala vibra que se asomara ese día.

En punto de las 21:20 H, subió La Femme ante el alarido eufórico de un público que se tornaba indistinguible, ya que paisanos y extranjeros que visitaban el país lo componían en partes iguales. Con un “Hola México” con un marcado acento francés Lucas Nunez (vocalista, tecladista) arribó jubiloso al escenario acompañado de Clémence QuélennecStefano Massellini, Noé DelmasSacha Got y una nueva chica bajista (quien presentó al principio ligeros problemas técnicos). Dispuestos a explayar sus ideales nacionales de “libertad, igualdad y fraternidad”, el conjunto inició la verdadera fiesta desde las primeras notas.

El setlist se compuso en su mayoría por canciones de su más reciente materia Mystère: por ahí desfilaron “Sphynx”, “Où va le monde”, “Septembre”, “Exorciseur”, “Tatiana”, y “S.S.D” junto a clásicos ya de culto como “Packshot”, “Si un jour”, “Nous étions deux” e “It’s Time to Wake Up (2023)”. Quélennec y compañía hicieron su mejor esfuerzo al conectar con el público en su idioma natal mientras ofrecían mensajes de apoyo, afecto y fuerza, un ejemplo más de que el apoyo que nos está dando el resto del mundo en esta difícil situación trasciende culturas y acontecimientos.

El punto máximo de la noche llegó cuando los vocalistas del grupo pidieron una pausa en lo que se acomodaban para lo que prometía ser un breve set acústico, pero nos ofrecieron una serenata al entonar “Cielito lindo” e invitar a todos a corearla. Además de ofrecerle un descanso al respetable, también fue un momento para la nostalgia, la emotividad y el olvidarse de la vida fuera del recinto. Siempre he dicho que el mejor acierto en un concierto es en el momento en que artista y público son uno sin importar lo demás, y el recital de La Femme tuvo esos momentos de sobra, destacando este en particular.

Después del reglamentario “cierre” –entiéndase, el artista o grupo vacía el escenario y las luces permanecen apagadas, aunque el público ya esté pidiendo más canciones desde antes–, llegó el momento de terminar apropiadamente logrando una hipnosis colectiva con “Antitaxi”, en donde la iluminación de neón parecía descender y bañar a toda alma presente en El Plaza, al mismo tiempo que cada sorbo de cerveza, mezcal, whisky, refresco sabía más intenso y cada meneo de cadera o aleteo de brazos se volvía involuntario. Con este desbalance emocional y sensorial fue como dejó La Femme al público mexicano, prometiendo más euforia y cariño para su próxima visita. Esperemos que las condiciones estén vastamente diferentes a las de nuestra actualidad, pero por ahora estamos con la seguridad de poder volver a bailar.

FOTO:

Cynthia
Flores @cherryflores_

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