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Carla Morrison en el Teatro Metropólitan

Carla Morrison en el Teatro Metropólitan

Cortesía
OCESA / Salvador Bonilla

12/Oct/2017

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Teatro Metropólitan

Artista(s)

Dualidad suprema en el Metropólitan: Carla Morrison y su evolución.

Si pensamos en cantantes mexicanas actuales, que sean reconocidas y sean vigentes, la lista puede mermarse; una de las más populares es Carla Morrison, una mujer controversial por razones ajenas a la música, que es sin duda, su fuerte. Anoche, la nacida en Tecate, Baja California, abarrotó el Teatro Metropolitan con la promesa de dejar el alma en lo que sería la última fecha del Amor Supremo Tour en México.

La cita comenzó con la amena participación de la rebelde Tessa Ia como un rico tentempié; con su disco Correspondencia prendió a los que aguardaban y no desentonó; con tracks como “Acicálame”, “Elefante”, “Circo” y “Cascabel”, la gente que no la conocía se llevó un buen sabor de boca y lo que ya la conocían, disfrutaron verla adueñarse del escenario.

Llegó el turno de la cantante norteña de salir al escenario y, a las 20:45 H, enfundada en un elegante y cómodo atuendo en blanco y negro, sonó el riff de “No vuelvo jamás” entre globos blancos y su banda en ese mismo color, para atraer buenos pensamientos y paz al recinto. “Me Encanta” fue la siguiente en escucharse y los fans la coreaban a todo pulmón. Carla Morrison estaba notablemente agradecida y se tomó unos minutos, antes de interpretar “Olvidé”, para incitar a seguir los instintos, a olvidarse del bien y el mal, a despegarnos de los teléfonos y reconquistarnos entre nosotros; de paso, un video promocional del documental que, aseguró, veremos el próximo año y que llevará por nombre Todo Pasa: Carla Morrison.

Una de las favoritas de la noche fue “Pan Dulce”, bien conocida por los fans; “Vez Primera” y “Flor Que Nunca Fui” agradaron al público, pero con “Maleza” y “Disfruto”, todos quedaron encantados. Durante las casi dos horas de concierto, Carla expresó su agradecimiento y aseguró estar en un momento bueno en su vida personal y profesional; una dualidad notable que reflejó en su vestimenta, y que se destaca con sus dos álbumes de estudio Déjenme Llorar, una muestra del desamor en su máxima expresión y Amor Supremo, con una Carla Morrison entregada al amor, mucho más feliz y madura.

Durante todo el concierto, la cantante se acompañó de su guitarra acústica como su mano derecha y de manera acertada, se incluyó al violonchelo y a su banda, haciendo un complemento perfecto. Las canciones más emblemáticas de Carla sonaron, con éxitos como “Te Regalo”, “Pajarito Del Amor”, “Un Beso” y, “Todo Pasa”, a la que acuñó todo el sentir del sismo, para los afectados por esa razón pidió paz y resignación para ellos.

Una versión extraña de “Hasta La Piel” brindó un momento esperado y cerró el repertorio del amor con “Déjenme Llorar” y “Tu Orgullo”, que fue coreada por todo el recinto al unísono. Para interpretar “Azúcar Morena”, explicó que está orgullosa de sus raíces, que prefiere a los hombres de tez morena y que escribió esa dulce canción para uno de ellos.

Las muestras de música agradable estuvieron al día, el poder vocálico tan característico de Carla Morrison quedó de manifiesto y no queda más que esperar el próximo documental, un nuevo tour mexicano y que la inspiración caiga a la tinta de la norteña para un tercer álbum como golpe de autoridad en la consagración de su carrera.

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Cortesía
OCESA / Salvador Bonilla

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