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Día 2: Orgullo latino e internacional

Día 2: Orgullo latino e internacional

Claudia
Ochoa

02/Mar/2015

La tarde-noche del segundo día de Nrmal 2015 era un cúmulo de ilusión compartida entre los asistentes por ver a una banda de la que se sabe, da shows espectaculares; de otra que tiene canciones larguísimas y prometió un set de la misma longitud, y como de costumbre, de una incansable búsqueda por descubrir nuevas propuestas musicales.

Mientras la puertorriqueña Buscabulla, homenajeaba al "Sol de México" Luis Miguel, portando una t-shirt con la cara del mirrrey por excelencia; la interpretación de sus temas “Caer” y “Métele” buscaba que la gente moviera los pies, más su actuación estaba siendo opacada, hasta cuando hizo un mini cover de “No culpes a la noche”, pues el público se movía para poder ver de cerca a Future Islands.

¡Pum!, los de Baltimore salieron al escenario pasadas las 7:00 de la noche y los gritos no cesaron, tanto de su vocalista Samuel T. Herring, como de la gente que se amontonaba cada vez más para disfrutar “Light House”, “Balance” y “Doves”. De pronto ya no eran sólo gritos, para “Walking Through That Door”, “Seasons (Waiting on You)”, “Before the Bridge” y "Tin Man”, gruñidos/guturales, salían de la garganta de Herring, que ya vuelto loco, incluso meneaba las nalgas, no al estilo twerking, sino más sensual, lo que dejó a los ahí presentes fascinados con la presentación. “Spirit” fue de las más coreadas.

Nrmal se caracteriza por ser un encuentro de diferentes públicos, puedes ver a la persona más serena, parejas que llevan a sus perros carísimos de París, niños, adultos mayores, y ¡hasta bebés en carriolas!,vaya, los mismos artistas caminan de escenario a escenario para ver a los demás músicos. Tal fue el caso de TOPS, que desde temprano estuvieron conviviendo con la gente, tomándose fotos y atrapando miradas, sobretodo por la soberbia belleza de Jane Penny, la vocalista. Su momento en el escenario llegó al atardecer, después de sandunguear con el ritmo tropical de los Meridian Brothers, que finalizaron su presentación con “Purple Haze (Niebla Morada)” un cover a Jimi Hendrix.

Los visitantes de Quebéc comenzaron su impecable set. “Superstition Future”, “Turn Your Love Around” y “End of Love” conquistaron los oídos del público, quien a pesar de no bailar frenéticamente, se veía complaciente disfrutando la grandiosa voz de Penny –y de su risa que seguro robó más de 10 suspiros-. Los actos antes mencionados tuvieron lugar en los escenarios Rojo y Azul, vecinos cercanos pero no incómodos, pero en el Red Bull Music Academy, otro tipo de experiencia era ofrecida por exponentes muy diferentes.

Al tiempo que los canadienses presentaban una nueva canción en el Rojo, la carpa Bull recibía a los australianos HTRK, quienes han afirmado que algo de su música está inspirada en el cineasta David Lynch, curioso que compartan gusto con los que adoptaron el nombre de su icónica serie, Twin Peaks. Ambos grupos hicieron lo suyo, llegaron y dieron lo mejor, por un lado y aunque sus estilos no los unen como el respeto por Lynch, la conexión que tuvieron con la gente fue de lo mejor.

Entre las propuestas más interesantes destacó el proyecto alterno de Jochen Irmler y Gudrun Gut (Gut & Irmler), y bueno… era de esperarse. Una combinación de los mundos de ambos era esparcido por el ambiente como un gas mágico que te lleva a lugares inimaginables. Visuales con imágenes que acompañaron su presentación analógica, digital atemporal, y si realmente te involucrabas, como muchos parecían hacerlo, hasta surreal.

Mucho antes de esta elíptica entrega por parte de los alemanes, los latinos calentaron los ánimos de las personas que llegaban a su primer día del festival, mientras otros seguían en vivo y en directo desde el sábado. Baby Hitler, Mariel Mariel, Jacques Cousteau, Juan Wauters, Monte y Diosque, hacían honor a su respectiva patria, interpretando lo que mejor saben: desde rap, hardcore, balada tropical, indie rock costarricense y electrónica subjetiva, nuestros vecinos de Centro y Sudamérica nos hicieron sentir orgullosos. Especial mención a los dominicanos Whitest Taino Alive que se echaron unas buenas rimas y a El Guincho que aunque salió después de lo esperado, puso a todos a bailar, o a llorar porque hubieran preferido un live show.

Otro momento cumbre llegó casi cuando las estrellas comenzaban a sonreír a nuestros ojos, Swans pisó la tarima del Azul para comenzar su set que para muchos, según he resercheado, fue “lo mejor que he visto en mi perra vida”, y para otros “wey, qué hueva, ya vámonos”. Sus temas de por sí son largos, así que aunque “Frankie M”, “The Cloud of Unknowing”, “I Forget” y “Bring the Sun / Black Hole Man” pudieron aturdir a algunos, para otros, fue un suceso ver a la legendaria banda de post-rock en acción.

Estamos en un punto en el que ya vimos y escuchamos casi de todo en cuanto a géneros alternativos, entonces vale la pena cerrar y destacar con las participaciones internacionales de los franceses Grindi Manberg, el proyecto alemán que nació en un retiro en Malinalco Mondmaschine, Fat Tony (qué talento de muchacho, qué flow, qué agilidad, qué calor), el house gabacho de DJ Dodger Stadium y Omar Souleyman, que clausuró el evento con sus himnos a los dioses de Siria o qué sé yo. No hablo árabe.

Ya para no hacerla más de emoción, fue una primera edición de dos días que cumplió, una jugada arriesgada que nos dejo con ganas de más, un conecte de estilos, banda, comida (¡TODO SE ACABÓ!), cine - yo no me di rol por el tiempo, pero ¿alguien fue a las proyecciones del Cut Out Fest?-, actitudes, aptitudes, calma, relajo, más calma y más relajo. Gracias Nrmal, hasta el próximo año.

REDACCIÓN:

Cyn
Salazar

FOTO:

Claudia
Ochoa

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