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Un disco para disfrutar con los cinco sentidos: Diosque

Un disco para disfrutar con los cinco sentidos: Diosque
Un disco para disfrutar con los cinco sentidos: Diosque

Quemasucabeza / 2014

Artista(s)

Diosque

07/Ago/2014

La primera vez que escuché a Diosque fue con su segundo álbum, Bote; material que significó su confirmación como uno de los músicos sudamericanos más interesantes de los últimos años, además de ser su carta de presentación frente a un público más amplio, el cual se convirtió para mi en una alucinante colección de melodías que rebasaban la simple experiencia de escuchar música.

En realidad, el trabajo de Juan Román Diosque, nacido en Tucumán, Argentina, se me hizo más cercano a una experiencia multisensorial en el que los sonidos de la introductoria "Aquí" lograron transportarme a un mundo paralelo creado a partir de su música.

En cada vuelta que le daba a Bote encontraba nuevas sorpresas escondidas dentro de canciones como "Basural", que me hizo comprender parte de su esencia. Juan es un músico de grandes capacidades que posee una característica que lo hace especial: la bendita habilidad de encontrar la belleza, apreciarla en los sitios menos pensados y, sobre todo, saberla compartir a través del arte. Su sensibilidad es palpable en cada uno de sus sonidos y su tono de voz no introduce en la melancolía; esa felicidad triste, pero felicidad al fin.

Por esta razón, cuando llegué a Constante, el tercer álbum de su carrera, no me sorprendí tanto del color musical del mismo; Diosque sabe bien lo que hace y en este material lo confirma. La primera canción, “Fuego”, nos da la bienvenida a un mundo más electrónico que dista de lo último que le habíamos escuchado, en el que no sólo merió más sintetizadores, sino que creo una atmósfera casi espacial. No sé qué escuchen en la Estación Espacial Internacional, pero si me llegaran a pedir una recomendación, no dudaría en mandarles este disco.

Arriesgando más, con una evidente intención de innovar, Diosque se complicó un poco más las cosas y salió bien librado, el tema "Una naranja" es prueba definitiva de ello. En dicha canción, nos encontramos frente a música espacial en la que el pop, el folk, la electrónica y hasta el dance se envuelven en otro mundo de sonidos que hacen de Constante un disco disfrutable de principio a fin.

Si bien la experimentación musical es lo más palpable del nuevo álbum del músico argentino avecindado en Chile, hay que poner mucha atención en la lírica. Con un trabajo más complejo, quizá más cercano a la poesía lírica, Diosque logra una combinación en la que sus letras no se atropellan, sino que se suman y se envuelven con la música, convirtiéndose en una experiencia completa.

Diosque ha conseguido un disco redondo, en el que logró unir sus cualidades ya conocidas y lo mejor de la experimentación. “Bronceado”, por ejemplo, resulta una canción completamente atmosférica, en la que si bien los elementos electrónicos destacan, es lo orgánico de la música del tucumano lo que le otorga el sello característico.

Por su parte, “El típico secreto” confirma que la esencia de Diosque debe permanecer intacta, pues es el elemento que lo ha convertido en un músico que se distingue entre lo demás que si bien han intentado lo mismo, no lo han hecho mejor que él.

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