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Bitácora: Descartes a Kant en Centroamérica Pt. 2

Bitácora: Descartes a Kant en Centroamérica Pt. 2

27/May/2014

Panamá

Llegué a la ciudad con dos misiones: tener el mejor y primer show de apertura en la gira y comprar un sombrero Panameño. La primera, como es obvio, la más importante.

Mi tarea principal era documentar todo lo que el lente pudiera capturar pero, en ocasiones no encontraba justicia a lo que estaba viendo con mis ojos. Desde la vista en el avión al llegar a la ciudad que resumía la esencia de Panamá antes y después de la apropiación del canal: la ciudad divida por dos almas: la nueva y la vieja.

No era extraño para nadie ver a un grupo de gente caminando por la calle tomando fotos casi a cada cierto numero de pasos pero por alguna razón, al decir que somos Mexicanos, es una sorpresa grata para todo aquel que preguntara.  No nos fuimos sin antes pasar por el canal del Panamá, es realmente un evento presenciar el cruce de barcos inmensos frente a ti, el mecanismo de nivelar el agua de un lado a otro era un espectáculo de ocho minutos.

Siempre es una emoción inexplicable tocar en una ciudad nueva. Resulta un reto como banda. Me fui enamorada de la ciudad, del ceviche de pescado que vendían en vasos, a lo que yo comparaba en presentación con esquites. Me fui con mucho qué recordar y con mi sombrero en la cabeza. Misiones cumplidas.

Costa Rica

¡Pura Vida! Así resumo mi experiencia en Costa Rica. No solo porque es el lema oficial y que esta en boca de todos, que es genuinamente transmitido por su gente y una hermosa ciudad.

Llegamos en el momento en el que el Festival de las Artes estaba en la ciudad con grandes escenarios en el parque metropolitano La Sabana. Con escala obligatoria al AM/PM por un six pack de Pilsens e Imperiales para ver un increíble espectáculo que venía desde Corea: CheongBae, que culminó con una fiesta entre la gente. Nosotros culminamos la fiesta en otro lugar: un bar como con un shuffle sin “Genius” que nos hacía pasar de un mood a otro pero siempre complaciendo; convivimos con grandes personas que ahora considero amigos, los mismos con los que compartiríamos show al día siguiente.

Con vestuarios y megáfono en mano, listos con el nervio inevitable de tocar para un publico nuevo. Cortinilla lista y subimos para ver los rostros de la gente que ya sabía a lo que iban y en su mayoría, los que no tenían idea de lo que haríamos. Poco a poco la gente se empezaba a soltar, dejándose llevar por esta energía que todos compartíamos.

Se me llena la mente de contento no solo porque Akasha y Sr. Tijeras nos tendieron la mano en todo momento, que en equipo, fue una noche perfecta.

Sin duda una gran ciudad llena de gente calurosa y atenta.

Nicaragua

Si de entrada era difícil para mí entender el trámite migratorio (llevar pasaporte y copias de él), sería aun más difícil estar ahí con los oficiales de migración, tratando de entender el por qué una banda de rock quería tocar allá, explicándoles una y otra vez, luchando contra el tiempo y un autobús lleno de pasajeros ya desesperados por salir de ahí, con amenaza de quedarnos varados en medio de la nada.

Finalmente llegamos a Managua. Pisando tierra nos dieron la noticia de un temblor que estremeció por completo la ciudad. Era difícil continuar con el show que teníamos planeado ahí. Además, con la noticia que nuestro viaje a El Salvador lo haríamos por separado.

El Salvador

Sandra y yo, solas en un camión con destino a El Salvador, sin dinero en efectivo más que colones (moneda Costarricense) que no servían y tarjetas de crédito que tampoco servían para una emergencia. La sola idea de pensar en que probablemente no llegaríamos a tiempo para tocar, añadía una tensión extra a la complejidad del viaje. Eran diez horas de camino que se convirtieron en 12 de las cuales tres de ellas las sufrimos sin aire acondicionado, que es importante destacar que la temperatura se mantuvo en 34 grados con viento, no lograba distinguir si era mejor estar afuera o dentro del camión. Una de ellas varados en medio de la nada con un camión descompuesto, ni su manguera pudo aguantar el calor intenso. Dos de esas horas en fronteras: Honduras y El Salvador.

Llegamos a las 12.45 de la noche; aun había esperanza de tocar después que los demás convencieron a los encargados de atrasar el show. Gente se quedó y otros se fueron. Como por milagro del destino, logramos un show lleno de energía que al final valió la pena. En el milagro incluyo la energía que todos pudimos sacar como de las reservas del cuerpo y mente.

Guatemala

A primera hora del día tomamos el camión. Ahora separados pero en un mismo lugar, eran solo cuatro horas de camino. A pesar del cansancio, no me importó dormir en un asiento que no funcionaba, lo reclinaba pero me despertaba cada cierto tiempo sentada y derecha en mi lugar. Ronqué al lado de un señor que nos reconoció por un anuncio que vio en El Salvador.

Llegamos con tiempo para el soundcheck, el lugar pintaba a que sería una gran fiesta, pues era en la terraza de una casa, y así fue. Esa noche en general, traía un recuerdo de aquellas fiestas de punk que hacía mucho tiempo no teníamos. La gente no tardó en contagiarnos y recargarnos una vez más de energía.

Cerramos esta pequeña gira con un sin fin de experiencias, sobre todo migratorias, con largos trayectos en autobuses, buenos amigos y conciertos que se guardan en el corazón. Por supuesto, ansiamos volver y reencontrarnos con toda esa gente que fue parte de esto.

 Aquí la Pt. 3

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