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A 50 años de ‘Paranoid’ de Black Sabbath

A 50 años de ‘Paranoid’ de Black Sabbath

El diablo llama por segunda vez y Black Sabbath es su mensajero.

Toda historia tiene un comienzo pero lo verdadero complicado es la continuidad. Fue a comienzos de 1970 cuando cuatro jóvenes ingleses le dieron vida de manera oficial a lo que hoy se conoce como metal. Su estilo combinaba música a máximo volumen con un aura tenebrosa y letras que de forma directa hablaban sobre entes demoníacos y sobrenaturales. Todo lo anterior se materializó en el álbum homónimo de Black Sabbath.

Pero además de innovadores, Tony Iommi, Bill Ward, Geezer Butler y Ozzy Osbourne también estaban en su momento de máxima lucidez y creatividad. Apenas tuvieron un par de meses de presentaciones para dar a conocer su trabajo y de inmediato regresaron al estudio de grabación. Los bosquejos que tenían dieron pie a su segundo material en donde se mantiene la misma intensión de espantar a los oyentes a través de música macabra.

Persiste la distorsión al estilo de proyectos previos como The Who y Jimi Hendrix pero además destaca el ambiente tétrico que nadie más había impregnado a su música con anterioridad. No solo es lo que dicen sino cómo lo dicen.

Música siniestra como visitar un cementerio a la media noche

Fue así que el 18 de septiembre de 1970 fue publicado el segundo LP de cuarteto. La mayor diferencia con respecto a su ópera prima es que ahora sí existió éxito comercial. De inmediato entró a las listas de los discos más vendidos y, en parte, gracias a una canción que ha sido uno de los mejores accidentes en la historia de la música.

Para promover la grabación se lanzó como primer sencillo la canción “Paranoid” que hoy es considerada una de las más emblemáticas del rock. Inclusive se ha señalado que todos los guitarristas de metal han imitado el riff inicial al menos una vez en su vida. Es potente y pegajoso al mismo tiempo, además de que la propia banda ha declarado que ha sido la composición más rápida que han hecho.

En un inicio se tenía siete temas grabados pero al revisar los resultados se descubrió que todavía no habían completado los 40 minutos de duración promedio que caben en un vinilo. Aunque una opción era publicar el trabajo así, la otra alternativa era componer otra pieza para incluirla como relleno.

Como resultado de lo anterior, Iommi presentó a sus compañeros un riff de guitarra que inspiró a Butler para componer un par de líneas. Al instante Osbourne cantó lo que tenía frente a su ojos y a la primera toma quedó registrado un himno de poco más de dos minutos. Por su estructura y simpleza inclusive se siente más cercana al punk y a lo que años después harían combos como Ramones y Sex Pistols.

Celebraciones ancestrales convertidas en canciones

En las antípodas se ubica “War pigs”, la furiosa bienvenida del LP y la cual permanece como un emblema del rock pesado. Surgió a partir de la Noche de Walpurgis, una festividad pagana que ha sido descrita como “la navidad de los satánicos”. Varios siglos después fue el punto de partida para que cuatro melenudos de clases bajas crearan una montaña rusa de sonidos.

A su vez, tampoco se puede ignorar “Iron Man”, otra melodía que permanece vigente hasta nuestros días. La historia de un hombre que viaja al futuro y ve el Apocalipsis podría inclusive ser la descripción idónea de lo que ocurre en la actualidad.

Has he lost his mind?

Can he see or is he blind?

Can he walk at all

Or if he moves will he fall?

Al igual que su antecesor, el segundo zarpazo de Black Sabbath es una invitación al headbanging y a sacudir el cuerpo a ritmo de las notas más oscuras que ha visto el rock. El impacto de la banda continúa hasta nuestros días y resulta imposible de creer que exista un grupo de metal que no haya absorbido al menos un poco de la influencia de los hijos rebeldes de Birmingham.

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