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A 15 años del ‘Paper Dolls’ de Descartes A Kant

A 15 años del ‘Paper Dolls’ de Descartes A Kant

Música sin etiquetas ni convencionalismos que puede ser punk demasiado dulce o pop muy salvaje

Las sensaciones que se pueden experimentar a lo largo de un día son tan variadas como los sonidos que emanan de las canciones de Descartes A Kant. La música de los tapatíos no está diseñada para los puristas ni para los aferrados que solo conocen el blanco y el negro. De la misma forma en que se puede pasar del odio al amor en un instante también es posible transitar del punk ruidoso al pop melódico en un par de segundos.

En la mayoría de las ocasiones los grupos requieren de años de experiencia para lograr concretar un estilo definido pero otros lo consiguen desde un inicio. Para el combo nacional todo estuvo claro desde su formación y su ópera prima marca una rara avis dentro del rock mexicano. Si acaso se pueden mencionar un puñado de proyectos nacionales de la misma época con un estilo similar como Conspiración Alfa 5, Maniquí Lazer, Tron y X=R7 pero la diferencia es que fueron esporádicos o simplemente no lograron trascender.

El apogeo de internet y la versatilidad de influencias

La banda fundada por Sandrushka Petrova y Dafne Carballo pertenece a la generación que pudo crecer junto con MySpace y descubrir música de todo el mundo a través de Ares y LimeWire (los más jóvenes siguen sin creer que antes no se podía navegar por internet y hablar por teléfono al mismo tiempo). Eso permitió poder acceder a proyectos que no formaban parte de la corriente principal ni eran de fácil digestión como todo el catálogo del sello californiano Three One G Records con The Locust a la cabeza. También hay una conexión directa con la versatilidad de Mr. Bungle, los guitarrazos distorsionados de Sonic Youth y el retorcido humor de Primus. Todo junto y muy bien revuelto da como resultado a Descartes A Kant.

Después de ensayos constantes y entrar al estudio de grabación con Gerry Rosado como productor y de la mano de Discos Intolerancia finalmente el 4 de julio de 2006 vio la luz el álbum debut del entonces quinteto. Intentar definir los 25 minutos de duración del trabajo es casi tan complicado como explicar un sueño o una pesadilla aunque los propios integrantes se sienten cómodos con la etiqueta rock bipolar-esquizoide.

La abridora “Atascatto” muestra unos sonidos infantiles que parecen salidos de una caricatura de Hanna-Barbera antes de transformarse en una salvajada de gritos fúricos al estilo de Karen O en los primeros años al frente de Yeah Yeah Yeahs. Ni siquiera hay tiempo para respirar cuando llega “Dolce” con un piano de carnaval con fuertes reminiscencia a The Dresden Dolls.

Rock teatral y sonidos que se pueden

En su momento Telehit y canales similares proyectaron el video de "My Sweetest Headache Waltz" y así creció el desconcierto. ¿Es un punk demasiado dulce o un pop muy salvaje? El trabajo también revela que hay elementos cinematográficos dentro de la música de Descartes A Kant. La combinación de lo que se ve con lo que se escucha conduce hasta Freaks de Tod Browning y la adoración-repulsión que provoca lo extraño.

Por su parte, otras referencias al séptimo arte son más obvias como ocurre con “Hello Tarantino”, una pieza semi instrumental de apenas un par de minutos con espíritu de música surf. La afilada guitarra rememora a Dick Dale y la presentación de Pulp Fiction mientras Pumpkin y Honey Bunny se preparan para el gran asalto.

El material no solo se distingue por la parte musical sino también por el esmero que existen en detalles que otras bandas descuidan como el empaque. En lugar de un estuche convencional de CD se recrea un cuaderno engargolado con figuras recortables. El concepto es similar al presentado por Fantômas con Suspended Animation apenas un año antes.

En el libro 100 discos esenciales del rock mexicano (Editorial Tomo, 2012) el crítico Enrique Blanc describe a Paper Dolls como “uno de los discos más radicales, lírica y musicalmente, que se hayan producido en el horizonte del rock mexicano”. Aunque todavía más importante es que, sin encajar en géneros o categorías, el ahora sexteto se ha posicionado como uno de los grupos más constantes que existen en el país e inclusive su trabajo ya ha traspasado fronteras y como dicen sus integrantes make dirty noise.

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