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Weaves — Wide Open

8

Weaves
Wide Open

Kanine Records / 2017

Artista(s)

Weaves

Una gran apertura: Weaves.

El segundo disco siempre es una prueba de fuego para todas las bandas que adquirieron una fama inusitada por lanzar sus demos ya sea en EP, como compendio en SoundCloud o en formato de video con letras en YouTube (en mis tiempos se compartían en MySpace). A veces funciona (Lorde, LCD Soundsystem, Vampire Weekend); a veces no (MGMT, Foxygen, The Stills). El caso de Weaves es realmente particular, ya que su disco debut se lanzó apenas el año pasado, pero entre tantas giras por el mundo y el entorno caleidoscópico de la música actual, seguramente han recogido un aprendizaje o dos para su esfuerzo posterior. Afortunadamente, Wide Open cae en la primera categoría y enaltece las fortalezas del sonido de la banda.

El viaje empieza con “#53”, que inmediatamente nos recuerda a “Born to Run” de Bruce Springsteen interpretada por The Muffs. “Slicked”, “Law and Panda” y “Walkaway” siguen una tendencia sónica más juguetona, fuerte y directa, con las letras de Jasmyn Burke adquiriendo mayor honestidad y descaro por temas como el amor y la rebeldía. “Wide Open”, la pieza central del disco, nos lleva a un contrapunto más melódico y meditativo, con las suaves guitarras de Morgan Waters, el paciente bajo de Zach Bines y la sólida batería de Spencer Cole llevando al escucha a una zona de descanso melancólico. Esto también sirve para agarrar fuerzas y arrancar hacia la segunda mitad.

“Motherfucker” es un interludio potente para la parte más arriesgada del disco, en donde Weaves ahonda en varios estilos y emociones. Quizás la más representativa sea “Scream”, en donde el caos encuentra un orden y delicia melódica junto a Tanya Tagaq, cantante canadiense experimental y ganadora del Polaris Music Prize en 2014. “Gasoline” y “Puddle” sirven para resaltar las dotes de la banda por hallar una musicalidad disfrutable, reminiscente de Belle & Sebastian y Sleater-Kinney.

Sin duda Weaves es una banda con altos prospectos y grandes ambiciones, en gran parte debido a la voz de Burke, que recuerda a ratos a una Beth Gibbons menos fatalista y más flexible, y a su tendencia por realmente subrayar la parte “alternativa” en donde se les catalogaría normalmente. Wide Open es un nombre ideal, por el abanico de opciones que el conjunto tiene en su arsenal, y si piensan lanzar un tercer disco en un año, 6 meses o 1 semana, mantendrán a muchos oídos alerta.

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