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Superchunk — What A Time To Be Alive

9

Superchunk
What A Time To Be Alive

Merge Records / 2018

Artista(s)

Superchunk

07/Mar/2018

What A Time To Be Alive: su declaración sobre la actualidad.

Esta historia comienza con dos muchachos que se conocieron en una pizzería ya olvidada en Chapel Hill, Carolina del Norte. Unas cuántas risas, palabras intercambiadas, y él decidiría enseñarle a tocar el bajo a pesar de las tímidas negativas. Vinieron las fiestas para tocar frente a adolescentes que no se acordarán de nada al día siguiente. El nombre de la banda: Chunk. Y las malas noticias: ya había otra banda llamada así. Las sugerencias de las madres siempre vienen bien: ¿por qué no agregarle el Super? Y así nació Superchunk.

Mac McCaughan y Laura Ballance decidieron formar juntos una banda y una disquera: Merge Records. La historia de Merge es vasta y da para otro artículo, pero a estos dos hay que agradecerles que tengamos el 69 Love Songs de The Magnetic Fields, el In the Aeroplane Over the Sea de Neutral Milk Hotel o el Funeral de Arcade Fire.

Desde siempre y hasta el 2018, hay algo en el sonido de Superchunk que nos sitúa en una perpetua habitación adolescente, con pósters de Hüsker Du, The Damned o Black Flag y latas vacías de cerveza, colillas escondidas y ropa tirada en el suelo. Pero ninguno de los integrantes encaja en este perfil. Por un lado, llevan una compañía discográfica que representa y exige una responsabilidad impecable, y por el otro lado, se suben en los amplificadores empuñando sus instrumentos, mientras Mac sigue cantando con esa voz que parece distorsionada para hacerla sonar lo más chillona posible, inclusive con este nuevo material: What a Time To Be Alive.

Grabado entre los meses finales del 2016 y principios del 2017, el disco de Superchunk contiene canciones como “I Got Cut” en las que se hable de las decisiones que afectan la salud pública de mujeres, tomadas por ancianos de traje a los que les importan las vidas humanas menos que poco. O de bandas de punk como Reagan Youth que sirven como catalizadores en momentos de crisis y que, muchas veces, guían a las juventudes que necesitan moldear su personalidad y que recurren a la música como uno de tantos factores.

Según el propio Mac, el disco trata sobre la ansiedad que se siente cuando hay un autoritarismo recalcitrante. Y justo son las palabras y no los acordes, las que constituyen el punto fuerte de What a Time To Be Alive. Están las mismas guitarras de siempre con Superchunk, los coros pegadizos y canciones rápidas. Después de todo, Superchunk siempre fue un vehículo de indie rock que coqueteaba con el punk. Nada innovador, pero tampoco tedioso, quizá por ello, es el disco de los de Carolina con más colaboraciones, entre las que destacan Stephin Merritt de Magnetic Fields y Waxahatchee en “Erasure”), con coros que no figuran tanto, pero sirven para apoyar la voz de Mac.

What a Time To Be Alive (con un dejo de ironía desde el título) es un disco de “protesta política” sin caer en lo burdo, o en la protesta en sí. De hecho se le podrían dar muchas contextualizaciones, pero ya que estamos en estos turbulentos años, todo encaja a la perfección. Por infinidad de razones (ecológicas, políticas, sociales, económicas, introspectivas) podríamos estar mejor. No obstante, no son letras que pretendan adoctrinar, son sutiles guiños a prácticas que vemos repetidas en muchas latitudes —no solo en EEUU—, por muchas bocas asiduas a lanzar dardos a diestra y siniestra.

Nada mal para lo que gestaron ese par de muchachos al calor de los hornos de pizza.

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