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Phantogram – Three

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Phantogram – Three
Phantogram – Three

Republic Records / 2016

Artista(s)

Phantogram

Phantogram regresa con una intensa pero fugaz ilusión.

Hay algunas bandas que durante años permanecen en el anonimato hasta que tienen una canción que los hace despegar y volverse internacionalmente reconocidos. Curiosamente, Phantogram pese a tener ya casi una década y mucho potencial, todavía sigue surcando con modestia en los escenarios. Casi como si no quisieran darse a conocer y su intención fuera permanecer en secreto entre sus fieles seguidores.

Su música es la perfecta combinación de varios géneros partiendo de una base de electro rock con buenas dosis de trip hop y unos cautivantes destellos de dream pop. Posiblemente, la pieza que mejor expone su esencia es la clásica “Mouthful of Diamonds”. Phantogram regresa después de dos años con Three (2016), un álbum que cumple a secas pero que no es ambicioso y falla en llevar su calidad hacia adelante.

El material inicia con “Funeral Pyre” una de esas piezas de cajón del dúo de New York, ambigua y deprimente con ecos de la hipnótica voz de Sarah Barthel. “Same Old Blues” resulta irónica con respecto al título porque la música se vuelve totalmente monótona después de los primeros compases, descubriendo uno de los puntos de donde cojea este disco. En Three, aunque están todos esos destellos intensos que nos gustan de Phantogram: cambios en el ritmo a la mitad de la pieza, efectos en la voz de Sarah, melodías oscuras, entre otros, la composición musical de Josh Carter carece de frescura en esta entrega. No es broma, You Don't Get Me High Anymore empieza casi en el mismo tono que la pieza anterior, incluso pudiendo confundir una de la otra.

Cruel World” mejora un poco el material, teniendo una divertida letra y esos samples característicos de coros que han utilizado en tracks como “Fall In Love” o  “Bad Dreams”. En “Barking DogCarter toma el micrófono para volarse en una pieza con tintes folk y regresa para hacer dueto con Sarah en “You’re Mine”, entre guitarras distorsionadas que nada más no cuajan como armonía.

Por fortuna, hacía el final Three se levanta sorpresivamente para cerrar fuerte con “Run Run Blood”, ecléctica, con un beat que no te suelta y cargada de energía como en los mejores momentos de la banda. “Destroyer” hace un excelente contraste al ser una pieza pop con un puente memorable. “Calling All” rescata su fino trip hop con múltiples versos pegajosos que te atrapan desde el principio. Posiblemente, la mejor pieza del disco.

Aunque Three tiene intensidad, se diluye debido a que carece de dirección y no logra sintetizar la esencia que ha hecho a Phantogram una banda memorable en la última década.

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