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Night Beats —  Myth Of A Man

8

Night Beats
Myth Of A Man

Heavenly / 2019

Artista(s)

Night Beats

Psicodélia (y algo más) con resaca de modernidad.

Con el todavía reciente nacimiento del festival HIPNOSIS los asistentes han podido constatar que hay una escena completa de blues de nueva generación, alterado por la psicodélia y el rock árido, con propuestas bastante interesantes, que mantienen viva la magia de estos géneros de tan antaño tiempo, pero que son completamente atemporales. Pues aquí tenemos prácticamente un nombre que representa rotundamente lo dicho y que yendo por su cuarto lanzamiento no hay mucho nuevo que decir pero sí mucho estilo por presumir para que el nombre de Night Beats siga siendo y se reitere como uno de los baluartes de este nicho.

Sobre la base de sus primeros tres álbumes, y específicamente por lo logrado en ese embriagador e hipnótico Who Sold My Generation, Night Beats o más bien su fundador y único miembro permanente Danny Rajan Billingsley continúa puliendo la mezcla, quitando escoria que dejaba un tanto indefinido el espectro y desempolvando el ambiente para conseguir una mejor presentación final sin sacrificar del todo la identidad forjada hasta entonces, quizá apostando a llegar a cantidades del público más grandes pero un salto necesario al fin.

Lo anterior se logra principalmente cuando ha podido afianzar sus más grandes influencias (menciona siempre nombres Roky Erickson y 13th Floor Elevators, Red Krayola y The Black Angels como las más evidentes) y se junta en el proceso con Dan Auerbach (The Black Keys) quien con una gran experiencia en el recorrido con su banda y participando hasta de productor de Lana Del Rey hace unos años, lleva a Danny Rajan por caminos más amplios y a la vez más claros como el soul, la americana y el folk, el mejor ejemplo llega en la recta final cuando la acústica de “I Wonder” o la sutil clausura de “Too Young To Pray”, ambas con sus adornos de metales y cuerdas conjunto a su cajón de madera en percusión son un nuevo nivel en la música de Night Beats.

Desde el comienzo se muestra este nuevo perfil mucho más esclarecido; un abanico acústico y un influencia soul en la voz para “Her Cold Cold Heart”, hasta el clásico rock inyectado por fuzz en “One Thing” con un estribillo que da algunos golpes brillantes remarcando su título. El toque de Auerbach está por todos lados (“Stand With Me” parece una canción de los primeros The Black Keys), algunas segundas voces llega a hacer pero nunca con afán de sacar a Blackwell y la banda del papel protagonista, sin embargo es evidente que para lo que el mismo Auerbach, esa balada casi honky tonk que probó con The Arcs, ha sido ocupada aquí en casos como “(Am I Just) Wasting My Time”.

Lo que obtenemos de Night Beats es una muestra de cómo algunos elementos musicales bien conocidos todavía pueden sonar frescos y nuevos (“Eyes On Me” es tan  años 60 con todo y su gran solo de guitarra pero con una claridad del siglo XXI excelente), especialmente si los rocías con letras oscuras, ecos sombríos y la voz con resaca de Blackwell, así, tendrá un nivel adicional de profundidad (“Footprints”). Y como lo he dicho al principio, hay todo una corriente de bandas de esta semántica que no tienen tanta atención pero que son capaces de alinear completo un festival; lo nuevo de Night Beats no postula para lo mejor de dicha escena pero si como una formidable puerta de entrada ella.

No es una revista, es un movimiento.