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Natalia Lafourcade — Un Canto por México, Vol. 1

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Natalia Lafourcade
Un Canto por México, Vol. 1

Sony Music (México) / 2020

Artista(s)

Natalia Lafourcade

Un canto por México: Corazón de marinero, ilusión de jaranero.

Suenan los rasgueos del arpa y la jarana. Nos vamos a navegar con los marineros de agua dulce, aquellos que besan y se van. Cantando al pie de tu ventana, pa’ que sepas que te quiero. Y es que olvidarte no puedo… ni podré, patria bonita. En el punto más crítico de la pandemia en nuestro país llega desde el cuatro veces heroico puerto de Veracruz una artista completa y con amplia visión, trayendo en esta ocasión algo más que un tributo, sino una carta de presentación al mundo acerca de nuestra música, aquella muchacha de esencia de luz nos regala Un Canto Por México, Vol. 1, que con su voz y su guitarra siempre trae felicidades. ¡Con ariles y mas ariles recibamos con aplausos a Natalia Lafourcade!

Ariles: Palabra usada frecuentemente en el estado de Veracruz. No tiene un significado claro, pero hace referencia a la acción de soñar despierto. Una ilusión. 

Como ciudadanos y amantes de la música sabemos a la perfección que nuestro folclor es un gigantesco abanico de culturas, tradiciones y por supuesto, sus sonidos. Basta con echarse un clavado al ritmo de las calles de nuestras ciudades y pueblos. Gracias a esto no es para nada una sorpresa que artistas extranjeros obtengan influencia de los matices de nuestra tierra, de su día a día y del impacto que generan nuestros colores. 

Es precisamente esta diversidad confabulada de la música mexicana la que se ofrece en 14 piezas que están sostenidas en dos ejes principales: El mariachi y el son jarocho. El trabajo logrado por Lafourcade resulta ser una reversión bien lograda de estilos con elementos inamovibles, como lo son los géneros regionales y el mariachi, puliéndolos lo necesario para no eliminar su verdadera esencia, haciendo que suenen frescos, creando paralelismos, mas no imitaciones.

Cabe mencionar que Un Canto Por México, vol. 1 es lanzado como un álbum con causa, al ser encargado de destinar sus ganancias para ayudar en la reconstrucción del Centro De Documentación Del Son Jarocho, en Jáltipan, Veracruz, que desgraciadamente sufrió cuantiosos daños a causa del terremoto que sacudió a nuestro país el 19 de septiembre de 2017.  

El disco contiene también una serie de colaboraciones con artistas de todos los géneros, Pasando por Carlos Rivera, Los Auténticos Decadentes, Jorge Drexler, Leonel García, Meme (Emmanuel Del Real), Panteón Rococó, y el apoyo del grupo de son jarocho Los Cojolites en cuatro canciones. 

La sensacional versión de “El Balajú / Serenata Huasteca” funciona como una obertura magistral y adentra al escucha por completo en el sonido de los dos ejes musicales que se proponen. A su vez, se nota el ímpetu plasmado en su elaborada producción, y  de paso toma distancia de otros covers a través de su propio re planteamiento – Recordando lo hecho por Luis Miguel en México Por Siempre – donde se genera un magnifico crossover entre el mariachi con los tremendos músicos que conforman a Los Cojolites

De inmediato la magia se apodera de los oídos con “Mexicana Hermosa” Compuesta por la misma Natalia – acompañada de la voz de Carlos Rivera. El ejercicio termina por ser un deleite desde el punto de vista instrumental y vocal, donde Rivera parece entender al 100% esta sintonía, gracias a su aterciopelado timbre, siendo éste adecuado para la exigencia en este tipo de duetos, y para satisfacer también las necesidades de la industria musical actual. La noche es buena para reconciliar los sueños (Guiño). 

Con unos arreglos de guitarra – De esos que hacen que se te enchine la piel – da comienzo el clásico del flaco de oro Agustín Lara, “Veracruz”, envuelto en un ambiente de bohemia, aderezado por un arpa, pero con la esencia del bolero romántico más puro. Contrastante cuando llega a percepción “Una Vida”, con una atmósfera más “A la José Alfredo” despachando desde el mítico Tenampa. Bella melodía con saborcito a mezcal. 

Pero cuando parece que puede venir por ahí una rola flojita… resulta que termina siendo todo lo contrario. La reversión de la exitosa “Hasta La Raíz” es una joyita. Si bien pareciera fungir más como un lado B de la canción original, esta pieza es un vendaval de matices por aquí y por allá, donde Los Cojolites con su poderoso toque y Los Auténticos Decadentes – Esencialmente participando en instrumentos secundarios – enriquecen por completo la canción. 

A estas alturas se puede notar con claridad que esta producción discográfica cumple con satisfacer distintas necesidades auditivas dependiendo de quien las escuche. Por una parte tienes melodías excelentes hechas para la radio, y por otro lado es un acercamiento genuino a una parte del folclore mexicano, dirigido hacia las generaciones más jóvenes; pero al mismo tiempo se agencia como un buen documento que va directo a las colecciones de los estudiosos del son y sus vertientes tan diversas. 

Con tintes un poco más clásicos “Ya No Vivo Por Vivir” – compuesta por el maestro Juan Gabriel – cuenta con la participación de Leonel García, y es sencillamente una carta de amor para que la dediques al amor de tu vida y le expreses lo enamorado que estás de aquella persona especial. Este dueto ni mandado a hacer, una buena elección para aprovechar las cualidades de García y su estilo romántico. 

Siendo esta cualidad otra constante en “Mi Religión” – Primer sencillo del disco – donde Natalia hace uso de su pulcro registro vocal y nos narra a través de una especie de corrido el vaivén de emociones que sentimos cuando nos encontramos con nuestro crush, donde el estribillo es la cereza en el pastel para tan buen track

Sorpresivamente nos encontramos de golpe con ritmos más chill en “Para Que Sufrir” a dueto con Jorge Drexler, un constante colaborador en la Carrera de Lafourcade, que no defrauda con su sobria interpretación. Por momentos parece que todo se transforma en un sabroso bossa nova para disfrutar. Chulada de arreglos en la sección de cuerdas, parecido a lo realizado en Mujer divina en 2012.

También hay tiempo y espacio para el sagrado bailongo, y no podría ser mejor que con una nueva interpretación de “Nunca Es Suficiente”. Si bien esta versión no se aleja mucho de la hecha por Los Ángeles Azules, si es un interesante tema que pareciera haber sido producido por nuestro querido Juanga, al jugar con la cumbia y estirar las cualidades del mariachi para darle un tempo mucho más dinámico – Introduciendo un acordeón en la formación– como solía hacerlo en sus épicos conciertos en el Palacio De Bellas Artes. 

Y de vuelta al zapateado del son y el crujir de las mandíbulas llega la magnifica “Sembrando Flores” a cargo de Los Cojolites. Otra joya que da orgullo con tan solo escuchar esos charangos y bombos en todo su esplendor. Con amor desde la huasteca veracruzana, con mucha sabiduría a salir al campo a buscar amores. 

Resulta increíble el toma y daca de sonoridades que la ganadora del Grammy ha impregnado en esta placa. Prueba de ello la encontramos en esta nueva adaptación de “Lo Que Construimos” al lado de Meme (Emmanuel Del Real) donde nos encontramos con una peculiar cumbia-ranchera melancólica, eficaz para soltar amores y seguirle echando limón a la herida. 

La cabida para la lucha social también está presente en Un Canto Por México, Vol. 1, con el himno que se convirtiera en una de las banderas de lo que fue el movimiento #YoSoy132. Y que mejor que complementar esta versión de estudio con otras voces populares como lo son los chicos de Panteón Rococó, que a través de la contribución de Dr. Shenka se reaviva la lucha por la libertad de expresión y la preservación de la igualdad. 

En esta recta final del álbum encontramos una bella melodía de añoranza y nostalgia. Porque cuando estas lejos de tu tierra es inminente entrar en el mood que propone “Mi Tierra Veracruzana” donde la cantautora genera un paralelismo entre el recuerdo de no estar en casa con la situación de aislamiento que todos estamos pasando actualmente. Y para cerrar con broche de oro la encargada de dar ese último toque de idiosincrasia nacional es ni más ni menos que “Cucurrucucú Paloma”, emblemática pieza del cancionero mexicano que hiciera famosa Lola (La grande) Beltrán y el ídolo del pueblo Pedro Infante. Casi a capela Lafourcade capta la esencia y la transforma a su conveniencia para brindar una adaptación minimalista pero igual de llegadora que la que escuchaban nuestros abuelos. Ay, que cabrona la desdicha, si es cierto. 

Después de este descomunal paseo por nuestras raíces e inminentes fusiones con lo contemporáneo es muy puntual mencionar que en consecuencia de la ausencia de nuestros viejos ídolos estos deben ser cubiertos de una forma digna, y la representación de Natalia Lafourcade en nuestra música es más que latente. La veracruzana alza con convicción la mano y se afianza con este homenaje para ser tomada en cuenta como una de las sucesoras para la difusión de la música regional mexicana, gracias a este y a sus anteriores trabajos con tradición latinoamericana y su homenaje a Agustín Lara

Sin duda alguna el maestro Óscar Chávez (QEPD) estaría muy satisfecho al ver este acto de preservación de nuestras raíces musicales, justo como él solía hacerlo, y fue el sello característico de su destacada carrera. Es así como se cumplen los ciclos, unos vienen y otros se van, dejan huella y se afianzan en lo alto. No queda más que cantar, porque la causa se baila al son de las guitarras, allá donde zarpan los marineros con ilusión de jaranero.

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