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La hora de la sombría oscuridad

La hora de la sombría oscuridad
La hora de la sombría oscuridad

Bella Union / 2014

Artista(s)

2:54

26/Nov/2014

Tengo un prejuicio con las bandas compuestas únicamente por mujeres debido a que la mayoría de éstas carecen de voces particulares y peor aún, pocas veces se esfuerzan por hacer más de lo medianamente posible.

De hacer un diagnóstico rápido a The Other I, el nuevo álbum del dueto de hermanas compuesto por Colette y Hannah Thurlow, bastaría con decir que son la versión modestamente mejorada y menos aburrida del insípido y soso Warpaint, con quien ya han estado de gira.

Se puede tomar como una progresión adecuada los rasgos de post-punk y shoegaze descendentes de los 80, mismos que han mostrado desde su homónimo álbum debut. Haber sido teloneras de las ya mencionadas Warpaint, por lógica, ha conducido a 2:54 a lo que The Other I presenta: un sonido oscuro y tormentoso con sede en un ambiente sombrío.

En "Orión" y "No Better Prize" se puede apreciar una escala de calidad que va de bueno a mejor. En estos temas hacen intersección la tristeza y la oscuridad general del registro como un todo, con una gran intensidad musical. No obstante, "Crest" no se reserva nada, dejando el miedo a un lado y despuntando tanto en batería como en guitarra con movimientos furtivos que logran romper por completo la esterilidad de un álbum cuya gran cae en la forma menos consistente del estilo y género.

Sin embargo, no podría terminar sin mencionar que las hermanas Thurlow poseen más aptitudes que solo hundirse en su espectro. Las voces tenues y armonizadas de la pareja se entretejen de forma acogedora en el tema "In the Mirror" que, aunque poco relevante, es un momento exquisito del álbum, así como la casi country "The Monaco".

Es impresionante la capacidad del dúo para crear estados de ánimo, casi siempre deprimentes, con sólo sus guitarras. Hecho que queda comprobado con "Raptor", un tema en el que se van desde lo monástico, atravesando elevamientos épicos, hasta devolver esa chispa de furia a la guitarra, tambor y bajo.

Sería prematuro condenar a 2:54 de por vida al anonimato, ya que al parecer podría haber un responsable de haber encadenado sus habilidades a un estilo que no va con ellas del todo y que, por supuesto, limita su potencial.

Por momentos, The Other I se vislumbra como lo que la banda puede llegar ser y da una muestra de lo que es capaz de lograr.

No es una revista, es un movimiento.