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Knxwledge —  1988

8

Knxwledge
1988

Stones Throw Records / 2020

Artista(s)

Knxwledge

Escultura sonora.

Knxwledge presenta en un acercamiento de mezclas de cualidad omnívora, 1988 referenciando el año de nacimiento del artista residente de Los Ángeles. 

Disipando los límites entre un track y el siguiente, los umbrales que adentran hacia una nueva combinación de hip hop, R&B, lo-fi y muy de repente un tinte de gospel (como sucede en “Listen”), se vuelven suaves innuendos, así flotamos de track en track

La segunda entrega de Knxwledge, manifestada como álbum oficial, es una niebla de cuasi demos cortos, siento la canción más larga de de un poco más de cuatro minutos. 

La manera en que cada una de las 22 pistas se entrelazan y juegan entre ellas, con pequeñas conversaciones entre medianeras nos recuerda a un sueño o una fantasía en donde volamos por diferentes paisajes pero siempre al final regresando al punto de partida. 

1988 mantiene un mood melancólico durante todos sus 37 minutos, haciendo referencia a entrevistas del pasado y sonidos que transportan a un R&B de los años 90. 

El álbum abre con “dont be afraid en donde samplea “Surrender” de Kut Klose en un loop juguetón con voces alteradas que las convierten en sonidos casi infantiles, que recrean una imagen de un Michael Jackson temprano. 

Knxwledge utiliza esta misma fórmula para “amansloveislife_keepon, ahora con un sample de “Keep On”, de nuevo de Kut Klose, arreglando el ritmo con instrumentación en lugar de las armonías originales de la canción de 1995, donde al mismo tiempo, con este cambio, referencia vagamente a “Remind Me” de Patrice Rushen.

Knxwledge se caracteriza por su juego eterno con la voz humana, prestando atención a sus distintos contornos, colores y texturas.

Las delicadas percusiones en watchwhoukallyourhomie son olas con melodías suaves y versos que traen a la mente a un Kanye West de The College Dropout.

El músico en cuestión parece fascinado con por la manera en que la voz se estira o encoge y genera así nuevos ambientes y atmósferas al combinarse unas con otras. 

Mientas que los ritmos y melodías de 1988 son extremadamente hipnóticos y extravagantes, no hay mucho que lo diferencie del resto de sus múltiples entregas anteriores, se puede decir que es un Knxwledge bastante clásico, que se mantiene como un prolífico escultor de sonidos, o como un niño curioso que juega con las diferentes formas que la música puede tomar.

No es una revista, es un movimiento.