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Fryturama — El Mutante Más Lindo

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Fryturama
El Mutante Más Lindo

Fryturama / 2020

Artista(s)

10/Jun/2020

Y tú, ¿Qué mutante eres?

Él decía que partíamos a gran velocidad, aunque yo sentía un paso lento en cada arranque. Ella presumía que todos esos planetas los ubicaba, mientras yo me quedé perdido en el primero. Qué es difícil navegar con un extraño terrestre. Por más lindo que sea, es complejo mantener su paso.

Aunque ya nos encontramos en otro año –y sumamente sorpresivo, a decir verdad–, parece que fue ayer cuando Fryturama nos ofreció Transparente. Ahora, Fryda Magaña y Arturo Tranquilino regresan para entregarnos El Mutante Más Lindo. Un EP trabajado con Carlos Serrano en producción, Lou Ros en la masterización y respaldado por Doberman y Amigos Records: 25:2 minutos de un viaje al espacio inexistente; justo y necesario para un encierro obligatorio.

Un trabajo de seis tracks en donde los músicos mexicanos demuestran nuevas técnicas electromusicales con su CuteNoise, como ellos denominan su arte. Sin bien es cierto que Fryturama ha adoptado un estilo propio –dejando de lado las influencias–, en esta nueva entrega Fryda y Arturo alcanzan una mezcla anárquica y que, sin previo aviso, nos mantiene en un flote con el/la mutante desconocido/a.

Como un canto de aves mentirosas, despegamos en un cohete fantoche y falso que nos traslada al horizonte espacial que murmuraba el nombre del álbum. “Siempre es bueno verte”, el primer track del material es solo un coro angelical que envuelve en un suspiro prodigioso; en su final, un botonazo sintetizado (como un vocal de barco) te anuncia el despegue.

Ahí, “Amigxs” llega en segundo lugar abriendo la puerta del viaje. Una canción ruidosa y desesperante, que trasciende los horizontes que en su momento el mismo Fryturama pintó. Un tema que conjunta instrumentos inexistentes y a su vez tan llenos de realidad donde el coro resulta lo más melodioso de esos tres minutos y ocho segundos. Y como una pausa necesaria, iniciando con bajeos cómodos, “Sigo atrás” es el tercer tema que tranquiliza el ambiente. Es aquí donde el cohete fantoche solo flota en el desierto ficticio, en donde un sintentizador melodioso y un golpeteo de percusión alimentan el desliz; una guitarra eléctrica colorea el ambiente, ¿qué dibuja? Lo que tú le dictes.

Hay brincos, no rotundos pero marcados, en cada canción. Saltar de “Me congelo” a “Ana” (track 4 y 5) en un acto aborrascado: en el primero la mezcla de sonidos es cómoda, como cantos cándidos pero al llegar al siguiente tema, el desconecte resulta agresivo: un palpitar de bajos, una cuerda con el mismo acorde y la frecuencia vocal encorando un ritmo, resulta lo más abusivo y atascado del EP. Un track de 3:32 minutos que no para, no se detiene, no te lleva a ninguna parte y al mismo tiempo, recorres todo el panorama espacial.

Y el final llega. “Hace calor” es el honorable que lo concluye, la canción más larga y, a mí propia consideración, apreciable lector, el arte más admirable de los mexicanos Fryturama. Una canción asimétrica que conjuga bien los pocos y/o excesivos ritmos y sonidos que el dúo ha sabido manejar; un coro amigable abrazado por el sintetizar partidario. ¡Sonidos que te hacen sentir en confianza! Un track que puedes repetir las 12 horas del día y el viaje será distinto. Es un despegar del suelo al espacio y de regreso, una coartada de inspiración. Es la demostración más clara.

¿A dónde vamos? – pregunté. Y descubrí, en el cierre de este trabajo, que el mutante más lindo es de dos cabezas.

¿Y tú, qué mutante eres?

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