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Andrew Bird — Echolocations: River

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Andrew Bird
Echolocations: River

Muffet Music Co. / 2017

Artista(s)

Andrew Bird

El espacio en la música y la música en el espacio.

Cierra los ojos: verás un río lleno de vida y música; es el sonido del agua que corre y forma un paisaje.

En este lugar fantástico, entre ecos y armonías, encontrarás a Andrew Bird jugando con su violín y el espacio.

En River, segunda entrega de su serie Echolocations, Andrew Bird convierte al ruido ambiental en la base de todas sus melodías. Grabado bajo el puente de Glendale-Hyperion en el Río de Los Ángeles, el nuevo disco de Bird nos lleva a un mundo cuasi submarino con sus creaciones que se desarrollan entre el agua y el eco del concreto.

Desde la primera canción “The Cormorants” aparece el violín de Bird como personaje que se presenta antes de iniciar un monólogo. A primera instancia una técnica impecable delata su formación como violinista clásico. Después, resalta lo que lo hace único: sus pizzicatos (cuerda punzada), el rasgar su violín como si fuera un ukulele, su forma especial de crear múltiples capas musicales gracias a diversos pedales y loop stations.

No olvidemos su característico y melódico silbido, hilo conductor que cuenta historias a través de notas largas y dulces como si de un flautín se tratara.

Hace dos años, en el 2015, Andrew Bird se planteó la idea de componer y registrar obras en escenarios acústicos no tradicionales, naturales y urbanos. En un principio buscaba observar cómo el contexto y sus sonidos naturales influyen en el proceso creativo de la música. En esta ocasión, con el equipo adecuado, logró hacer de un río debajo de un puente una suite de cámara ambiental.

Lograr que un sonido independiente en el ambiente forme parte de una composición depende de varias cosas. Por un lado, basta con escuchar. El sonido existe porque somos conscientes de él. Una vez que nos damos cuenta, podemos utilizarlo como materia prima para la creación.

Por otro lado, depende de cómo lo interpretamos e interactuamos con él. A través de sus múltiples experimentaciones sonoros, Bird nos acerca así a un nuevo entendimiento de la relación música-imaginación sonora ya que nosotros tratamos de interpretar la música que oímos y su vez esta fue compuesta cuando Bird interpretaba lo que oía en el lugar.

De ahí nace Echolocations, una serie de documentos sonoros dividida en cinco entregas: Canyon, River, City, Lake, y Forest.

Queda claro que este es un álbum para fans, pues no todos reconocerán el uso de melodías pasadas como “Roma Fade” en la mezcla de este nuevo universo. Como esta, Bird re utiliza varios temas tempranos y recientes para atacarlos desde otro enfoque.

En este álbum, Andrew Bird llega a ser amo y maestro de su sonido. Podemos decir sin lugar a duda que es una verdadera consolidación de varios años de búsqueda en sí mismo y de la experimentación continua que lleva a generar canciones a partir de una célula. La evolución es notoria: Andrew Bird se ha encontrado a sí mismo al perderse en el espacio.

No es una revista, es un movimiento.