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Entrevista con Spiritualized

Entrevista con Spiritualized

La belleza absoluta que habita el caos: entrevista con Jason Pierce de Spiritualized.

Es medio día para nosotros. La última semana ha estado llena de altibajos tras la gran sacudida y en el ambiente aún se respira cierto aire de desconcierto que busca a toda costa regresar a la normalidad. Del otro lado de la línea la voz de Jason Pierce, fuerza creativa detrás de la banda inglesa Spiritualized, se sumerge en profundas cavilaciones mientras habla con nosotros acerca de la música, la industria y su impulso creativo.

Lo primero que se le escucha decir con tono serio y de gran respeto es: “¿Cómo está todo por allá?”. Tras dar una breve explicación de la situación en la ciudad, nos disponemos a comenzar formalmente nuestra charla.

2013 fue el año que por fin permitió al público mexicano entregarse a la lisérgica mezcla de rock and roll, blues, góspel y psicodelia que caracteriza el sonido de Spiritualized. “Nos tomó 35 años poder hacer un show en la Ciudad de México y lo logramos hace un par de años en el Teatro de la Ciudad, tocamos para una hermosa multitud. Me impresionó la cantidad de gente que parecía conocer nuestra música ¿sabes?, nunca antes habíamos estado allá y sin embargo para muchos parecía algo realmente importante. Saberlo me hizo sentir realmente –no encuentro la palabra– agradecido”.

Pierce no es un músico como todos, o tal vez es como todos deberían ser. Para él crear tiene que ver con un minucioso y exhaustivo proceso que lo absorbe por completo cada vez que compone un disco nuevo. “Crear buena música significa invertir tiempo. Buscar aquello que hace disminuir o acelerar la velocidad de tu corazón, aquello que te lleva a un lugar al que no puedes ir con ninguna otra de las artes. Para ello, es necesario profundizar y llevar al límite las ideas, expresarlas de la mejor manera posible”.

El paso de una ambulancia lo interrumpe, y tras una breve pausa la conversación continua. “Para mí la belleza consiste en convertir aquello que es personal –los pequeños detalles– en algo universal… La acción de enamorarse, desenamorarse, experimentar cualquier tipo situación, debe dejar de tratarse de mí para convertirse en la experiencia de los otros. Busco encontrar eso que se despierta cuando escuchas a Jimmy Scott, o escuchas –no lo sé–, la voz de Sam Cooke por primera vez; esos momentos hermosos que están fuera de todo y que se vuelven muy especiales”.

Cada disco de Spiritualized está íntimamente ligado a la vida de Jason y a través de historias de drogas, amor, rupturas e imaginería religiosa, cada pieza es delicadamente confeccionada cuidando hasta el más mínimo detalle. Basta decir que por ejemplo, su último álbum Sweet Heart Sweet Light (2012) fue compuesto mientras recibía quimioterapia para curar la hepatitis C que contrajo en aquellos días donde el culto a las substancias ilegales lo era todo.

Desde hace un par de años la obsesión de un nuevo disco se ha puesto en marcha drenando cada gota de energía. Jason nos habla de este arduo proceso con la emoción de aquel que se sabe a punto de llegar a la meta. “Han sido años trabajando duro para lograr hacer este disco. Cuando comencé a componerlo pensé que quizá sería el último que haría y quería que fuese un material que realmente valiera la pena editar. Me da la impresión de que hay mucha música allá afuera arrojada sin demasiada consideración".

"Ahora estoy en mis cincuenta y siento que el rock and roll es una cosa de personas jóvenes. En este álbum quise reflejar quién soy ahora –a estas alturas no pretendo hacerme pasar por un joven–. Otra cosa es que me gusta es componer discos que abarquen toda la música que amo, desde Kraftwerk, hasta Suicide, pasando por The Stooges, Jimmy Scott, Sam Cooke, la música gospel, el free jazz, pero todos esas cosas ya fueron magistralmente creadas. Así es que traté de ir hacia una dirección que englobe todas las cosas que me gustan, pero que también tenga su propia razón para existir. Es difícil hablar de ello, pero más que nunca en mi vida, este disco tiene que ganarse el mérito de estar allá afuera, de otra forma simplemente estaría contribuyendo a la tonelada de producciones sin sentido que existen hoy en día”.

No podemos dejar pasar el hecho de haber leído un sinfín de entrevistas en donde mencionaba que quizá este era su último disco y con cierto temor incrédulo preguntamos si realmente estaba convencido de ello. “En su momento dije eso, ahora no lo sé, sin embargo, está claro que me significa muchísimo esfuerzo hacer discos en una época en la que parece que la gente no quiere invertir mucho de su tiempo o dinero en ese proceso. Por otro lado comienzo a cuestionarme sobre el hecho de invertir tanto tiempo haciendo cosas nuevas cuando el público solo quiere escuchar el viejo material. Es en la única forma de arte en la que eso sucede. He puesto tanto esfuerzo en este material y estoy tan cerca de terminarlo que ahora ya no sé de qué se trata. Parece ser un disco bello que fue llevado hasta el punto que yo quería, pero ignoro qué lugar ocupa en el mundo de la música actual”.

En este punto, el panorama se expande y de pronto la voz experimentada de alguien con más de 20 años en el mundo de la música habla sobre el incomprensible momento que atraviesa la industria. “No había pensado mucho en ello últimamente, pero parece ser que todo el mundo es parte de la industria del entretenimiento ahora. Antes había una alternativa genuina a eso, existía una especie de manistream, pero también la posibilidad de rascar en la superficie para encontrar algo más especial. Ahora todo el mundo forma parte del line up del mismo festival, de la misma industria. Nunca me he sentido conectado con eso, pero no sentirse conectado con la posibilidad de algo distinto es igualmente confuso, un lugar extraño para estar”.

El nacimiento de un nuevo álbum trae consigo un proceso de transformación profundo, sobre todo cuando se traspola a los escenarios, a propósito Pierce comenta. “Siento que estoy pasando por una etapa de transición ¿sabes?... Spiritualized tiene un nuevo álbum listo para estrenarse el siguiente año, mientras tanto todo seguirá transformándose hasta que finalmente tome su sitio.

Antes de partir decidimos terminar por el principio, y preguntamos con curiosidad cómo fue que comenzó su transitar por el camino de la música. Un suspiro se escapa y los recuerdos pronto nos invaden. “Solía tocar la guitarra cuando era pequeño, y luego, cuando tenía catorce compré este álbum de Iggy (Raw Power) que realmente cambió mi vida. Supe que me dedicaría a la música en ese momento.

Lo recuerdo claramente hasta la fecha; solían vender discos en la farmacia de Kennett cuando era un niño. Ahí estaba yo en la farmacia, y ahí estaba Iggy con sus pantalones plateados y su gato salvaje pintado en la espalada… simplemente me enamoré. Parecía que había descubierto esta extraña gema de la que nadie más sabía. El rock and roll se trata de colgarte una guitarra al cuello y tocar lo más fuerte que puedas mientras exploras el sonido; me siento afortunado de haber encontrado eso temprano”.

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