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Entrevista con Mabe Fratti

Entrevista con Mabe Fratti

Paraísos sonoros y abrazos sonoros que viajan en el aire.

Mabe Fratti es una mujer que sabe mirar hacía adentro. Que se sumerge, y a través del sonido de su cello va tejiendo junto con su voz, universos oníricos que abrazan al escucha, arropándolo en su propias fantasías.

Hace unos días ha parido un universo nuevo llamado Será que ahora podremos entendernos. Disco editado por Tin Angel Records, en donde Mabe de la siguiente premisa:

Comunicarte con otros, y contigo mismo nunca es simple. Es un deseo absurdo querer ser comprendido del todo, aún así insistimos en que así sea pues tenemos un deseo humano por conectar”.

En su constitución también existe la crisis y el desconcierto, un corazón roto y el proceso de ser sanado. Los días comenzaban temprano en “La Orduña” una fabrica abandonada cerca de Coatepec en donde ella y otros artistas, compartieron parte de ese paréntesis que la pandemia nos obligo a hacer en nuestra antigua realidad.

Abrir los ojos rodeada de naturaleza, posiblemente sentir el abrazo cálido del sol y caminar a la cocina por un café caliente. Despertar para ir al abrazo de su cello y abandonarse al impulso creativo.

“En la Orduña generé una disciplina de levantarme temprano todos los días y como había tantos cuartos deshabitados pude armarme uno que fuera exclusivamente un estudio para mí. Eran dos casas que estaban separadas, entonces todos los días me levantaba, me hacía mi café y me iba directamente al cuartito. Mi disciplina consistía en estar en ese espacio, disponible para ver si pasaba algo.

Paralelo a eso estaban todos mis amigos músicos siempre pendientes: '¿Qué estás haciendo? A ver, toquemos'. A veces llegaba Concepción Huerta quién también estaba viviendo allá y grabamos algunos videos. El trip era súper activo creativamente y había conversaciones interesantes todo el tiempo. Tajak estaba mezclando su disco, entonces y de pronto me decían '¿quieres escuchar la mezcla?', yo les enseñaba lo que había estado haciendo, era una retroalimentación constante. Era súper ideal ese lugar”.

Durante un mes, Mabe habitó ese espacio de creatividad alejada del caos y la desolación citadina. “La verdad es que en la ciudad había tenido momentos de pura ansiedad, todo estaba muy vacío y raro. De pronto al llegar a La Orduña estábamos tocando música todos los días, y un día saqué la primera canción… El 80% de Será que ahora podremos entendernos lo hice ahí, y grabé un par de temas en la Ciudad de México. Por ejemplo, hice una canción llamada 'En medio' con Hugo Quezada en su estudio, y la otra la llamada 'Cuerpo de Agua', la hice el día que un tío murió por COVID. En ese entonces supongo que me sentía muy mal y  salió esa canción. Es súper densa, muy triste.”

El arte habla abiertamente de aquel que lo crea y expone en sus entrañas los ingredientes que lo componen. El último año ha sido un verdadero torbellino y para Mabe no fue la excepción.

“Pasaron varias cosas, yo estaba regresando de gira en Europa y ahí me despedí de mi ex pareja. Él se iba a quedar a vivir allá y yo me venía de regreso. Tenía la idea de que podía verlo de nuevo en algún momento, pero con la pandemia todo se volvió súper borroso. Tuve esta ruptura y yo no sabía a qué iba a llevar,  aunado a eso estaba pasando toda esta cosa a nivel global…

Obviamente muchos estuvieron en la misma posición en la que yo estuve, creo yo. Muchos planes se cancelaron, había mucha incertidumbre en general, lo que me estaba generando demasiada ansiedad … llegar a un espacio con amigos fue muy liberador, había una comunidad que me hizo relajarme.

Entiendo que en el momento en que hice 'Cuerpo de Agua' había una tensión muy fuerte con respecto a lo loco que es esta enfermedad. Pero por otro lado, yo no puedo crear realmente si estoy muy ansiosa, mi cabeza se vuelve muy borrosa. Estar en La Orduña fue tan alivianador que pude abrirme de una forma mucho más versátil en este disco”.

En el espacio creador, el artista recupera las fuerzas, se drena a través de su mundo de fantasía.

Para mí ese espacio de fantasía a la hora de estar creando es de mucha paz y serenidad … Como que se me olvidan muchas cosas. Me vuelvo extremadamente intuitiva y entra en mí una confianza muy fuerte. Sí  tengo ansiedades o inseguridades, y es algo que está muy presente a la hora de crear, se me olvida que están ahí.  Se convierte en una onda de abrirme y no preocuparme”.

En un mundo de acelerada transformación salta al odio la permanencia. En el trabajo de Fratti un elemento recurrente  es el loop, y a través del mismo, la construcción de paraísos sonoros que se van resignificando en la suma de nuevos elementos. Sobre esos pequeños motivos Mabe narra sus historias.

'Aire' es como un loop  infinito. Eso viene de una limitación técnica que tuve cuando la creé, que tenía que ver con que solo iba a usar un looper y los graves de mi cello  y con eso tratar de construir algo. Y me gustó el loop, me recordaba a una pieza de Arvo Pärt que me gusta muchísimo. La hice en el 2017, por ahí… Regularmente llego a esos espacios de repetición de una forma muy intuitiva.

Últimamente he estado pensando que… y es que ha pasado mucho tiempo desde la creación de este disco, lo compuse el año pasado… que quiero explorar otros mundos que ya no sean tan loop. Me encanta el espacio contemplativo que genera el loop y es el lugar al que llego intuitivamente, pero me gustaría explorar otros lugares”.

Mucho del trabajo de Fratti parte de la improvisación, ese juego impredecible donde casi todo puede suceder. “Cuando vine a México por primera vez, estuve en contacto con gente que hacía improvisación y eso me despertó una extrema curiosidad. Recuerdo que un día dije: 'Bueno ya, tengo que aprender esto bien, porque me encanta la improvisación y quiero saber qué onda'. Entonces le hablé a un músico que se llama Gibrán Andrade para que fuera mi sensei, y empecé a explorar ese lado. Me di cuenta que tenía que ver muchísimo con esta onda del autoconocimiento, con saber cómo es que tu intuición se representa en algo tan abstracto, que también es espiritual, y al mismo tiempo es una representación de algo que es real y muy verdadero. La improvisación se me hace una rama de la música muy interesante, que siempre me gusta explorar. Pero por el otro lado, también compongo, ordeno las cosas finalmente (risas)”.

El orden de Mabe es poco convencional, sus canciones están vivas, narran una historia en constante movimiento y cada una de ellas enseña con claridad que ha nacido del mismo universo sonoro.

“Siento que en este disco mi paleta de colores es bastante evidente, independientemente de que haya energías distintas. Por ejemplo, la primera canción 'Nadie Sabe' es como muy feliz. O está 'En Medio' que yo siento que es muy contrastante, tiene pitchs y mucha reververación en la voz. Pero a la hora de pensar en esos colores, los acordes, los intervalos, como que todo hace parecer que pertenecen al mismo mundo. Son colores que estuve buscando en ese momento asumo. Me encanta encontrar una riqueza armónica cuando estoy componiendo.

Con respecto a la estructura de las canciones, es algo que sólo va sucediendo. Una vez que ya tengo punto de partida, cada decisión me lleva a la siguiente. Y armónicamente también, por ejemplo, estoy cantando y de la nada se escucha algo que me hace pensar '¡Ah, esto es lo que tengo que sonar!'.. O como que tengo una gaveta de ideas… puedo partir de un ritmo, o usar un bloque total de sonidos de insectos y  de eso hacer un ritmo, son  herramientas que voy sacando a lo largo del proceso”.

El tiempo corre de prisa, y sin notarlo Mabe y yo llevamos más de media hora charlando, sin querer partir, lanzo la última pregunta ¿Cuál es, o debería ser la función del arte en estos días?

Siento que cada quien tiene un discurso, hay gente que usa su arte de una forma muy activa políticamente, pero yo considero que lo que yo hago tiene que ver más con apelar a la emoción. Me gusta jugar con la idea de generar tensiones entre la incomodidad y la comodidad. Considero la función del arte como algo súper espiritual, me gusta la idea de que algo te abrace… que algo que está en el aire te abrace. Mi intención es poder llegar a un lado muy emocional e introspectivo. Abrazar a través de las ondas del sonido. O llegar a un lugar del corazón del otro, porque yo también me estoy abriendo. Es algo demasiado personal e íntimo”.

La ventana que hemos abierto para comunicarnos se cierra, y me quedo pensando en la presencia de la música en nuestras vidas, en el abrazo sonoro del que habla Fratti, y como durante estos días su compañía nos ha servido, en más de una ocasión como un refugio a prueba de males. Agradezco que haya artistas honestas y dispuestas a exponerse transformarse al crear como Mabe, porque en su arrojo, están los abrazos sonoros que cobijaran a alguien en el futuro.

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