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Entrevista con Cornelius

Entrevista con Cornelius

Foto Ryo Tanahashi

Cornelius: La alegría de vivir.

La cultura japonesa siempre ha sido vanguardista por excelencia y ha influido a las civilizaciones desde tiempos inmemorables, ya sea en la ciencia, la lingüística, la agricultura y las artes. Pero, de vez en cuando, también toman un poco de lo que Occidente ofrece. Prueba de ello es el bello y mágico mundo que ha creado Cornelius con su música, que se ha nutrido de la vitalidad y la nostalgia nipona al igual que de las armonías de Brian Wilson, el reverb pesado de The Jesus & Mary Chain y los experimentos urbanos de Beck.

Cornelius, el seudónimo empleado por Keigo Oyamada tras el fuerte impacto que tuvo en su vida El Planeta de los Simios, se especializa en crear sonidos bailables y entrañables con ayuda de ruidos ambientales, texturas y tonos tan minimalistas que pueden basarse únicamente en la corriente de un río o en el flujo del viento.

Tras algunos intentos fallidos, Cornelius vendrá por primera vez a tierras aztecas a impartir cátedra musical de una manera surreal y divertida. Platicamos con este celebrado artista previo a su participación en la novena edición de NRMAL.

“Hace 10 años que lancé Sensuous y quería lanzar otro disco, pero había pasado mucho tiempo en lo que trabajaba en varios proyectos… y una vez que dichos proyectos se asentaron entonces pensé enfocarme en trabajar y terminar mi nuevo material. Mientras tanto, estaba grabando, produciendo y saliendo de gira con un proyecto alterno que hice, llamado salyu x salyu. Además de eso, también grabé con Yoko Ono y fui miembro de Plastic Ono Band para sus giras. También grabé y salí de gira con una banda que armó Yukihiro Takahashi llamada Metafive, que incluía a personas como Yoshinori Sunahara (de Denki Groove) y Towa Tei (de Deee-lite). También hice la música para Ghost in the Shell: Arise y contribuí para un show educativo para niños en Japón”, afirmó el artista.

Uno de los leit motifs recurrentes en la música de Cornelius es la presencia de sonidos naturales para resaltar la temática de un disco, como lo fue el agua en Point. En este caso decidió recurrir a un trémolo para hilar todas las canciones. “Ya había empleado un tremolo desde antes, pero hallé que había una conexión con todas las canciones que estaba grabando, y además se sentía bien al escucharlo”, recalcó.

Muchos pensarían que Cornelius es un músico que se nutre de innumerables fuentes artísticas para la creación de un material, pero prefiere retomar las experiencias y sensaciones de su vida diaria para darle vida a sus composiciones.

“No hubo una influencia específica, pero las vivencias que me ocurrieron a lo largo de todos los proyectos en los que trabajé de alguna manera influyeron más, junto con todo lo que me rodeaba. Pero algo que sí quedó muy plasmado en mi mente fue el arte del disco. Lo hizo mi tío y data de una exhibición que hizo hace 10 años. Pensé que se vería increíble en mi nuevo disco, y tenía las imágenes muy presentes en mi cabeza al hacer las canciones”, declaró.

Foto Ryo Tanahashi

¿Cómo toma forma el mundo multicolor de Cornelius al entrar al estudio?, ¿Acaso juguetea con los sonidos o persigue una alquimia compleja que solamente tiene sentido si uno indaga en su cabeza?. “Usualmente voy al estudio a mediodía y empiezo a trabajar con mi ingeniero [Toyoaki Mishima]. Intentamos varias cosas y seguimos trabajando con ellas por días y días. Entonces es cuando la música empieza a crecer”, describió. “En los casos de Point y Sensuous, la música era más ‘plana’ y no se enfocaba mucho en las emociones o la melodía, pero esta vez me interesaron más y me fui por ese camino”.

Desde su primer disco, The First Question Award y sus obras cumbre, Fantasma y Point, hasta su disco más reciente, Mellow Waves, Cornelius ha sido punto de referencia obligada al hablar del género japonés shibuya-kei, una corriente musical bautizada por los periodistas especializados que atrapa algunos elementos kitsch y los combina con orquestas, música lounge, jazz y soul.

“En lo que a mi concierne, ese nombre solo trataba de música realizada en el área de Shibuya de 1993 a 1998. Pero también es algo que la prensa inventó y nada que los artistas consideraban que describiera su trabajo”, aclaró.

Entre tantos proyectos y colaboradores, Cornelius no se ha quedado dormido en sus laureles. De hecho, la lista es tan ecléctica que seguramente hubo algunos experimentos curiosos e inusuales que también merecen una mención especial.

“Una vez, durante un show con la Plastic Ono Band, Yoko Ono y Lady Gaga estaban en el escenario haciendo lo suyo y las cosas empezaron a subir de tono. Ambas se subieron encima de un gran piano y de repente tenía la entrepierna de Lady Gaga directo en mi cara y no dejó mucho a la imaginación. Iggy Pop estaba junto a mi viendo todo y riendo sin parar”, recordó.

Esta no es la primera vez que Cornelius tenía contemplado visitar México. Hace 10 años venía dispuesto a deleitar a propios y extraños con su vibrante show, pero cierto acontecimiento insalubre que azotó a nuestro país impidió que eso sucediera.

“Sí tenía planeado tocar en México, allá en 2008, pero justo antes de partir nos negaron la salida, y el festival en donde íbamos a estar fue cancelado por un brote de influenza, por lo cual ahora podremos estar finalmente en México”, contó emocionado. “Y después seguiremos de gira. Tengo también planeado lanzar una canción para una exhibición en Japón y parte de la música que he compuesto para el show infantil, entonces será un buen punto de partida”.

Cornelius se presentará en el Festival NRMAL el sábado 3 de marzo a las 23:00 en el escenario Blue.

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