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MUTEK.MX 2017: Nocturno 2

MUTEK.MX 2017: Nocturno 2

CORTESÍA
MUTEK / Feli Gutiérres

Detalles

Organización

Producción

Ambiente

La mejor experiencia visual en MUTEK desde Amon Tobin a manos de otra leyenda.

En la segunda y última noche de la edición 14, la producción de MUTEK.MX dio sus mejores esfuerzos en todas las ramas y extensiones posibles. El acceso y los servicios fueron aún más rápidos que la noche pasada, destinando el tiempo en su totalidad a la contemplación.

Los representantes latinoamericanos Transgesorcorruptor (MX) y Sol del Río (AR) ocuparon la Sala B, con visuales que graficaron túneles y geometría digital respectivamente. El sonido de la argentina Del Río se suma a Lee Owens y Kraviz en la excelencia femenina del festival, reviviendo la potencia de Holly Herndon y Jlin en la edición de 2016, mientras que los mexicanos lideraron la experimentación instrumental enfocándose en la construcción de espacios acústicos electrónicos.

La sala A desbordaba energía desde la presentación de Telefon Tel Aviv, el acto más amigable dentro de todo el festival por su dosificación mínima de pop en su ambient techno. De cualquier forma, su amabilidad sónica no debe confundirse con chessy music; el estadounidense logró encender tanto como la propuesta quebequense Musique Nouvelle, la cual dejó una innegable sensación de agradecimiento respecto a sus cualidades creativas por parte del público.

En el escenario C, LCC (LasCasiCasitone) provocó las respuestas más empáticas del público en contraste a los actos anteriores con su techno cinemático, aun cuando una de sus integrantes no pudo atender. Esto no es resultado de presentaciones mediocres del mexicano Egroj o de Orphan Ann; su relevancia se mantuvo al estándar del cartel, pero al igual que en Nocturno 1, aun parece que la cultura digital debe reforzarse mucho más antes de lograr un impacto concreto en la audiencia y en su disposición contemplativa.

Thomas Fehlmann merece una mención honorífica por dar la mejor presentación durante la primera mitad de la noche. En su presentación como The Orb exaltó el medio ambient y expandió la calidad de las presentaciones del mismo género en nuestra ciudad, pero como solista, Fehlmann demostró ser uno de los productores más importantes dentro de su generación. La presentación demostró cualidades técnicas en sus métodos audiovisuales y a sorpresa de lo aparentaría ser un show que solo tendría un par de espectadores, tuvo la sala llena y lista para Leafar Legov, único miembro de Kettenkarussell presente.  Para entonces, la elección del ambient house de la sala B a punto de explotar competía con el imperdible set de Squarepusher; el público se dividió. Aquellos dispuestos de seguir bailando a una cantidad de bpm "sana" permanecieron con el acto de Dinamarca, pero si buscabas la furia digital característica de los actos del Nocturne 2 en MUTEK, Squarefuckingpusher era tu elección.

¿Recuerdas el video de "Swoon" (2010) de Chemical Brothers, donde texturas están impuestas sobre formas corporales? La presentación audiovisual del británico volvió esa experiencia realidad, al incluir su cuerpo como parte de la composición gráfica de su set. Y no solo vino a compartir su fina selección en su catálogo personal de drum n' bass; su IDM, breakcore y glitch acompañaron su corto set de una hora. MUTEK no había tenido una experiencia visual tan importante desde Amon Tobin en 2013, y Squarepusher apenas es competencia para la inmensidad de aquella presentación, pero no dista de ser la excelencia de este año. Dimensiones digitales, bloques informativos, estrobos coloridos, la mejor experiencia sensorial del cartel de este año creada por una de las leyendas y engranes clave en la construcción de la escena experimental, fomentada por su sello Warp, donde Squarepusher es uno de los artistas que merecen un registro en la historia musical británica; su visita realmente fue un honor y una necesidad en nuestra solidificación digital, socialmente hablando.

Para concluir la noche, Joshua Eustis regresó, dejando el accesible sonido de Telefon Tel Aviv para actuar en la Sala C junto a Turk Dietrich como Second Woman, un proyecto que utiliza el coding (MAX/MSP) como una de sus herramientas productoras. El resultado: una presentación con sintetizadores glitcheados acompañados de bajos rítmicos en un formato experimental. Y mientras Second Woman dejaba impreso el último trip de la noche, el dúo Dark Sky acabó de explotar la energía impregnada por Squarepusher en la Sala A; aunque los bpm disminuyeron, la capacidad de bailar a un ritmo estable regresó, con una presentación visual hipnótica de la calidad de una de las piezas cruciales de este año, Liquid Architecture (Diagraf, Ewerx & Wiklow, A/Visions 1).

Aún queda una presentación en su cartel, pero desde que Squarepusher terminó, se define que, MUTEK México, tras 14 años de existencia, está en sus mejores momentos y condiciones como la institución más importante de nuestra cultura digital en formación.

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MUTEK / Feli Gutiérres

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