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Kadavar en el Auditorio Blackberry

Kadavar en el Auditorio Blackberry

Tlaloc Ruiz
Geman García

Geman
García

19/Dic/2016

Detalles

Organización

Producción

Ambiente

Lugar

Auditorio Blackberry

Artista(s)

Vibraciones poderosas para reventar fibras nerviosas.

El domingo en la Ciudad de México es el día familiar por excelencia, pero esta vez fue muy buena ocasión para dejar en casa a todo aquel que prefiera ver el final de la novela o el resumen del fútbol para lanzarse al Auditorio Blackberry y dejarse llevar por la potencia que Kadavar, trío alemán de stoner rock y psicodelia, trae consigo de nueva cuenta a nuestro país.

Lo primero que se ve al dar unos cuantos pasos dentro del Blackberry son los combos de guitarra Mesa Boogie, cabezales Marshall, amplificadores Ampeg y un sinfín de artilugios que hace pensar al espectador automáticamente que estamos por escuchar algo fino, preciso y con una calidad de audio que dicte cada detalle de todo lo que pasara por nuestros hambrientos oídos.

Antes de que los alemanes siquiera pisen el escenario, la gente delata su emoción al gritar y excitarse con los jala cables gritando para probar los micros. Las cabelleras largas comienzan a moverse en la espera de los acordes estruendosos que tanto desean. "Hola, Mexico City" exhala Christoph "Lupus" Lindemann y de repente, ¡pum!, "Come Back Life" comienza las volteretas violentas de cuello y cabeza, los puños arriba acompañados de gritos y silbidos de excitación.

Las camisas de Led Zeppelin, Black Sabbath, Mastodon y otros demonios comienzan a dar vueltas por todo el lugar, las cabelleras vuelan y las rodillas se doblan para dar más soporte a los movimientos cada vez más violentos, pues "Doomsday Machine", "Last Living Dinosaur", "Black Sun" y "Creature of the Demon", estaban al acecho. Quizás éramos menos de la mitad de capacidad del lugar, pero los movimientos, las emociones, los gritos y puños al aire eran muy sinceros y honestos.

Si bien Simon "Dragon" Bouteloup amenazaba con miradas agresivas al público mientras deslizaba sus gigantes dedos por las cuatro cuerdas del bajo, Christopher "Tiger" Bartelt parecía mirar a la nada mientras se movía delirantemente frente el conjunto de tambores y Christoph "Lupus" Lindemann se engreñaba toda la cara mientras rascaba solos atizados de cuánto y medio pedales de efectos, el trío alemán permanecía en vigilia constante de que tocaría cada uno y cuando terminaría o empezaría otra frase, porque lo bonito de todo esto es que si dejan mucha cabida a improvisaciones con solos largos o simplemente vibraciones etéreas y nebulosas, con notas largas y reverberaciones eternas.

Tanta es la excitación, la euforia, la emoción de los valedores de matas largas y barbones que si uno se daba un rol por el baño, mientras Kadavar se prepara para dar encore, todos los ahí presentes  completaban, entre si, halagos para la banda, "wey, estos vatos tocan cabrón", "¿cabrón?, tocan bien chingón", "pinche ruido, rajasumadre", una bonita comunicación que surgió entre desconocidos, solo Kadavar podía lograrlo.

El fin era inminente ya habían sonado "All Our Thoughts" de su álbum debut y "Thousand Miles Away From Home" del más reciente, Berlin, ya las greñas largas parecían haber dado su máximo, pero de repente suena "Helter Skelter", firmada por McCartney, así un cover de los Beatles y no cualquier cover, ahí fue cuando todo se fue al mismísimo infierno, cabellos como helicópteros a toda velocidad, cuerpos rebotando uno contra otro, guitarras de aire y quizás para algunos este pudo haber sido un muy bien concierto para cerrar el año.

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Tlaloc Ruiz

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