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HIPNOSIS Presenta: Jonathan Bree en C3 Stage

HIPNOSIS Presenta: Jonathan Bree en C3 Stage

Detalles

Organización

Producción

Ambiente

Lugar

C3 Stage

Artista(s)

El misticismo del hombre sin rostro: Jonathan Bree.

Las nubes y una brisa ligera cubren al C3 Stage, sin embargo el calor abrumador y la gran emoción por conocer el místico show de Jonathan Bree se sienten en el ambiente.

Victor Rosas, mejor conocido como Rosas, fue el encargado de inaugurar el concierto. Su presentación desprendió calma y paz sobre el ambiente, pues la manera sensitiva de interpretar sus temas, aunado al acompañamiento de su guitarra fueron una combinación que logró ganarse a un público que atento disfrutaba el momento.

Minutos después, cinco individuos enmascarados se hicieron presentes, entre ellos, la figura estelar de la noche: Jonathan Bree. Todos vistiendo de blanco de la cabeza a los pies, siendo el baterista, el bajista/guitarrista y dos bailarinas los que complementarían la enigmática presencia de Jonathan.

Uno de los grandes atractivos del show es la combinación de elementos visuales: las proyecciones en las que se observaban videoclips sincronizados perfectamente con el bailar de las chicas sobre el escenario, las luces simétricas que coincidían en momentos hacia donde Jonathan ejecutaba su espectáculo y las cortinas de humo que de momento ocultaban todo detrás de ellas.

De pronto, una de las bailarinas toma el micrófono y comienza a cantar “Say You Love Me Too”, canción donde Jonathan cruzó micrófonos con la antes mencionada, a la par que un fondo en blanco y negro resaltan las palabras del coro. Cada paso que daba el Neozelandés sobre el escenario se lograba con una gracia admirable, mientras que la inquietud por adivinar las expresiones en su rostro no dejaba de pasar por mi cabeza.

La exactitud en el ejecutar de cada músico, la coordinación entre las bailarinas, la enorme presencia de Jonathan y el ritmo incesante entre canción y canción, hizo de este un gran concierto, donde pudimos ver distintas transiciones entre los miembros de la banda, intercambio de instrumentos y posiciones sobre el escenario, incluso, hasta el uso de dos raquetas que simularían ser guitarras.

Luego de un setlist de 13 canciones, las proyecciones sobre las pantallas agradecen al público y señalan el final del show. Cada integrante se despide de un público que fue atento y educado al mantenerse en silencio durante los momentos precisos, lo que hizo de este concierto una experiencia más disfrutable.

Sin pensarlo dos veces, recomiendo asistir a sus próximas presentaciones a aquellos que no han tenido la oportunidad de hacerlo así como a aquellos que aún no sé han adentrado a lo hipnótico de este proyecto musical. Incluso, puede que al final logres llevarte una foto o su merch autografiada, pues Jonathan y una de sus colaboradoras se dieron el tiempo para convivir con sus fans y tomarse fotos al final del evento.

No es una revista, es un movimiento.