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Elbow en El Plaza Condesa

Elbow en El Plaza Condesa

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El Plaza Condesa

Artista(s)

Emociones de todos los tamaños con Elbow.

La cuesta de enero significa un punto de conflicto económico y anímico para gran parte de la población, pero ni las deudas ni el hastío de reanudar el ritmo de trabajo detienen la pasión por la música y la esperanza de encontrar un mejor mañana. El día de ayer, los gigantes de Manchester, Elbow, convirtió el mesurado espacio de El Plaza Condesa en un lugar lleno de algarabía y buenas vibras al venir por primera vez al país como banda en solitario para presentar su octavo disco, Giants of All Sizes.

Para los que llegaron con premura, tuvieron el deleite de escuchar el dulce y vulnerable folk de su artista abridora, Jesca Hoop. La californiana se notaba tímida pero muy receptora a los aplausos y la entrega de los asistentes que poco a poco llenaban el foro. Acompañada por dos violinistas, Hoop calmó asperezas y embrujó a todos con temas como “Pegasi,” “Memories Are Now,” “Murder of Birds” y “Shoulder Charge,” a la par que empezaba a bromear con el público y lograr una agradable conexión. Un tierno preludio a la bestialidad que iba a acontecer.

Con puntualidad inglesa, el conjunto inglés liderado por Guy Garvey subió al escenario, entre una incrementada euforia de todos sus devotos escuchas. Empezaron con “Dexter & Sinister”, tema en el cual participó Hoop, replicando su intervención en el estudio, cuando colaboró en el disco. El tremendo tema sirvió como formidable punto de partida para que la audiencia supiera modular sus esfuerzos energéticos entre canciones potentes y conmovedoras baladas.

Hablando del factor conmovedor, el inmensamente carismático Garvey quiso agradecer a su público con un discurso que tenía preparado en español. Incluso pidió ayuda con la pronunciación de algunas palabras, y sus súbditos obedecieron sin pensarlo. La emoción de Garvey y sus compañeros musicales era palpable - seguramente tenían aún fresca la sorpresiva recepción que tuvieron en una edición pasada del festival de la cerveza donde fueron invitados, pero nada como ser el foco de atención; la razón por la cual El Plaza Condesa prácticamente lleno estaba ahí, con un entusiasmo y dedicación que pocas veces he visto en un público.

El repaso de los clásicos continuó, desde la oscura “Fly Boy Blue / Lunette,” la electrizante “Station Approach” y la hermosa canción de mar “My Sad Captains.” Garvey incluso destacó el trabajo de Mark Potter (guitarra), Craig Potter (teclados y percusión) y Pete Turner (bajo) en cada canción, dependiendo de su momento de brillar. La banda incluso se salvó de un pequeño contratiempo al no comenzar del todo bien “Magnificent (She Says)”, ante aplausos y risas, para después reanudar ante el aclamo de los presentes.

La velada también tuvo un poco de solemnidad, ya que Garvey contaba algunas anécdotas de la autoría de ciertos temas. Esto fue el caso de “Weightless”, en donde relató el deceso reciente de su padre y el asombroso parecido entre su hijo y él mismo, o “White Noise White Heat,” dedicada a las injusticias provocadas por el incendio de la torre Grenfell hacia las clases menos favorecidas.

Los momentos más hermosos llegaron con las ya legendarias “Mirrorball,” “The Bones of You” y el esperado punch de los guitarrazos y percusiones de “Grounds for Divorce”. Esto fue el primer punto de descanso para todos los involucrados, quienes estaban recuperando el aliento y procesando lo hermoso de la noche. Casi en un abrir y cerrar de ojos, la banda volvió para consentirnos a todos con “Lippy Kids” y a organizar secciones de armonías y vaivenes de brazos con el tema de cierre, la épica “One Day Like This.” 

A juzgar por la sorpresiva respuesta del público, los ingleses quedaron sumamente conmovidos y hasta les faltó extender sus brazos para podernos abrazar a todos. Son noches musicales así que hacen menos pesado un inicio de año lleno de incertidumbres sociopolíticas y que nos aseguran que quizás, solo quizás, el día de mañana podría ser hermoso.

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