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Date las Tres

Date las Tres

16/May/2015

Detalles

Organización

Producción

Ambiente

Tres, Tres. La experiencia de ensueño con visuales de variable calidad; de lo más simple a lo psicodélico; mezcla, evolución y ebullición de lo mejor de la electrónica mexicana: Bufi, Fresco, Mijo, Antigravity, Schez, Jiony, Turning torso, los tres últimos encargados de encauzar el “mood” para acoger la intensidad del evento. Música en contrastes que dejo un excelente aura en el oído, diversidad de estilos que contribuyen a la consolidación de una nueva escena.

Jiony y sintetizadores hicieron historia con un sonido lisérgico, orgánico y beats que fulminaron la ansiedad, que pudo causar estar en La Bodega. Jonathan Muriel preparó poco a poco con soul, beat, y synth, acompañado de unos simples y poderosos visuales. Al final de su actuación, apareció la luna de visual y con el escritor-director Ashauri López al micrófono, cerró su actuación con una de las mejores piezas de éste: La balada de la violencia mexicana, que habla de lo colectivo para llegar a lo individual.

"Construir promesas

sobre nuestros millones de difuntos

e intentar querernos una vez más

en la violencia de estar juntos."

Ashauri

De ese modo Jiony y López  fueron el entremés perfecto para que Schez nos bombardeara con sublimes explosiones agudas y profundos bajos, acompañados de  galaxias, cortinas, y esculturas flotantes en los visuales. Robusto bajo sazonado para recibir  a Turnig Torso. El sonido alucinante de David Sánchez, su guitarra y pads nos marinaron con experimentación sonora, para recibir el esperado plato fuerte de la noche, el  enigmático Antigravity.

Su avanzada, llena de bajos  supremos y vanguardia extrema, nos dejaron en clímax para a continuación sintonizar a Bufi con su delicioso techno, house, y funk, con un maridaje visual  que delicadamente destruye neuronas. Finalmente, así  llegó lo más “kewl” de la noche: las ondas sonoras más finas del evento, Louie Fresco. Éste aniquiló  y dejo con un final sublime. Alec Sander y su proyecto Mijo, lleno de sabrosura; bruscos cambios de ritmo que hacen explotar, estimulan y son tan potentes que incitan a “pecar”, llenaron con lívido y lascivia, la sensualidad de las asistentes. Un “buqué” etéreo lleno de serotonina segregada por onda sonora.